Al debilitar a las fuerzas armadas estadounidenses, ¿Biden está ayudando al régimen chino?

Por John Mac Ghlionn
22 de Julio de 2021
Actualizado: 22 de Julio de 2021

Comentario

En un reciente artículo de opinión para el South China Morning Post, Ziyu Zhang plantea la siguiente pregunta: Estados Unidos o China, ¿quién tiene el ejército más fuerte?

Escribe: “China sigue adelante con sus planes de convertir al Ejército Popular de Liberación en una fuerza de combate moderna para 2027 —el centenario de su fundación— mientras aumentan las tensiones con Estados Unidos”. China, argumenta, está en pleno ascenso. Preocupantemente, el Departamento de Defensa de Estados Unidos parece estar de acuerdo con ella. Aunque el ejército estadounidense sigue siendo el más poderoso del mundo, la Administración Biden parece estar haciendo todo lo posible para debilitarlo. Al revertir las políticas de la era Trump, el presidente Biden está permitiendo que un número cada vez mayor de miembros transgénero presten servicio. No es sorprendente que la decisión haya recibido elogios de los medios de comunicación progresistas. Sin embargo, la jugada de Biden está lejos de ser sensata. De hecho, puede acabar costándole caro al país.

Políticas transgresoras

Hace un mes, Denis McDonough, actual secretario de Asuntos de los Veteranos, anunció que el Ejército de Estados Unidos pronto ofrecerá cirugías de transición a los miembros transgénero del servicio. En abril, el Departamento de Defensa publicó un comunicado en el que se describen las formas en que los militares pueden, si lo desean, realizar la transición de género mientras prestan servicio. Ahora bien, puede parecer obvio afirmar lo siguiente, pero optar por cambiar de género es una decisión que tiene mucho peso. ¿Quieren los estadounidenses que las personas, a las que se paga para proteger al país, se distraigan con tales decisiones que cambian la vida? ¿Recurrirían a los servicios de un cirujano distraído por inminentes demandas, o a un dentista distraído por pensamientos de suicidio? Por supuesto que no. Siempre y cuando es posible, ponemos nuestras vidas en manos de personas competentes y muy enfocadas.

Salud mental y suicidio en el ejército

Como ha señalado Katherine Schreiber, de Psychology Today, “los individuos que se identifican como transgénero tienden a experimentar tasas más altas de problemas de salud mental que la población general”. El 6.7 por ciento de la población general de EE. UU. lucha contra la depresión, y aproximadamente el 19 por ciento lucha contra algún tipo de trastorno de ansiedad (piense en el TEPT, el TOC, los trastornos de pánico, las fobias sociales, etc.). Entre los miembros de la comunidad trans, sin embargo, como señala Schreiber, “casi la mitad de todas las personas que se identifican como transgénero experimentan estos problemas”. Es más, se calcula que más del 41% de los hombres y mujeres trans han intentado suicidarse —una tasa que es casi nueve veces mayor que la de los estadounidenses no trans”. Se trata de estadísticas muy preocupantes, sobre todo si se tiene en cuenta que el ejército ya tiene un problema real con el suicidio. Thomas Suitt, candidato al doctorado en la Universidad de Boston, publicó recientemente un alarmante informe en el que se analizan las tasas de suicidio entre los miembros del ejército. Según el estudiante de posgrado, los soldados estadounidenses tienen cuatro veces más probabilidades de quitarse la vida que de morir en combate. Como señala Suitt, desde el 11 de septiembre, las tasas de suicidio en Estados Unidos no han dejado de aumentar. Sin embargo, entre “los militares activos y los veteranos”, las tasas de suicidio han sido significativamente más altas, “superando con creces a las del promedio de los estadounidenses”. Desde 2001, como escribe Suitt, “30,177 militares en servicio activo y veteranos han muerto por suicidio”, cuatro veces más que el número de soldados “muertos en las operaciones de guerra posteriores al 11-S”.

Por supuesto, no hay una razón que explique por qué hay más soldados que se quitan la vida. El principio de Anna Karenina es aplicable tanto a nivel individual como familiar. Cada persona es diferente, y la gente se suicida por diferentes razones. Pero, como señala Suitt, los problemas de salud mental preexistentes parecen desempeñar un papel importante. Los traumas infantiles, en particular, son un importante factor de predicción del riesgo de suicidio. Suitt escribe: “Casi tres cuartas partes de los nuevos soldados en el Ejército informan de experiencias traumáticas previas al entrar en el servicio, y una quinta parte de esas experiencias es el abuso infantil. La investigación vincula fuertemente el abuso infantil con los comportamientos suicidas, incluso cuando se tienen en cuenta los nuevos traumas que los miembros del servicio pueden experimentar en el ejército”.

Lo que nos lleva de nuevo a la reciente decisión de la Administración Biden. ¿Qué debemos pensar? El artículo de Suitt es una lectura fascinante, y hay muchas razones para creer que un mayor número de personas trans en el ejército dará lugar a un número significativamente mayor de suicidios. Esto es incluso antes de considerar el hecho de que los individuos con problemas de salud mental no son solo un peligro para ellos mismos, sino un peligro para sus colegas. Los que luchan contra la depresión, por ejemplo, son más propensos a sufrir niebla cerebral, lo que perjudica las habilidades de pensamiento, como la atención, la memoria o la toma de decisiones. Si el individuo afectado resulta ser un soldado en el campo de batalla, un deterioro de esta magnitud podría costar vidas.

¿En qué se están convirtiendo las Fuerzas Armadas estadounidenses?

Según el mencionado Military.com, el ejército “existe para servir al pueblo estadounidense, defender la nación, proteger los intereses nacionales vitales y cumplir con las responsabilidades militares nacionales”. Llámenme pesimista, pero no veo cómo el alistamiento de más miembros transgénero ayudará a cumplir esta misión. Para los demócratas, el llamado partido de la ciencia, los datos deberían hablar por sí mismos. Dado que las personas transgénero tienen el doble de probabilidades de servir en el ejército que las no transgénero, hay que plantearse preguntas importantes. Son preguntas de vida o muerte, de naturaleza muy existencial. Mientras el régimen chino se centra en la construcción del ejército más poderoso de la historia, la Administración Biden sigue tomando decisiones imprudentes y desacertadas. La decisión de revertir la prohibición del servicio militar a personas transgéner ode Trump puede resultar la más costosa de todas.

John Mac Ghlionn es investigador y ensayista. Su trabajo ha sido publicado por medios de comunicación como The New York Post, Sydney Morning Herald, The American Conservative, National Review, The Public Discourse y otros medios importantes. También es columnista en Cointelegraph.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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