Algas: plantas medicinales que no deberían faltar en su cocina

26 de Mayo de 2016 Actualizado: 15 de Junio de 2016

Según diversos estudios realizados, está demostrado que en las zonas donde se consumen más algas, la gente es más saludable y hasta vive por más años. Pero esto no constituye una sorpresa, ya que las algas poseen una riqueza nutricional de hasta veinte veces más que la de cualquier vegetal. He aquí algunas de sus numerosas propiedades brindadas por la web especializada Vida Naturalia:

  • El metabolismo se regulariza, pues las algas estimulan la función de la glándula tiroides. Por eso, las personas con hipertiroidismo deberían evitar  su consumo.
  • Es de gran ayuda para bajar la acidosis provocada por el consumo de carnes o alimentos procesados en exceso.
  • Regula la tensión arterial.
  • Mantiene en condiciones saludables la piel, el cabello y las uñas.
  • Adelgaza porque disuelve depósitos de grasa y mucosidades.
  • Contienen magnesio y potasio.
  • Además de hierro y calcio, aportan al cuerpo el yodo, mineral difícil de obtener fuera del mar.
  • Ácido algínico: este ácido de las algas permite la eliminación de toxinas y metales pesados, según estudios de la Universidad de Montreal.
  • Vitaminas: las algas tienen abundancia en vitaminas A, y grupo B (excepto B12) C, D, E y K.
  • Poseen gran cantidad de proteínas e hidratos de carbono compuestos.

Las algas presentan  también una gran variedad de especies. Suelen crecer en aguas frías durante el invierno y  todas contienen clorofila, aunque en distintas medidas según la cantidad de luz que reciben. La mayor parte de las algas verdes se ubican en zonas cercanas a la superficie, las algas marrones en lugares más profundos y las rojas, en sitios aún más lejanos y con menos luz.

Mientras que en la superficie de la Tierra hay especies tóxicas, esto no sucede con las algas. Todas ellas son comestibles y aptas para la alimentación. Pero por otro lado, si bien se han puesto de moda a través del sushi desde hace un tiempo, no todo el mundo acepta su sabor. Más allá de eso, si deseamos mejorar sustancialmente nuestra salud, el sabor de las algas es solo un detalle mínimo.

Las algas se venden secas; se pueden guardar en recipientes cerrados herméticamente durante un tiempo largo y así conservar todas sus propiedades. Para comenzar a usarlas, se puede probar agregando pequeños puñados en sopas, ensaladas, patés, guisos, etc. También se aconseja utilizar diferentes tipos de algas (wakame, arame, nori, kombu, etc.), todas traen indicaciones de cómo usarlas.

Imitemos un poco a nuestros antepasados, que en este sentido estaban más unidos con la Madre Naturaleza y se dejaban guiar por la tradición y la intuición. Las algas marinas -sin ninguna duda- contribuirán con el fortalecimiento de nuestra salud.

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