Adolescente queda ciego por alimentarse solo de papas fritas y comida chatarra durante años

Por Julian Bertone
03 de Septiembre de 2019 Actualizado: 03 de Septiembre de 2019

Un muchacho británico de 17 años que subsistía con una dieta que consistía principalmente de papas fritas, chips, carne procesada y pan blanco se ha quedado ciego debido a la deficiencia de vitaminas.

El quisquilloso joven, que es de Bristol y ahora tiene 19 años, apenas había comido fruta o verdura en una década, según un médico que trató al adolescente en el hospital.

“Su dieta era esencialmente una porción de papas fritas de su tienda local de patatas y pescado todos los días. También solía merendar papas Pringles  y a veces rebanadas de pan blanco y rebanadas ocasionales de jamón, y nada de frutas y verduras”, señaló la Dra. Denize Atan, según un informe de la revista Annals of Internal Medicine.

“Él explicó esto como una aversión a ciertas texturas de comida que realmente no podía tolerar, así que las papas fritas y las papas crujientes eran realmente los únicos tipos de comida que quería y que sentía que podía comer”.

El Daily Mail informó que el joven, que terminó abandonando la universidad, carecía de varias vitaminas, incluyendo vitamina B12 y vitamina D, que son cruciales para mantener una buena salud.

Las pruebas demostraron que, además de las graves deficiencias vitamínicas, también sufrió daños por desnutrición.

“Había perdido minerales de sus huesos, lo que fue realmente chocante para un niño de su edad”, dijo el Dr. Atan.

Perdió la vista en el transcurso de tres años debido a una condición conocida como Neuropatía Óptica Nutricional (NON). Eventualmente, su pérdida de visión fue tan severa que cumplió con los criterios para ser registrado como ciego.

“Tenía puntos ciegos en medio de su visión”, señaló el Dr. Atan, según reportó la BBC. “Eso significa que no puede conducir y que le resultaría muy difícil leer, ver la televisión o discernir las caras.

“Puede caminar por su cuenta porque tiene visión periférica”.

Identificado solo por su nombre de pila -Jake- dijo a The Sun: “Me he aislado mucho. Cuando era pequeño salía a jugar al fútbol con mis amigos. Estoy demasiado asustado para hacer eso ahora”.

“Rápida cuesta abajo”

La madre de Jake, identificada por The Sun como Angie, dijo que lo envió por primera vez a los médicos a la edad de 14 años cuando se quejó de fatiga. Inicialmente se le diagnosticó anemia y se le dijo que mejorara su dieta, incluyendo comer muchas verduras.

Con el tiempo, la condición del adolescente se deterioró.

“Inicialmente dijeron que todo estaba en su cabeza”, contó su madre. “Cuando se dieron cuenta de lo que estaba mal, ya era demasiado tarde para salvarle la vista”.

“Lo que es inusual en este caso es la extrema delicadeza para comer y el hecho de que había pasado bastante tiempo entre el diagnóstico y la pérdida visual permanente”, dijo el Dr. Atan a The Telegraph.

“La relación entre la mala nutrición y la visión se conoce desde hace tiempo, al menos entre los especialistas en neurooftalmología. El problema es que la concientización entre otros profesionales de la salud no es tan alta”.

“Toda la experiencia ha sido muy traumática”, dijo la madre del niño a The Sun. “Quiero gritar por todo lo que hemos pasado, es muy difícil”.

“Tengo otros dos hijos que no dejan de comer. Están bien”.

Angie, que contó que dejó su trabajo en un pub para cuidar a su hijo a tiempo completo, dijo a The Telegraph: “Su vista se desplomó muy rápido, hasta el punto en que ahora es legalmente ciego”.

Añadió que su hijo también perdió la audición, “ahora no tiene vida social de la que hablar”, y abandonó un curso de informática en la universidad “porque no podía ver ni oír nada”.

“Le encantaría un trabajo, pero no ha sido capaz de encontrar nada que pueda hacer”.

El Dr. Atan comentó al Daily Mail: “Solo ha comido papas fritas, Pringles, salchichas y otros alimentos procesados desde que estaba en la escuela primaria.

“Es el caso más grave que he visto de ceguera causada por comida chatarra”.

Los autores del caso de estudio de la revista Annals of Internal Medicine escribieron: “La comida chatarra es pobre desde el punto de vista nutricional, pero densa en energía y barata.

“Por lo tanto, las dietas de alto valor energético se correlacionan con un elevado IMC (índice de masa corporal), un bajo estatus socioeconómico y una salud deficiente.

“La comida pusilánime que está restringida a la comida chatarra y causa múltiples deficiencias nutricionales es un desorden alimenticio”.

Rebecca McManamon, nutricionista consultora y portavoz de la Asociación Dietética Británica, dijo a la BBC que los niños podrían terminar con dietas reducidas por varias razones, entre ellas, los trastornos alimentarios, las alergias y el autismo.

“También vale la pena señalar que desde 2016 el gobierno del Reino Unido ha recomendado la administración diaria de suplementos de vitamina D (10 microgramos/400 unidades internacionales) para todos entre octubre y marzo, ya que es probable que no obtengamos lo suficiente de los alimentos fortificados”, señaló McManamon.

Instó a los especialistas a que evalúen a las personas que siguen una dieta restringida para garantizar una nutrición adecuada.

*****

Te puede interesar:

Mamá comparte el secreto que liberó a su hijo del autismo

TE RECOMENDAMOS