34 mujeres negras rompen récord histórico al graduarse de colegio militar de élite

Por Catherine Bolton
06 de Septiembre de 2019 Actualizado: 06 de Septiembre de 2019

Hay pocas experiencias universitarias más prestigiosas que asistir y graduarse de West Point, la Academia Militar de los Estados Unidos en el norte del estado de Nueva York.

La escuela, que acepta sólo el 10 por ciento de todos los solicitantes, ha sido una fuente de orgullo para las familias estadounidenses durante generaciones. Sin embargo, la academia no comenzó a admitir mujeres hasta 1976, y aunque el primer cadete negro asistió a West Point en 1870, cuando el ex esclavo James Webster Smith rompió la barrera del color de la escuela inmediatamente después de la Guerra Civil, siguió siendo una institución ampliamente segregada durante décadas.

Los esfuerzos para mejorar la diversidad de la escuela comenzaron en 2013 cuando el entonces Jefe del Estado Mayor del Ejército, el General Raymond Odierno, dijo a la escuela que no estaban haciendo lo suficiente para aceptar a las mujeres y a las minorías. Desde entonces, han logrado avances históricos, y en mayo de 2019, la escuela hizo historia con la mayor clase de cadetes negras graduadas.

La ocasión trascendental fue documentada cuando las 34 mujeres posaron juntas en los escalones de la escuela, mostrando cuántas de ellas fueron capaces de derribar barreras juntas.

No fue un camino fácil llegar al punto en que esas 34 mujeres pudieron reunirse para una fotografía icónica. Hace apenas dos años, la teniente segunda del ejército de Estados Unidos Simone Askew hizo historia como la primer mujer negra en ser nombrada primera capitana de la academia— e incluso con el notable éxito de Simone en la escuela, una de las graduadas del 2019 admitió que había sido desacreditada cuando llegó por primera vez al campus en su primer año de universidad.

“Incluso un compañero de clase me dijo, creo en el primer año, que sólo entré porque era una mujer negra”, recordó la cadete Stephanie Riley en una entrevista con AP en 2019.

Stephanie no fue la única que admitió, que ser negra en West Point no siempre fue fácil.

“Como con todo lo que es nuevo, a veces hay duda y renuencia al cambio”, dijo la general de brigada Anne F. Macdonald, miembro de esa clase. “Desafortunadamente, había animosidad hacia nosotras. En realidad, la reacción de los hombres recorrió toda la gama: algunos tenían curiosidad, otros nos ignoraban, otros nos ayudaban y otros eran hostiles y difíciles”.

Esa reacción mixta hizo que fuera aún más importante que hubiera 34 mujeres que compartieran la experiencia juntas. Su capacidad para unirse y apoyarse mutuamente les dio fuerza como clase, ayudándoles a superar el número de mujeres negras graduadas establecido el año anterior por siete cadetes.

No fueron el único grupo que vio ganancias históricas, tampoco. La escuela también vio a 19 mujeres hispanas en la academia al comienzo de la clase del 2019, mientras que el grupo marcó un hito trascendental con la mujer número 5.000 de la escuela caminando 39 años después de que la primera clase graduada con mujeres lograra cruzar el escenario en 1980.

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“I chose #WestPoint because I wanted to challenge myself. I knew I wanted to pursue a career in the military because of the influence I had growing up in an #Army environment. My dad served 32 years in the Army. I had full rides to other colleges, however, after learning about West Point my senior year, I took a leap of faith and pursued something outside of my comfort zone. To incoming class of #USMA2023, never let anyone tell you that you can’t do something. There were many who thought I wasn’t good enough to make it through and excel at the Academy. I used their words as motivation to thrive and lead in multiple capacities here because I know there is a young girl similar to myself who may need someone to look up to.” – Cadet Isabella Minter, #USMA2019 #SoFreedomWillReign #USArmy photos by Cadet Hallie Pound

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Para las mujeres negras en particular, sin embargo, la clase fue una fuente de validación y, con suerte, de inspiración para las futuras aspirantes de West Point.

“Acabo de mostrarme a mí misma y a aquellos que pensaron que podía hacerlo inicialmente que sí, que puedo”, dijo Stephanie a AP. “Y no sólo,’sí, puedo’. Puedo mostrarles a otras niñas que, sí, puedes venir a West Point. Sí, puedes hacer algo que tal vez el resto de tus compañeros no estén haciendo. Y sí, puedes ser diferente del resto del grupo”.

Para cualquier soldado, ver o escuchar algo de su familia siempre es lo mejor ¡aún más cuando se trata de una linda sorpresa!

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