Alianza AUKUS obliga a Francia y Europa a no ser pasivos con Beijing, según experto en diplomacia

Australia tendrá una capacidad de hundir barcos navales chinos en 72 horas
Por Daniel Y. Teng
20 de Septiembre de 2021
Actualizado: 20 de Septiembre de 2021

Según un experto en diplomacia, el descontento de Francia por el pacto trilateral AUKUS no tiene que ver con la cancelación de un proyecto de submarinos de 90,000 millones de dólares.

Por el contrario, el acuerdo AUKUS representa un paso importante para contrarrestar a Beijing, quien puede desestabilizar los esfuerzos franceses y europeos de mantener una “autonomía estratégica” frente al régimen comunista chino.

“Los franceses están muy enfadados, no precisamente por el submarino. Ellos han tratado de evitar elegir entre Washington y Beijing. Quieren su propia ‘autonomía estratégica'”, dijo a Sky News Australia el profesor adjunto de diplomacia internacional de la Universidad de Curtin, Joseph Siracusa, el 20 de septiembre.

“Europa pensó que podía hacer de intermediario honesto entre Washington y Beijing y luego se despierta una mañana y descubre que Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia se han unido en este acuerdo nuclear, que por supuesto, estaría obligando a Europa a tomar decisiones que no quiere hacer”, dijo a continuación.

El presidente francés Emmanuel Macron (C, iz) y el primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis (C, de), flanqueados por el primer ministro de Malta, Robert Abela (izq.), la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (2iz), el primer ministro italiano, Mario Draghi, y el primer ministro español Pedro Sánchez (de) observan la vista durante la VIII Cumbre de países mediterráneos en el centro cultural Stavros Niarchos en Atenas, el 17 de septiembre de 2021. (Louisa Gouli Gouliamaki/AFP vía Getty Imágenes)

Siracusa señaló que la pérdida del programa de Submarinos del Futuro, de 90,000 millones de dólares, por parte de un contratista francés, Naval Group, no era más que una “gota de agua” para un país como Francia y no es el origen real de su enfado.

Australia había contratado a la empresa francesa Naval Group para que modifique y reacondicione su submarino nuclear de la clase Barracuda y lo convierta en un modelo de propulsión diesel-eléctrico. Sin embargo, el programa se vio afectado por constantes retrasos y desajustes de costes que hicieron que se amplíe el plazo de entrega.

“Creo que era la única opción (para Australia) porque los franceses no iban a molestar o irritar innecesariamente a Beijing. Querían relaciones comerciales, económicas y de inversión”, añadió.

Los líderes europeos, incluido el presidente francés, Emmanuel Macron, han seguido una política de “autonomía estratégica” en los últimos años, prefiriendo centrarse en sus propios intereses de política exterior y en las amenazas regionales.

Como resultado, la Unión Europea (UE) envió “señales contrastantes” sobre su relación con Beijing. “La UE sigue sin cortar el paso a China y ni siquiera demuestra tener una estrategia unificada y coherente frente a Beijing”, informó Rabobank en agosto.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron (iz), asiste a una reunión bilateral con el presidente de China, Xi Jinping (de), durante la Cumbre del G20 en Osaka el 29 de junio de 2019. (Ludovic Marin/ AFP a través de Getty Images)

China es el mayor socio comercial de la UE y en diciembre de 2020 concluyó, en principio, el Acuerdo General sobre Inversiones, que habría sido un ambicioso acuerdo comercial entre los dos bloques, al que se opuso enérgicamente Estados Unidos.

Sin embargo, la ratificación del acuerdo se debilitó en los últimos meses, ya que la postura de la UE respecto a China fue cambiando gradualmente y el bloque se unió a Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá en la imposición de sanciones a cuatro funcionarios chinos vinculados al genocidio uigur, además de condenar los ciberataques de Beijing.

Los países de la región del Indo-Pacífico —enfrentados a una matriz de amenazas muy diferente a la del régimen chino— han adoptado una postura más dura y abierta contra la creciente agresión de Beijing.

Siracusa señaló que el único elemento disuasorio real para la armada china eran los submarinos de ataque.

“Ahora, Australia tendrá la capacidad de hundir la armada china en 72 horas; de eso se trata”, indicó.

“Los chinos saben que fueron superados y están muy enfadados”, añadió. “Así que, en un período de tiempo muy breve, Australia pasó de ser un felpudo a algo muy considerable; es un acontecimiento extraordinario”.

El primer ministro de Australia, Scott Morrison, habla con el primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, en una reunión tripartita con EE.UU. para entablar una alianza en contra del Régimen Chino, el 15 de septiembre de 2021. (EFE/EPA/MICK TSIKAS)

La medida convertiría a Australia en uno de los únicos países del mundo —aparte de Estados Unidos, Reino Unido, China, Rusia, Francia e India— en operar submarinos de propulsión nuclear, a pesar de no ser una potencia nuclear.

Un alto funcionario de la Casa Blanca señaló que el intercambio de tecnología de propulsión nuclear de Estados Unidos y el compromiso con otra nación a este nivel era “raro”.

“Nosotros solo hemos hecho esto una vez, como he indicado. Eso fue hace casi 70 años, con Gran Bretaña”, dijo el funcionario a los periodistas el 16 de septiembre, en referencia a la medida adoptada en 1958 sobre compartir la tecnología con el Reino Unido.

“Esta tecnología es extremadamente sensible. Es, francamente, una excepción a nuestra política en muchos aspectos. No preveo que esto se lleve a cabo en otras circunstancias en el futuro. Consideramos que se trata de una excepción”.


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