Aldeanos chinos luchan por subsistir luego de ser reubicados a la fuerza por las autoridades

Por Gu Xiaohua y Fang Jing
31 de Agosto de 2020
Actualizado: 31 de Agosto de 2020

La “Aldea del Acantilado” en la prefectura de Liangshan, provincia de Sichuan, es una de las muchas aldeas del suroeste de China donde vive la minoría étnica Yi.

El pueblo Yi vive de forma muy parecida a como lo hacían sus antepasados: en casas de barro que ellos mismos construyen, mientras subsisten de lo que crece en las montañas o en las pequeñas parcelas agrícolas que cultivan.

La aldea se llama así por el acantilado casi vertical en el que viven. Para ir al pueblo de abajo, los aldeanos usan escaleras de mimbre inestables construidas hace mucho tiempo.

En los últimos meses, el régimen chino ha tratado de reubicar a los aldeanos Yi en viviendas modernas de la ciudad, bajo su objetivo propuesto de sacar a todo el país de la pobreza para el 2020. Beijing ha calificado su plan como un proyecto de “alivio de la pobreza”.

Los desplazamientos forzados por parte de las autoridades han desarraigado su estilo de vida tradicional, dijeron los aldeanos que hablaron con The Epoch Times. Mientras tanto, los aldeanos están obligados a pagar el costo de la reubicación, una suma considerable para las familias que han vivido de la tierra durante generaciones.

Las autoridades locales comenzaron a reubicar a los aldeanos en apartamentos recién construidos debajo del acantilado en mayo, informaron los medios estatales.

Sin embargo, muchos de ellos han tenido dificultades para encontrar trabajo en su nuevo vecindario y no han podido pagar las tarifas de reubicación, lo cual agrava sus problemas.

Una vida difícil

Akemoya (un alias) y sus cinco miembros familiares fueron reubicados en un nuevo apartamento este año, el cual tenía unos 100 metros cuadrados (1076 pies cuadrados). El aldeano tiene que pagar a las autoridades 2500 yuanes (USD 364) por persona por el apartamento.

Akemoya dijo que tuvo que pedir prestado el monto, ya que pagar más de 10,000 yuanes (USD 1456) es muy agobiante para su familia.

“No he podido devolver el dinero”.

Akemoya, de 27 años, dice que está preocupado por cómo se ganará la vida en la nueva ciudad, ya que nunca ha ido a la escuela y no tiene habilidades técnicas para un trabajo en la sociedad moderna. Además, tiene una esposa y dos hijos.

El joven aldeano dijo que sus antepasados han vivido en pueblos de montaña durante muchas generaciones.

“Vivimos de la agricultura y somos autosuficientes”, dijo.

Su familia cría un pequeño rebaño de pollos, cerdos y vacas.

“Si no pasa nada importante en la aldea, tenemos suficiente para comer y para vestirnos”.

A Chalier (un alias) no le gusta su nueva vida, pero dice que no tiene otra opción.

“No estábamos dispuestos a mudarnos, pero uno debe hacer lo que dice el gobierno”, dijo a The Epoch Times en una entrevista telefónica.

Las autoridades locales también le asignaron un apartamento de 100 metros cuadrados (1076 pies cuadrados) para su familia de cuatro personas. Él tuvo que vender su ganado y sus cabras para pagar la tarifa de reubicación.

Actualmente Chalier trabaja a tiempo parcial en obras de construcción locales.

“Te pagan solo 100 yuanes (USD 14,56) al día por trabajar en la obra. La mayoría de las veces no encuentro un trabajo, así que me quedo aquí. La pandemia de este año ha impedido que salgamos. Ahora solo vivimos un día a la vez. No hay otra manera”, dijo.

Antes de mudarse, su familia comía todo lo que cultivaba. No había ingresos fijos de un año a otro, pero siempre había lo suficiente.

Ahora, sin embargo, Chalier dijo que no gana lo suficiente con su trabajo de construcción para comprar verduras, cuyo precio ha aumentado recientemente.

“En casa, hay de todo en el campo. Eso no cuesta nada de dinero”.

La aldea se convierte en sitio turístico

Akemoya dijo que las autoridades locales planean construir un sitio turístico en su antigua aldea.

“Es posible que todos los aldeanos sean reubicados”, dijo, agregando que hay unos 70 u 80 hogares que aún viven en el acantilado.

Además dijo que las autoridades prohíben que los aldeanos construyan casas de barro tradicionales y han comenzado a demoler las casas antiguas de quienes fueron reubicados.

Él cree que la vida será difícil en el futuro y calificó los planes de las autoridades como un “proyecto para guardar las apariencias”, que realmente no mejora sus vidas.

“Yo no quiero deberle dinero a la gente. Cuando mis hijos vayan a la escuela en el futuro, no quiero deber la matrícula. Eso es todo lo que yo pido”.


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