4 experimentos biológicos que violan la ética y que científicos chinos califican de “primicia mundial”

Por Jennifer Bateman y Jennifer Zeng
08 de Julio de 2021
Actualizado: 08 de Julio de 2021

En todo el mundo, la investigación científica y los experimentos que implican cuestiones éticas deben pasar primero por el escrutinio de los comités de ética. En los últimos años, el Partido Comunista Chino (PCCh) ha llevado a cabo muchos experimentos en el campo de la ingeniería biomédica y genética que infringen los límites de la ética humana.

China comenzó a aplicar la revisión ética de la investigación biomédica en seres humanos el 1 de diciembre de 2016. Sin embargo, 122 científicos chinos que cofirmaron una carta abierta en 2018 para oponerse a los bebés modificados genéticamente criticaron la revisión ética biomédica de China como una “farsa.”

En Estados Unidos, a medida que las regulaciones éticas y morales sobre la investigación con animales se han vuelto más estrictas, los presupuestos y la financiación han tendido a disminuir en los últimos años, convirtiendo a China en el lugar más atractivo para estos experimentos. Por ejemplo, en 2014, el gobierno de Estados Unidos impuso una pausa en la financiación de la investigación de ganacia de función relacionada con la gripe, los coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y los coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). En 2019, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) anunció que dejaría de realizar o financiar estudios con mamíferos para 2035.

En 2011, el PCCh estableció como objetivo de desarrollo nacional la creación de modelos de enfermedades en primates mediante la clonación y otras biotecnologías. Según el Informe de Desarrollo de la Industria Biomédica de China de 2020, publicado por Chinese Venture, “el mercado biofarmacéutico global en China aumentó de 28,700 millones de dólares a 49,600 millones de dólares de 2016 a 2019, con una CAGR (tasa de crecimiento anual compuesta) del 20%. Se espera que alcance los 130,200 millones de dólares en 2025”.

A continuación se muestran cuatro experimentos realizados por científicos chinos que los medios estatales chinos promocionaron como “primicias mundiales”.

Experimento 1: Un modelo en ratas de embarazo en hombres

El 9 de junio, investigadores de la Universidad Médica Naval de China publicaron una edición preliminar de un artículo sobre “un modelo de rata de embarazo masculino” en el sitio no revisado por pares BioRxiv.

El artículo describe un método específico para embarazar a una rata macho a costa de tres ratas hembras.

  1. En primer lugar, una rata macho castrada fue suturada espalda con espalda con una rata hembra para crear un microambiente femenino para la rata macho, formando una pareja parabiótica heterosexual.
  2. El útero de otra rata hembra se trasplantó a la rata macho unida.
  3. Por último, los embriones en fase de blastocisto desarrollados en la tercera rata hembra se trasplantaron al útero injertado del parabionte macho y al útero original del parabionte hembra.
  4. Al cabo de 21.5 días, 27 de los 280 embriones masculinos se desarrollaron normalmente y 10 crías bien desarrolladas nacieron por cesárea. En el experimento se utilizaron al menos 46 ratas macho y 138 ratas hembra.

El portal web chino Sina, reportó de la noticia con el titular “¿Están los hombres aún lejos de dar a luz?”, afirmando que “los científicos chinos han realizado un milagro” y “han roto la ley universal de la naturaleza desde el principio de los tiempos”.

Sin embargo, el experimento ha sido cuestionado y criticado por algunos expertos.

Emily McIvor, asesora principal de política científica de Gente por el Tratamiento Ético de los Animales (PETA, por su siglas en inglés) calificó el experimento de “vil”. Dijo que los animales no deben ser tratados como “objetos desechables”.

“Los animales merecen ser respetados y que se les deje tranquilos, no criados en laboratorios, sometidos a experimentos y tratados como objetos desechables”, dijo a Mail Online.

“Unir quirúrgicamente a dos ratas sensibles —que soportaron mutilaciones y semanas de sufrimiento prolongado— no es ético y está en el ámbito de la Frankenciencia”, añadió.

También dijo que cree que “estos impactantes experimentos están impulsados únicamente por la curiosidad y no hacen nada para avanzar en nuestra comprensión del sistema reproductivo humano”.

Experimento 2: Embriones quiméricos humano-mono

El 15 de abril, un equipo de investigación de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Kunming, en Yunnan, China, y del Instituto Salk de Ciencias Biológicas, en Estados Unidos, publicó un artículo en la página web de Cell, en el que anunciaba que habían conseguido cultivar los primeros embriones quiméricos humano-mono del mundo, es decir, embriones con células derivadas tanto de humanos como de monos.

Los científicos inyectaron células madre humanas en los embriones de mono con la esperanza de que los órganos cultivados en los monos pudieran trasplantarse a los humanos. Esto ha provocado una amplia controversia ética.

La Dra. Anna Smajdor, profesora e investigadora de ética biomédica en la Facultad de Medicina Norwich de la Universidad de East Anglia, dijo a la BBC que el estudio planteaba “importantes desafíos éticos y legales”.

“Los científicos que están detrás de esta investigación afirman que estos embriones quiméricos ofrecen nuevas oportunidades, porque ‘no podemos realizar ciertos tipos de experimentos en humanos’. Pero si estos embriones son humanos o no está abierto a la duda”, dijo a la BBC.

El profesor Julian Savulescu, director del Centro Uehiro de Ética Práctica de Oxford y codirector del Centro Wellcome de Ética y Humanidades de la Universidad de Oxford, declaró a la BBC que la investigación “abre la caja de Pandora a las quimeras entre humanos y no humanos”.

Sin embargo, el líder chino del proyecto, el académico Ji Weizhi, de la Academia de Ciencias de China, dijo que los embriones quiméricos humano-mono solo crearon un entorno en el que se desarrollan células madre humanas, el quimerismo reproductivo no se produce de forma inherente, y que “definitivamente no es un híbrido humano-mono”, por lo que no tiene problemas éticos.

En 2019, el Laboratorio Estatal Clave de Células Madre y Biología Reproductiva de Beijing creó el primer “híbrido cerdo-mono” añadiendo células de mono a embriones de cerdo.

Los dos híbridos murieron después de solo dos semanas y la investigación fue criticada por científicos de todo el mundo por considerarla moral y éticamente escandalosa.

Experimento 3: Bebés modificados genéticamente

En diciembre de 2018, el científico chino He Jiankui anunció en una importante conferencia académica en Hong Kong el nacimiento de dos bebés gemelos editados genéticamente que eran “inmunes al SIDA”. Aseguró que era el primer caso en el mundo.

Afirmó que su equipo utilizó la tecnología CRISPR para “editar” el gen CCR5 en los embriones, de modo que los bebés pudieran tener una capacidad natural para combatir el sida en el futuro.

El caso provocó la condena generalizada de la comunidad científica mundial, con expertos preocupados por el hecho de que alterar el genoma de un embrión podría causar daños inesperados, no solo al individuo que se modifica, sino también a las generaciones futuras que transmitan estos mismos cambios.

Krishanu Saha, bioingeniero de la Universidad de Wisconsin-Madison, miembro de un grupo que investiga la seguridad de esta tecnología, declaró a la BBC: “Digamos que inyectamos un modificador del genoma en el cerebro para dirigirlo a las neuronas del hipocampo”, y añade: “¿Cómo nos aseguramos de que esos modificadores del genoma no se desplacen a los órganos reproductores y acaben alcanzando a un esperma o a un óvulo? Entonces ese individuo podría transmitir la modificación a sus hijos”.

Un comité internacional de instituciones científicas que investigan la cuestión publicó un informe el 3 de septiembre de 2020 en el que se afirma que, una vez modificado el genoma de un embrión humano, no debería utilizarse para la reproducción hasta que haya pruebas sólidas de que los cambios genómicos en el espermatozoide superviviente pueden producir resultados fiables y no provocan cambios no deseados. Ninguna tecnología de modificación del genoma ha sido capaz de cumplir esta norma.

Incluso en China, 122 científicos firmaron una carta abierta en la que advertían de los riesgos de estos experimentos y criticaban que la “revisión ética biomédica de las autoridades era una farsa”.

Las autoridades chinas abrieron una investigación poco después de conocerse la noticia, afirmando que había problemas con los documentos de revisión ética del estudio.

El portavoz del PCCh, People’s Daily, también cambió su tono después de alabar la investigación como “un avance histórico”, y publicó un artículo titulado “El desarrollo tecnológico no puede dejar atrás la ética”.

El 30 de diciembre de 2019, un tribunal chino dictaminó en un juicio secreto que He Jiankui pasará tres años en prisión y pagará una multa de 430,000 dólares por “llevar a cabo ilegalmente los experimentos de modificación genética de embriones humanos”. Otros dos implicados también fueron condenados.

Experimento 4: Experimentos de ganancia de función en coronavirus

“La mujer murciélago” Shi Zhengli, una científica del Instituto de Virología de Wuhan, China, provocó un debate ético y moral al realizar un experimento de ganancia de función (GOF, en inglés) en el curso de su investigación sobre el virus del PCCh, causante del COVID-19.

En 2015, Shi, junto con sus colaboradores, publicó un artículo en la revista Nature Medicine sobre la modificación genética de un coronavirus de murciélago similar al SARS (SARS-CoV) para permitirle infectar a los humanos con mayor infectividad.

Este estudio de ganancia de función en el que se modificaba genéticamente el virus para hacerlo más letal o transmisible, suponía la creación de una nueva cepa del virus que se esperaba que causara un brote en humanos, el llamado “patógeno pandémico potencial (PPP)”.

Tras la publicación del artículo, muchos científicos de todo el mundo cuestionaron los peligros potenciales y las cuestiones éticas del experimento.

Debido a que el riesgo de propagación generalizada o incluso mundial de patógenos virulentos que podría resultar de la investigación del GOF/PPP supera con creces los beneficios de la investigación, dicha investigación ha suscitado una amplia preocupación ética y se ha considerado incompatible con el requisito del Código de Nuremberg de los principios éticos generales de “resultados fructíferos para el bien de la sociedad, no reproducibles por otros métodos”, y la proporcionalidad del riesgo con el beneficio humanitario.

En 2014, el gobierno de Estados Unidos suspendió la financiación de la investigación de ganancia de función sobre la gripe, el coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y el coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS).

En agosto de 2020, Michael J. Imperiale, profesor del Departamento de Microbiología e Inmunología de la Universidad de Michigan, y Arturo Casadevall, profesor y director del Departamento de Microbiología Molecular e Inmunología de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, fueron coautores de un artículo en el que afirmaban que “no nos preocupa la noción de experimentos de ganancia de función en general (…) Más bien, nos referimos específicamente a los experimentos con patógenos pandémicos”.

Y añadieron: “No se deberían realizar experimentos de ganancia de función simplemente para ‘ver qué pasaría’ sin pruebas sólidas de que eso podría ocurrir de forma natural. En otras palabras, el hecho de que un experimento pueda realizarse no significa que deba hacerse”.

En un correo electrónico enviado al New York Times el 15 de junio, Shi argumentó que su experimento era diferente de la ganancia de función porque su objetivo no era hacer el virus más peligroso, sino entender cómo se propaga entre las especies.

El Dr. Sean Lin, exdirector de laboratorio de la rama de enfermedades víricas del Instituto de Investigación del Ejército Walter Reed, declaró a la edición en chino de The Epoch Times que el experimento de cruce de especies en sí mismo crearía nuevos virus que no se encuentran en la naturaleza, lo que los haría no solo más virulentos o infecciosos, sino que también ayudaría a que el virus mutara y diera lugar a mutaciones entre especies.


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