9 perros rescatados de un laboratorio científico huelen y sienten el pasto fresco por primera vez

Por La Gran Época
18 de Abril de 2019 Actualizado: 18 de Junio de 2019

Los Beagles son una de las razas de perros más pacientes, alegres y amistosas del mundo. Desafortunadamente, esos rasgos pueden convertirlos en el blanco de investigaciones científicas.

Esta raza es un poco ruidosa, ya que les gusta ser comunicativos, es por eso que, cuando se los utiliza para experimentos, cortan sus cuerdas vocales, lo que significa que sufren en silencio.

No oímos mucho acerca de los beagles, tal vez porque muchos de ellos son sacrificados luego de ser utilizados. Melanie Kaplan tiene un beagle que fue rescatado de un laboratorio.

“Por lo que entiendo, los laboratorios practican la eutanasia a los perros porque dicen que no serían buenas mascotas, ya que nunca socializaron, o por las pruebas que se les hicieron. Pero en realidad, adoptar perros solo hace que la gente sea más consciente y por supuesto, los laboratorios evitan la publicidad”, dijo Melanie, según The Western Journal.

“No sé las pruebas que sometieron a estos perros, pero hay algunos signos visibles de su tratamiento“, dijo Kaplan. “Uno tenía una llaga por el ojo, uno tenía una cola rota que no se curaba correctamente, y el veterinario de Hamilton [el perro que adoptó] dijo que parecía que tenía una lesión en la pierna”, agregó al mismo medio.

“Es cruel”, dice Nick Palmer, de Cruelty Free International, según informó  The Sun.

“Los perros son inyectados con productos químicos alimentados a la fuerza luego se estudian para ver qué efectos tienen —daño orgánico, crianza interna y parálisis. Después son asesinados y los órganos son estudiados más a fondo”, relató Nick en el mismo medio.

“Las inyecciones junto con la alimentación forzada son parte de un proceso doloroso y se hace con la intención de observar los terribles efectos que produce”, agregó.

El Proyecto Beagle Freedom es un grupo de rescatistas que trabaja para detener la “experimentación” con perros, los cuales son utilizados para probar productos destinados a la industria farmacéutica, médica y dental, sin mencionar las empresas de cosméticos, etc.

Desde el 2010, el grupo se dedica a rescatar a estos supervivientes de los experimentos.

Debido a que a los perros solo se les ponían números, no nombres, los rescatistas inmediatamente les dieron un nombre a cada uno.

Estos nueve beagles son realmente afortunados y todos ellos irán a hogares felices.

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