4 corazones en 10 días: Banco de órganos “a pedido” en China levanta sospechas de sustracción forzada

Por Eva Fu
11 de Agosto de 2020
Actualizado: 14 de Agosto de 2020

Los médicos chinos tenían cuatro corazones disponibles para Sun Lingling, una ciudadana china de 24 años que estuvo en soporte vital durante nueve meses.

La joven de 24 años cayó enferma en Japón con una extraña enfermedad autoinmune que le provocó un daño cardíaco irreversible. A mediados de junio, su equipo médico la trasladó al Wuhan Union Hospital de China en un vuelo chárter. Cuatro corazones compatibles llegaron en el curso de 10 días. Luego de una agotadora operación de siete horas, Sun se recuperó hasta poder comer por sí misma.

Los relatos de la supervivencia de Sun, y una foto de ella sonriendo en la cama del hospital y posando con el signo de victoria con su mano, aparecieron en las portadas de los periódicos más importantes de China con titulares dramáticos, como “Una carrera de vida o muerte“. La embajada de China en Japón calificó a la cirugía como “legendaria” y la promocionó como una muestra de la amistad y cooperación entre China y Japón.

Pero con un sistema de donación voluntaria de órganos todavía en etapa emergente en China, los expertos cuestionaron cómo pudo el hospital obtener los órganos compatibles para Sun tan rápidamente; una preocupación en el centro de las acusaciones de que el régimen está involucrado en la espantosa práctica de la sustracción forzada de órganos: asesinar a prisioneros de conciencia para vender sus órganos con fines de lucro.

¿Órganos “a pedido”?

El primer corazón compatible de Sun llegó el 16 de junio desde Wuhan, pero los médicos, luego de evaluar la arteria coronaria, encontraron que el estado de salud no estaba a la altura y lo descartaron. Luego de encontrar un segundo corazón en la cercana provincia de Hunan tres días después, Sun desarrolló una fiebre alta lo que nuevamente retrasó la cirugía. El 25 de junio, recibió otras dos ofertas: una de una mujer en Wuhan y otra de un hombre en la ciudad sureña de Guangzhou. Ellos escogieron este último porque tenía “mejores funciones cardíacas”, dijo el reportaje del medio chino.

“La pregunta es: ¿quién es la fuente de estos 4 corazones?” dijo el Dr. Torsten Trey, director ejecutivo de Médicos contra la Sustracción Forzada de Órganos (DAFOH), un grupo de defensa de la ética médica. En los Estados Unidos, los pacientes generalmente esperan alrededor de 6.9 meses para encontrar un donante de corazón compatible, de acuerdo a los últimos datos del gobierno de 2018. A este ritmo, señaló Trey, encontrar cuatro corazones compatibles para una misma persona, es decir, encontrar a cuatro personas que donaron sus órganos después de morir en la UCI o en accidentes mortales, puede llevar cerca de dos años.

En 2020, más de 156 millones de adultos estadounidenses, o cerca de la mitad de la población de EE. UU., han donado voluntariamente. En China, aunque es el país más poblado del mundo, solo una fracción de la población hace eso, debido a sus creencias culturales profundamente arraigadas de mantener el cuerpo intacto después de la muerte.

Lo que le sucedió a Sun “es posible, aunque bastante inusual, incluso dentro de cualquier sistema de donación voluntaria de órganos que funciona bien”, dijo Jacob Lavee, un profesor de cirugía y director del departamento de trasplantes de corazón de la Universidad de Tel Aviv en Israel. Pero en el contexto de China, Lavee dijo, “un grupo así de donantes de órganos en unos pocos días genera grandes sospechas sobre la naturaleza de estos donantes”.

“Más bien sigue un sistema ‘a pedido'”, dijo Trey, calificando al caso de Sun como “más allá de toda explicación”.

Trasplantes de doble pulmón

El sistema de transplante de órganos de China ha sido objeto de escrutinio en los últimos años, y un tribunal popular independiente con sede en Londres concluyó en junio de 2019 “más allá de toda duda razonable” que el régimen chino estaba apuntando a los presos de conciencia como objetivo por sus órganos. La principal fuente de órganos eran los practicantes de Falun Dafa, una disciplina de meditación para mejorar la mente y el cuerpo que ha sido severamente perseguida por el régimen chino durante las dos últimas décadas.

En un informe de 160 páginas publicado en marzo de este año, el tribunal no encontró “ninguna evidencia de que se haya puesto fin a la práctica” y dijo que la falta de supervisión internacional ha permitido “que muchas personas mueran de manera horrible e innecesaria”.

A medida que el virus devastó a China en la primera mitad del año, la industria china de transplantes de órganos siguió funcionando como de costumbre, sin “demoras evidentes en el tiempo de espera de los órganos”, de acuerdo a una investigación de la Organización Mundial para Investigar la Persecución de Falun Dafa (WOIPFG), una organización sin fines de lucro estadounidense. Una enfermera de la región de Guangxi dijo a los investigadores que, a pesar de los temores de infección, ellos “realizaban operaciones cada vez que hubiera”, solo que “no se volvían locos como en los tiempos antes de la pandemia”.

Desde finales de febrero, China ha realizado al menos seis trasplantes de pulmón doble en pacientes con COVID-19, al menos dos de los cuales fueron en Wuhan, donde surgió por primera vez la actual pandemia de virus y donde es el foco de la industria de trasplantes de China. Los hospitales chinos dieron poca información sobre la procedencia de los órganos.

Ethan Gutmann, Investigador de Estudios sobre China de la Fundación Conmemorativa de las Víctimas del Comunismo en el Foro de Política sobre Adquisición de Órganos y Ejecución Extrajudicial en China en el Capitolio el 10 de marzo de 2020. (Samira Bouaou/The Epoch Times)

Ethan Gutmann, analista de China y autor del libro “The Slaughter” que habla sobre el comercio ilícito de órganos en China, dijo que el caso de Sun ejemplificaba los problemas de la industria de trasplantes del país. “Muy poco sobre la ‘paciente japonés’ es nuevo”, dijo.

Gutmann señaló que, al igual que en el caso de Sun, el éxito de los trasplantes de pulmón doble fue destacado en los medios de comunicación de China tanto en chino como en inglés. “El mensaje era obvio: Nosotros tenemos órganos. Es seguro. Vengan. China está abierta a negociar”, dijo a The Epoch Times en un correo electrónico. “Bloody Harvest”, otro libro que investiga las acusaciones de las sustracción forzada de órganos en China, citaba a un turista de órganos taiwanés que recibió ocho riñones durante sus dos viajes separados a Shangai en el curso de ocho meses, hasta que su cuerpo aceptó el último.

Estas prácticas indican que existe una industria de trasplantes que “cuenta con una gran reserva, o estable, de prisioneros políticos y religiosos a los que ya se les hizo pruebas de tejidos para los trasplantes”, dijo Gutmann.

En julio, la Red de Televisión Fuji de Japón fue criticada por los defensores de los derechos humanos por emitir un segmento de noticias sobre la cirugía de Sun. SMG Network, un grupo de defensa japonés que se opone al turismo de trasplantes de órganos, escribió a la emisora diciendo que promover la industria de trasplantes de China, la cual tiene un historial documentado de abusos de los derechos humanos, equivalía a “poner al espectador en peligro”.

Los médicos transportan órganos frescos para su trasplante en un hospital de la provincia de Henan, China, el 16 de agosto de 2012. (Captura de pantalla a través de Sohu.com)

Inconsistencias de datos

China no estableció su sistema de donantes voluntarios hasta 2015, prometiendo que solo obtenía órganos de allí. Pero los investigadores han rebatido esas afirmaciones señalando la incoherencia de los registros de China.

Un estudio de noviembre de 2019 publicado en BMC Medical Ethics descubrió que los datos de donación de órganos de China se ajustaban “casi con precisión a una fórmula matemática”, concluyendo que las autoridades probablemente falsificaron los datos. Otro estudio, publicado en febrero en la revista médica BMJ, identificó 440 de 445 documentos médicos chinos que no lograban aclarar si las personas habían dado su consentimiento para donar partes de sus cuerpos.

Durante una reciente investigación encubierta de la WOIPFG, un médico militar también admitió que estaban obteniendo órganos de “alta calidad” de personas jóvenes vivas e incluso ofreció a los investigadores la posibilidad de ver la fuente de los órganos si así lo deseaban.

“Siempre y cuando tengas las agallas”, dijo Li Guowei, cirujano de trasplante de riñón de la Cuarta Universidad Médica Militar en la provincia de Shaanxi, en una llamada telefónica encubierta en enero. “Puedo llevarte a su cama para que eches un vistazo (…) verás que la persona tiene unos 20 años”.

Un investigador de la WOIPFG preguntó en una entrevista separada: “¿Estás usando los órganos de [practicantes de] Falun Dafa, pero no puedes decirlo abiertamente, y solo puedes decir que son de buena calidad y libres de enfermedades?”.

“Sí, esa es la forma de decirlo”, dijo Li.

Los “tiempos de espera cortos y sin precedentes” de las recientes cirugías de trasplante de órganos en China, como los trasplantes de doble pulmón y la paciente japonesa, deberían llamar la atención de la comunidad internacional, que “tiene la responsabilidad de rechazar las prácticas médicas poco éticas”, dijo Trey.

“Si China no permite inspecciones independientes y sin previo aviso, la comunidad internacional de trasplantes debería desvincularse del sistema de trasplantes chino”, añadió.

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