Aumenta a 238 los muertos por el deslave de ríos en Colombia

01 de Abril de 2017 Actualizado: 02 de Abril de 2017

Los rescatistas que trabajaban en los montones de piedras y tablones de madera dejados por el desbordamiento de tres ríos en la ciudad de Mocoa Colombia, han encontrado un total de 238 muertos.

Hoy domingo se reanudaron las labores de búsqueda con las primeras luces del día. La cifra de heridos llegaba a las 203 personas atendidas

En total fueron 17 barrios afectados, 6 municipios de la región están sin energía y 2 acueductos fueron afectados, por lo que en estos momentos no hay suministro de agua.

En infraestructura vial, dos puentes quedaron colapsados y dos más quedaron averiados.

En total las personas trabajando en las operaciones de rescate se distribuyen de la siguiente manera: 596 del Ejercito Nacional, 120 de la Policía Nacional, 96 de la Defensa Civil, 89 miembros de la Cruz roja, 119 Bomberos y 37 funcionarios de alcaldía de Mocoa.

También están presentes en las operaciones de rescate 20 miembros de la Armada Nacional colombiana, 40 agentes de CTI de la Fiscalía de Colombia, 12 funcionarios de la Fiscalía, 45 de la Fuerza Aérea y 14 personas de la Corporación Ambiental del Amazonas.

La Logística de trasporte aéreo está compuesta por 2 helicópteros del Ejército de Colombia, 3 helicópteros Fuerza Aérea Colombiana, 1 helicóptero de la Armada, 2 aviones del Ejército y 1 avión de la Fuerza Aérea.

En los ríos también hay 8 botes monitoreando el área afectada y buscando más víctimas.

Presidente de Colombia

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, decretó el estado de calamidad pública tras la avalancha de lodo en Mocoa, en el departamento de Putumayo, que dejó más de 230 muertos y más de 200 heridos.

“No sabemos cuántas (víctimas) van a ser, seguimos buscando. Lo primero que quiero decir es que mi corazón, nuestros corazones, los corazones de todos los colombianos están con las víctimas de esta tragedia”, dijo Santos en declaraciones a medios en la zona.

“¿Qué sucedió? Anoche llovió 130 milímetros, usualmente en un mes llueve aquí 400 milímetros, ¿qué quiere decir esto? Que 30% de la lluvia de un mes se produjo anoche y eso precipitó una creciente súbita de varios ríos, el río Mocoa, Mulato, Sanguyaco y las quebradas aledañas y eso produjo una avalancha”, dijo.

“¿Qué vamos hacer ahora? Vamos a declarar con la gobernadora estado de calamidad para poder atender de la mejor forma posible esta situación vamos hacer un plan de acción”.

Ante la falta de electricidad, las autoridades de Mocoa se vieron obligadas a suspender la búsqueda el sábado en la noche, casi un día después de que las intensas lluvias desbordaron los ríos y provocaron una pared de agua que barrió la ciudad, próxima a la frontera con Ecuador, alrededor de la medianoche.

La riada se llevó por delante casas, autos y árboles mientras los residentes dormían en sus camas.

Los cuerpos están siendo trasladados a una morgue temporal donde tres equipos médicos trabajan a contrarreloj para identificar rápido a las víctimas.

“Van a trabajar las 24 horas”, dijo Carlos Valdés, director del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencia Forense.

Las autoridades y los residentes en la ciudad encajada entre montañas junto a la frontera sur de Colombia, dedicaron el sábado a atender a las víctimas, intentando encontrar sus casas en calles reducidas a pilas de escombros y participaron en una búsqueda desesperada para localizar a sus seres queridos que desaparecieron en la oscuridad de la noche. Las autoridades esperan que la cifra de víctimas mortales aumente.

Eduardo Vargas, de 29 años, estaba durmiendo con su esposa y su bebé de siete meses cuando lo despertaron los golpes de los vecinos en la puerta de la casa. Recogió a su familia y empezó a correr hacia una montaña entre gritos de la gente en pánico.

No tuvimos tiempo para nada.

Vargas y su familia esperaron con una veintena de vecinos mientras las piedras, árboles y tablas de madera arrasaban su vecindario más abajo.

Esperaron en su refugio hasta que amaneció, cuando soldados del ejército les ayudaron a bajar. Cuando el sábado regresó al lugar donde estaba su vivienda, comprobó que no quedaba nada. “Gracias a Dios tenemos nuestras vidas”, señaló.

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