Alguien debe ir a la cárcel por el asesinato de Halyna Hutchins

Por Dennis Prager
27 de Octubre de 2021
Actualizado: 27 de Octubre de 2021

Comentario

Si nadie va a la cárcel por el asesinato accidental de la directora de fotografía Halyna Hutchins en el que estuvo involucrado el actor Alec Baldwin, nuestra sociedad habrá fracasado en una prueba moral crucial.

Estaremos diciendo que la vida humana no es sagrada; que, en efecto, tiene poca o ninguna importancia.

Suponemos que el asesinato no fue intencionado (aunque no lo sabemos con certeza, ya que sigue existiendo la posibilidad de que alguien tuviera motivos para cargar el arma con munición real). Pero eso no significa que nadie deba ser considerado culpable y castigado. La sociedad debe considerar que la privación de la vida humana —aunque no sea intencionada— es algo terrible.

Este principio lo aprendí de la Biblia, que fue, hasta el siglo pasado, la fuente de los valores morales de Estados Unidos y del mundo occidental.

Este principio se repite una y otra vez en los cinco primeros libros de la Biblia (la Torá), fuente de todas las leyes bíblicas. Esta repetición indica claramente la seriedad con la que la Biblia trata este tema.

Primer ejemplo:

Éxodo 21:28: “Si un buey acorneare a hombre o a mujer, y a causa de ello muriere, el buey será apedreado…”.

La pregunta obvia es: ¿Por qué habría de morir el buey? Seguramente no es culpable de asesinato; los bueyes no tienen libre albedrío. La razón por la que se le da muerte es que el asesinato de un ser humano no puede quedar impune.

El erudito judío de la Biblia, el profesor Nahum Sarna, escribió:

“La ejecución del buey se llevó a cabo en presencia, y con la participación, de toda la comunidad (el animal fue apedreado, no simplemente matado), lo que implica que la matanza de un ser humano es una fuente de contaminación masiva y el procedimiento tenía una función expiatoria. La matanza de una bestia homicida está ordenada en Génesis 9:5-6: ‘Yo pediré cuentas a cada hombre y a cada animal de la sangre de cada uno de ustedes. … Quien derrame sangre del hombre, su sangre será también derramada por el hombre, porque Dios creó al hombre a imagen suya’. La santidad de la vida humana es tal que el derramamiento de sangre es una ofensa consumada, vista con indecible horror. Tanto el hombre como la bestia que destruyen la vida humana quedan a partir de entonces manchados por la culpa de la sangre”.

Segundo ejemplo:

Deuteronomio 19:5: “como el que va con su prójimo al bosque a cortar leña, y alzando su mano con el hacha para cortar un tronco, se le suelta el hierro del palo y alcanza a su compañero, de modo que este muere. Aquel podrá huir a una de aquellas ciudades y vivir”.

De nuevo, la Biblia describe un homicidio totalmente accidental. Pero la persona que cometió el homicidio accidentalmente no es libre de vivir una vida normal. No puede seguir con su vida como si no hubiera pasado nada. Aunque no debe ser ejecutado, debe huir a una de las tres “ciudades de refugio” del antiguo Israel. Allí no puede ser asesinado ni herido por un miembro de la familia del asesinado. Pero no es un hombre completamente libre.

En mi comentario bíblico, “La Biblia racional”, cito a Leeor Gottlieb, profesor de Biblia en la Universidad Bar-Ilan de Israel: “La Torá se adelanta moralmente a algunas sociedades modernas, en las que la vida de las personas continúa casi sin interrupción si matan sin querer”.

Como explica la Biblia cinco versos después

“Para que no sea derramada sangre inocente en medio de tu tierra, que el SEÑOR tu Dios te da por heredad, y no sea sobre ti la sangre”.

El derramamiento de sangre humana trae la culpa de la sangre sobre la tierra.

Tercer ejemplo:

Deuteronomio 21:1-4 y 7: “Si en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da para que la tomes en posesión se halla un muerto tendido en el campo, y se ignora quién lo mató, entonces tus ancianos y jueces irán, y medirán la distancia hasta las ciudades que están alrededor del muerto. (…) y declararán diciendo: ‘Nuestras manos no han derramado esta sangre ni nuestros ojos lo han visto. Oh SEÑOR, perdona a tu pueblo Israel al cual has redimido. No traigas culpa de sangre inocente en medio de tu pueblo Israel’. Así les será perdonada la culpa de sangre”.

A diferencia del caso anterior, en el que se conoce al asesino (involuntario), no se conoce al asesino del hombre asesinado encontrado “en el campo”. Sin embargo, la comunidad sigue siendo responsable y debe pedir perdón por no haber evitado el homicidio.

Cuarto ejemplo:

El último ejemplo no es bíblico, sino de mi programa de radio. Hace muchos años, una mujer me llamó para hablarme de un avestruz criado en la granja de avestruces de su familia. Un día, este avestruz mató a su padre de una patada. Le pregunté a la mujer qué le habían hecho al avestruz. “Nada”, respondió.

Dada mi formación bíblica, me sorprendió.

“¿Así que le dice a la gente que visita su granja: ‘Este es el avestruz que mató a mi padre?'”.

“Sí”, respondió.

En mi opinión, eso rebajaba la vida y la muerte de su padre.

¿Cuánto más se rebajará la vida y la muerte de Halyna Hutchins si nadie paga un alto precio por una muerte que era totalmente evitable si se hubieran tomado las precauciones adecuadas?

Pero dado lo poco que significa la Biblia para la mayoría de los estadounidenses hoy en día, no me sorprendería que nadie fuera a la cárcel.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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