2.ª revolución del silicio en marcha: impacto de la tecnología espacial en la seguridad y los negocios

Entrevista con Robert J. Bunker, de la Escuela de Guerra del Ejército de EE. UU.
Por Joshua Philipp – La Gran Época
23 de Julio de 2018 Actualizado: 23 de Julio de 2018

En gran medida podemos agradecer a la carrera por llegar a la Luna de los años 50 y 60 por las tecnologías desarrolladas, utilizadas posteriormente en los modernos teléfonos celulares, computadoras y GPS. Ahora, con una nueva carrera espacial en el horizonte, y con discusiones sobre operaciones militares en el espacio, es posible que el mundo asista a otra revolución tecnológica.

Una nota reciente de Morgan Stanley a sus clientes mencionaba que el espacio podría crear una economía de 1 billón de dólares. En este sentido, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para crear una Fuerza Espacial como la sexta rama de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, medida que podría impulsar en parte ese avance tecnológico.

Estos acontecimientos también pueden tener enormes consecuencias para la seguridad mundial y la economía mundial. Para entender mejor la situación y cómo puede evolucionar, entrevisté a Robert J. Bunker, profesor de investigación adjunto del Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos.

La Gran Época: Hemos estado viendo últimamente algunos desarrollos interesantes en programas de guerra espacial, con temas como la seguridad de satélites y GPS, e incluso discusiones públicas sobre el potencial efecto dominó de un ataque con armas anti satélite. ¿Cuál es su opinión sobre el entorno de seguridad en el espacio? ¿Ve al espacio como parte de la futura guerra?

Robert J. Bunker: A medida que el espacio se militariza cada vez más -sin armas nucleares [Armas de Destrucción Masiva], por estar excluidas en el Artículo IV del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, que entró en vigor el 10 de octubre de 1967-, considero que se está convirtiendo en una carrera armamentista entre China y Estados Unidos principalmente. No es el caso de Rusia, dadas sus sombrías condiciones económicas.

El espacio es y será una parte integral de la guerra del futuro: es en definitiva la última parte física de la Tierra. Los satélites son clave para las capacidades militares nacionales (inteligencia, vigilancia y reconocimiento) y de ataque de precisión [vía GPS]. Cuando estas capacidades y de precisión se combinen con armamento de ataque convencional colocado en el espacio, los principales buques de guerra [portaaviones] podrían ser atacados con armamento hipersónico – y en lapsos de tiempos mínimos de ataque. Este es solo un ejemplo potencial del uso de la potencia espacial en un combate terrestre.

La Gran Época: La carrera espacial tendrá probablemente beneficios directos para la economía. Vimos esto antes con la revolución del silicio, y ahora se estima que los nuevos programas espaciales podrían crear una economía de 1 billón de dólares. Podemos asumir que habrá competencia en este ámbito, que probablemente incluirá tecnologías militares y económicas de doble uso, y posiblemente nuevas tecnologías que podrían cambiar nuestro modo de vida. ¿Cómo ve usted esta situación, particularmente cuando se trata de la cuestión de que muchas tecnologías probablemente serán de doble uso tanto para el ejército como para la economía?

Bunker: Estamos en un mundo al revés relacionado con las tecnologías comerciales y militares, con una inversión mucho mayor en I+D [investigación y desarrollo] que ahora se destina a las tecnologías comerciales. A veces existe más preocupación acerca de un chip de generación de corte, fabricado en los Estados Unidos, para que no salga del país, en lugar de preocuparnos por una forma menos avanzada de tecnología militar que termine en las manos equivocadas.

Lo que Google y otras empresas de alta tecnología están haciendo con la IA y el reconocimiento facial con fines comerciales también tiene aplicaciones directas en el ámbito espacial y militar. Por lo tanto, en el segmento de alta tecnología, esto se está convirtiendo en una mezcla de capacidades.

También, dado lo que hemos visto con China, ellos han estado mucho más dispuestos a exportar internacionalmente sus aviones teledirigidos con armas, para obtener dinero en efectivo e influir en el exterior. Si Estados Unidos no exporta algunas de estas tecnologías espaciales a sus aliados más cercanos en el futuro, es posible que ellos empiecen a buscar cada vez más a China estas ventas.

La Gran Época: Podemos asumir que la creación de programas espaciales militares conducirá a la creación simultánea de nuevos tipos de armas diseñadas para el espacio, tales como láseres y un mayor enfoque en la guerra electrónica, el desarrollo de aviones no tripulados, nuevos tipos de propulsores, entre otros. ¿Cómo ve usted estas tecnologías que afectan la naturaleza del conflicto militar y la competencia?

Bunker: Me imagino por lo menos cuatro tipos de enfoques ofensivos para el combate espacial: uno, la neutralización cinética provocada por cañones y misiles convencionales e hipersónicos [5 veces la velocidad del sonido]; dos, la energía dirigida que utiliza un haz, por ejemplo, térmica, o el pulso, como las armas de pulso electromagnético (EMP); tres, los ataques cibernéticos para apoderarse de bienes espaciales opuestos, como los satélites, y cuatro, la captura física de un bien espacial.

En muchos sentidos, esto imitará el combate terrestre de alta tecnología, que dependerá cada vez más de las tecnologías de la Tercera Estrategia de Compensación, como la inteligencia artificial (IA), los grandes datos y las redes, los sistemas no tripulados y la robótica, el armamento de energía dirigida y el blindaje, y el avanzado camuflaje.

La Gran Época: ¿Hay alguna otra novedad que le gustaría comentar?

Bunker: A corto plazo, una Fuerza (o Cuerpo) Espacial se parecería a la Fuerza Aérea de Estados Unidos con “naves de combate”, pero a largo plazo, comenzaría a parecerse más a la Armada de Estados Unidos con naves de órbita “submarina”, que funcionarán como estaciones espaciales armadas estacionarias y/o plataformas de armas móviles. Sin embargo, el uso de sistemas espaciales armamentísticos no tripulados -con seres humanos “dentro y fuera del circuito”- desdibujaría las líneas entre tales distinciones.

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