Que tu hijo duerma la siesta en un asiento para bebés puede ser devastador, mamás cuentan su historia

Por Louise Bevan
31 de Julio de 2019 Actualizado: 31 de Julio de 2019

La trágica pérdida de una familia se ha convertido en una advertencia para otros padres desprevenidos. Siempre es desconcertante cuando los objetos en los que confiamos resultan ser peligros ocultos. Pero para la joven Lisa Smith, esta es una lección que vale la pena aprender; es peligroso dejar a tu hijo durmiendo en un asiento de seguridad para bebé cuando no está dentro de tu vehículo.

Lisa entró en su propia pesadilla el 10 de junio del 2015, cuando recibió una llamada telefónica sobre su hija Mia, de 17 meses de edad. La cuidadora de la guardería de Lisa no pudo despertar a Mia de su siesta. La niña había sido colocada en un asiento de seguridad para bebés y fue dejada sin supervisión en un cuarto oscuro para su siesta, reportó KCCI.

Lisa siempre había pensado que su hija dormía en una cuna en la guardería infantil.

La cuidadora de la guardería Valerie Wackerly llamó al 911 cuando no pudo despertar a la niña. Según The Mirror, Mia fue encontrada inconsciente en la casa de Valerie en Pella, Iowa. Valerie misma estaba tratando de administrar reanimación cardio-pulmonar; los paramédicos continuaron. Pero trágicamente, Mia fue declarada muerta en el hospital dos días después.

“Esta era nuestra hermosa niña. Perfectamente saludable en todos los sentidos”, dijo una devastada Lisa a Today. La autopsia determinó que Mia murió de “asfixia posicional”, lo que significa que la niña de 17 meses se había quedado encorvada en su asiento, lo que le cortó el suministro de aire y finalmente la asfixió.

“Cuando un asiento de seguridad para bebé está en el auto, se reclina a 45 grados”, explicó la Dra. Natalie Azar, colaboradora médica de NBC News. Sin embargo, sin el soporte subyacente del vehículo, el asiento puede balancearse hacia adelante, haciendo que el bebé se incline y comprometa las vías respiratorias del bebé dormido.

Según De Moines Register, Valerie, ahora de 35 años, se declaró culpable de homicidio involuntario. Recibió tres años de libertad condicional y un pago de 150.000 dólares pagaderos a la familia Smith. A la guardería también se le exigió que grabara un anuncio de servicio público que se emitiría semanalmente, durante tres años, en una estación de radio de Knoxville.

Lisa y su esposo, Chad, se han mudado a Aledo, Texas, donde están criando a sus dos hijos. “Perder un hijo, es más que aplastar el alma”, dijo Lisa. “Lo más difícil es que esto se pudo evitar con tanta facilidad, y perdimos a una hija innecesariamente”, compartió a través de su dolor. “Ninguna familia merece esto”, agregó.

“No podemos cambiar lo que le pasó a Mia”, concluyó Lisa, hablando con KCCI.“Pero podemos intentar proteger a los demás”, agregó.

Como si una advertencia sincera no fuera suficiente, una historia similar surgió casi tres años después de la trágica muerte de Mia. Afortunadamente, el niño sobrevivió. Esta vez, Harper Clark, de tres semanas de edad, dejó de respirar durante un viaje en automóvil de una hora o 45 minutos para regresar a casa a través del tráfico de la hora pico en Falkirk, Escocia, el 4 de abril del 2018.

Otra vez, el asiento del auto fue el culpable.

Kirsti Clark, de 30 años, y su esposo, Christopher, de 31, no tuvieron motivo de preocupación hasta que llegaron a casa. La bebé Harper pasó otros 15 minutos en su asiento de seguridad antes de que sus padres la sacaran y la pusieran en su colchoneta de juego. Sin embargo, según The Sun, los labios de la bebé “se tornaron azules, su mandíbula se cerró y la espuma blanca comenzó a salir espuma por la nariz y la boca”.

“Fue tan aterrador”, dijo Kirsti. “Mi esposo la sostenía y le daba palmaditas en la espalda y yo intentaba abrirle la boca para asegurarme de que no se tragara la lengua, pero tenía la mandíbula cerrada”, agregó.

“Todo lo que podía pensar era, ‘Vamos a perderla'”, recordó la angustiada mamá. Harper había sufrido una convulsión, pero los médicos pudieron resucitarla. La niña pasó la noche en el hospital para hacerse análisis de sangre, un ECG y un examen del asiento de seguridad para el automóvil con visión de futuro.

Según Metro, mientras Harper estaba sana y se encontró que su asiento de seguridad era completamente seguro, los consultores del hospital les informaron a Kirsti y Christopher que más de una hora en un asiento de seguridad puede causar privación de oxígeno si la bebé está sentada de manera inadecuada.

El repentino flujo de oxígeno que Harper experimentó una vez que la sacaron de su asiento de seguridad fue lo que le causó la convulsión. “No podía creerlo”, admitió Kirsti. “No podía entender por qué nadie nos lo había dicho”, agregó. La preocupación de Kirsti, como la de Lisa, era que otros padres se informaran. Los peligros son demasiado devastadores.

“Vigila a tu bebé. Conoce a tu bebé”, suplicó Kirsti.

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Imagen ilustrativa. (Crédito: New Africa/Shutterstock)

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