Primeros análisis de las consecuencias físicas y metabólicas de Scott Kelly

07 de Marzo de 2016 Actualizado: 07 de Marzo de 2016

Scott Kelly, retornó el miércoles a bordo de una cápsula Soyuz después de 340 días en la plataforma orbital, a todas luces con buena salud y excelente estado de ánimo, y ahora será sometido a exámenes clínicos para conocer cómo responde el cuerpo humano a las condiciones prolongadas de gravedad cero.

Kelly será comparado además con su hermano Marc, también astronauta, pero retirado, y los exámenes clínicos de ambos se espera determinen si los cambios son solo circunstanciales –como el de estatura que volverá a ser la habitual de Kelly en poco tiempo- o hay otros puntos más de fondo a analizar.

La proyección para el vuelo a Marte

Los análisis más avanzados en Kelly, serán los referidos a su ADN y al conjunto de biomoléculas, lo que dará a la NASA una información inédita sobre la reacción del cuerpo humano a la exposición espacial durante largos períodos, algo imprescindible para el futuro de la navegación interplanetaria.

Y no solo temas vitales como el estudio del corazón, los músculos y otros órganos serán determinantes, sino también lo que haya ocurrido en el cerebro de Kelly: de su salud mental dependerá poder prevenir efectos por permanecer en el espacio, los que podrían determinar cambios radicales en percepción y razonamiento aunque de momento nada de ello es constatable.

La NASA espera poder identificar, de una forma sin precedentes peligros y riesgos para la salud ante vuelos espaciales prolongados, especialmente cuando Marte se propone como próximo destino para la humanidad.

Aún empleando la nave espacial más rápida lanzada desde la Tierra (la misión New Horizons de la NASA, a Plutón), que logró viajar a unos 58.000 km/h demoraría 39 días como mínimo, y 289 días como máximo, dependiendo de múltiples factores. A ello debe sumarse la estadía y el regreso todo en similares condiciones de gravedad 0.

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