Amable policía compra asientos de auto para una madre de tres niños que no podía permitírselos

Por Robert Jay Watson
13 de Septiembre de 2020
Actualizado: 13 de Septiembre de 2020

Un poco de amabilidad puede llegar muy lejos. Cuando un agente de policía en el suburbio de Bellevue, Nebraska, notó que una madre de tres hijos que él había detenido en una parada de tráfico no podía permitirse comprar asientos de auto para sus hijos, usó su propio dinero y los compró para ella.

Hace unas semanas, cuando el agente Jim Severn del Departamento de Policía de Bellevue estaba capacitando a otro policía que había detenido a la mujer por llevar las luces traseras rotas, notó que los niños pequeños, todos menores de 7 años, no iban seguros en el asiento trasero del auto. Así, después de que el otro agente terminó de tener una conversación sobre la razón inicial por la que detuvo a la madre, Severn decidió plantear su preocupación.

“Mencioné que no había asientos de seguridad en la parte de atrás y le pregunté si podía conseguir los asientos para el auto”, dijo el agente Severn a KMTV. “Ella dudó en responder a mi pregunta, y después de hablar con ella un par de minutos, le dije que no dejara que su orgullo le impidiera responder a la pregunta”.

Al descubrir que la mujer no podía permitirse el lujo de comprarlos, el simpático policía decidió tomar medidas y prometió ayudar a la madre en el acto.

El hábil e inteligente agente volvió a consultar a su supervisor en el departamento de policía, quien le sugirió que buscara ayuda en algunas organizaciones del metro de Omaha que regalaban asientos de auto.

Sin embargo, Severn, que ha servido en las fuerzas de seguridad durante 16 años, decidió actuar por su cuenta en lugar de recurrir a una organización. “Sentí que la opción más rápida era ir a comprarle los asientos de auto”, explicó.

Después de tener una conversación con Severn y de que él le comunicara su intención de ayudar a la mujer, la esposa de Severn también decidió ayudar a conseguirle a la joven familia unos asientos nuevos.

El agente Severn mantuvo la promesa que le había hecho a la madre. Cuando se presentó en su casa unos días después para entregarle los nuevos asientos elevados para los niños, ella se sorprendió. “No sé si ella desconocía que íbamos a seguir adelante con esto”, dijo Severn. Sin embargo, el policía estaba feliz de ver que los “niños estaban corriendo, jugando por la casa”.

Hacer que los niños estuvieran mucho más seguros con su compra tuvo sus propias recompensas. “He estado en situaciones en las que no podía permitirme algo y la gente me ha ayudado, así que es como si lo pagara por adelantado”, añadió el policía.

El agente no pudo evitar sentirse “bien” con su gesto. “Intento ayudar tanto como puedo”, dijo Severn. “Una de las mejores partes de mi trabajo es ayudar a alguien que legítimamente necesita ayuda”.

Severn cree que la atención que ha recibido por el amable acto apenas la merece, ya que hay muchos otros policías en su departamento haciendo lo mismo.

“Casi a diario, los agentes de todo el país están haciendo algo así”, sostuvo.

Cuando el departamento de policía quiso mencionar el acto de Severn, él inicialmente se opuso a la idea. “Le dije a mi sargento cuando todo esto empezó a suceder, dije, no quiero reconocimiento”, explicó Severn.

Sin embargo, insistieron en que el policía aceptara el reconocimiento.

Severn continuó enfatizando que los agentes de policía no realizan actos de bondad a cambio de elogios, sino que solo quieren ayudar a la gente.

“No necesitamos una palmada en la espalda constantemente porque queremos ayudar a la comunidad, porque de eso formamos parte, somos parte de la comunidad”, concluyó.

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