Alegatos de libro de Bolton cambian rumbo de convocatoria de testigos mientras Mulvaney y Trump los niegan

Por Ivan Pentchoukov, Jack Phillips y Zachary Stieber
28 de Enero de 2020 Actualizado: 28 de Enero de 2020

Las alegaciones incluidas en un próximo libro del exasesor de seguridad nacional John Bolton pueden haber alterado la trayectoria sobre la cuestión de si el Senado convocará a testigos adicionales en el juicio de impeachment contra el presidente Donald Trump.

Dos republicanos con voto decisivo han indicado ahora que ellos y algunos de sus colegas están considerando unirse a los demócratas para pedirle a Bolton que testifique.

Mientras los demócratas renovaban el 27 de enero sus peticiones de testigos adicionales en el Senado, los senadores Susan Collins (R-Maine) y Mitt Romney (R-Utah) sugirieron que el informe sobre el libro de Bolton debería justificar la convocatoria de testigos. Los demócratas necesitarán cuatro senadores republicanos que se pongan de su lado cuando la cuestión de la convocatoria de testigos adicionales se presente ante el Senado.

“Los informes sobre el libro de John Bolton fortalecen el caso de los testigos y han provocado una serie de conversaciones entre mis colegas”, dijo Collins en una declaración.

Romney, considerado otro posible voto decisivo que ha sido un franco crítico de Trump dentro del Partido Republicano, dijo a los periodistas el 27 de enero que “es cada vez más evidente que sería importante escuchar a John Bolton” antes de añadir que es “cada vez más probable” que otros senadores republicanos se unan también.

El New York Times informó sobre los detalles del libro de Bolton el 26 de enero sin citar nada del contenido del libro. Según el periódico, Trump le dijo a Bolton durante una reunión en agosto “que prefería no enviar ninguna ayuda a Ucrania hasta que los funcionarios hubieran entregado todos los materiales que tenían sobre la investigación de Rusia relacionada con el Sr. Biden y los partidarios de la Sra. Clinton en Ucrania”.

Trump cuestionó las afirmaciones de Bolton y señaló que los legisladores de la Cámara de Representantes nunca llamaron a Bolton para que testificara durante la investigación de impeachment liderada por los demócratas. Cabe señalar que la descripción del relato de Bolton hace específicamente referencias a materiales vinculados a la investigación de Rusia, más que a las nuevas investigaciones que Trump planteó durante su llamada a Zelensky.

“NUNCA le dije a John Bolton que la ayuda a Ucrania estaba vinculada a investigaciones sobre los demócratas, incluyendo a los Biden”, escribió Trump en Twitter. “De hecho, nunca se quejó de esto en el momento de su despido público. Si John Bolton dijo esto, fue solo para vender un libro”.

En el libro, Bolton también afirma que advirtió a los abogados de la Casa Blanca que el abogado personal de Trump, Rudy Giuliani, podría haber utilizado su trabajo para el Presidente para ayudar a sus clientes privados.

Bolton supuestamente llevó sus preocupaciones sobre Giuliani al secretario de Estado Mike Pompeo después de la llamada que Trump hizo el 26 de julio al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky. Pompeo cuestionó el relato de Bolton a través de un portavoz.

Bolton también declaró que el jefe de gabinete en funciones, Mick Mulvaney, estuvo presente cuando Trump habló con Giuliani sobre la exembajadora de Estados Unidos en Ucrania, Marie Yovanovitch. Los demócratas dicen que el despido de Yovanovitch está vinculado a un supuesto plan para presionar a Ucrania para así conseguir que el país abriera investigaciones sobre los rivales políticos de Trump, como el exvicepresidente Joe Biden.

Un abogado de Mulvaney refutó las denuncias de que su cliente estaba involucrado en discusiones sobre la retención de la ayuda a Ucrania a cambio de investigaciones.

“John Bolton nunca informó a Mick Mulvaney de ninguna preocupación en torno a la supuesta conversación de Bolton con el Presidente en agosto”, dijo el abogado de Mulvaney, Bob Driscoll, en una declaración el 27 de enero.

“El Sr. Mulvaney nunca tuvo una conversación con el Presidente ni con nadie que indicara que la ayuda militar ucraniana fue retenida a cambio de una investigación ucraniana sobre Burisma, los Biden o las elecciones de 2016”. Burisma es una compañía de gas ucraniana en la que el hijo de Biden, Hunter, ocupó un puesto remunerado entre 2014 y 2019.

La declaración decía que “la última historia del New York Times, coordinada con el lanzamiento de un libro, tiene más que ver con la publicidad que con la verdad”.

Poco después de que se publicaran los detalles filtrados del libro, Amazon.com abrió las preórdenes para el libro de Bolton con una fecha de lanzamiento fijada para el 17 de marzo. La página de ventas describe el libro como una memoria de los 519 días que Bolton sirvió como asesor de seguridad nacional de Trump.

“John Bolton sirvió como asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump durante 519 días”, dice la descripción. “Siendo un experimentado servidor público que había trabajado previamente para los presidentes Reagan, Bush #41 y Bush #43, Bolton trajo a la administración 30 años de experiencia en asuntos internacionales y una reputación de hablar duro y sin rodeos. En sus memorias, ofrece un relato sustantivo y objetivo de su tiempo en la salas donde realizó [su trabajo]”.

Un vocero de Bolton negó las acusaciones de que colaboró con el New York Times.

“El embajador John Bolton, Simon & Schuster y Javelin Literary afirman categóricamente que no hubo absolutamente ninguna coordinación con The New York Times ni con nadie más en lo que respecta a la aparición de información sobre su libro, ‘La habitación donde ocurrió (The Room Where It Happened)’, en las librerías online. Cualquier afirmación en sentido contrario es una especulación infundada”, dijo la ayudante de Bolton Sarah Tinsley en una declaración el 27 de enero.

Los detalles reportados del libro de Bolton añaden un giro al juicio del Senado, el cual, hasta ahora, se ha llevado a cabo sin mayores sorpresas. El New York Times publicó su historia sobre el libro mientras los abogados de Trump se preparaban para presentar un segundo día de argumentos de defensa. Durante el primer día de argumentos, el equipo de la defensa expuso lo que describió como omisiones en la narrativa presentada por los gestores del impeachment demócrata.

Según se informa, Bolton distribuyó borradores del libro a sus asociados cercanos y envió una copia a la Casa Blanca para que revisara el material clasificado. El abogado del exasesor de seguridad nacional acusó a la Casa Blanca de filtrar los detalles del libro.

Posteriormente, los demócratas renovaron las peticiones para que Bolton testificara en el juicio político del Senado contra Trump.

“Los senadores deben insistir en que el Sr. Bolton sea llamado como testigo, y que proporcione sus notas y otros documentos relevantes”, dijeron los gestores del juicio político de la Cámara en una declaración el 26 de enero. “El juicio del Senado debe buscar la verdad completa y el Sr. Bolton tiene información vital que proporcionar”.

“No hay ninguna razón defendible para esperar hasta que su libro sea publicado, cuando la información que tiene que ofrecer es crítica para la decisión más importante que los senadores deben tomar ahora: si hay que condenar al Presidente por delitos impugnables”.

El líder de la minoría del Senado Chuck Schumer (D-N.Y.) compartió en las redes sociales uno de los informes sobre el libro de Bolton y dijo que “sugiere que múltiples altos funcionarios de la Administración Trump conocían los hechos y engañaron deliberadamente al Congreso y al pueblo estadounidense”.

“Un encubrimiento masivo de la Casa Blanca. Todo lo que necesitamos son cuatro senadores republicanos para obtener la verdad”, dijo Schumer.

Los abogados de Trump presentaron su caso contra la destitución del Presidente al mismo tiempo que los reclamos de Bolton resonaban en Washington.

El 27 de enero, los principales senadores republicanos desestimaron los reclamos filtrados de Bolton, diciendo que las acusaciones no eran “nada nuevo”.

“No hay nada nuevo aquí. Parece ser un esfuerzo para vender libros”, dijo el senador John Barrasso (R-Wyo.), el republicano número 3 del Senado.

El senador Roy Blunt (R-Mo.), el miembro republicano número 4 del Senado, dijo: “La dinámica básica de la obligación de la Cámara de tomar el tiempo que tienen para armar un caso no cambia”.

“No creo que cambie ninguna información fundamental, ni que cambie el caso básico que la Cámara tiene para armar el caso”.

La senadora Joni Ernst (R-Iowa) dijo durante una aparición en el “Hugh Hewitt Show” el 27 de enero que la Cámara de Representantes podría haber llamado a Bolton pero no lo hizo, y que el Senado no debería hacer el trabajo de la Cámara por ellos.

“Quieren que hagamos el trabajo de investigación”, dijo Ernst, la vicepresidenta de la Conferencia Republicana del Senado. “Y ese no es el trabajo del Senado”.

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