La Brigada Lincoln desaparece para siempre a 77 años de la Guerra Civil española

06 de Marzo de 2016 Actualizado: 06 de Marzo de 2016

La reciente muerte del último superviviente de la Brigada Lincoln que combatió en la Guerra Civil española (1936-1939) junto al bando republicano pone fin para siempre a la historia de este grupo de voluntarios estadounidenses cuyas vidas quedaron marcadas por su experiencia en España.

Delmer Berg, criado en el campo en el oeste de EE.UU. y quien ayudó a los republicanos en la batalla del Ebro (1938) y en la resistencia de Valencia, falleció en su casa de California el pasado domingo a los 100 años.

Con él, se apagó la última llama que quedaba prendida de un grupo de hombres que, hace casi ochenta años, abandonaron su tierra natal para ir a luchar a un país extranjero en una guerra que, en principio, no era la suya.

“Eran antifascistas, esa era su pasión y lo que les llevó a luchar al extranjero. Veían la Guerra Civil como el preludio de la Segunda Guerra Mundial”, explicó en una entrevista con Efe Judith Montell, codirectora del documental “Forever Activists” (Activistas para siempre), que en 1990 relató las vidas de estos brigadistas.

En “Forever Activists“, que fue nominado a los premios de la Academia de Hollywood en la categoría de Mejor Documental Largo, Berg no aparecía por la sencilla razón, según Montell, de que cuando este se hizo, hace veinticinco años, quedaban “unos 300 veteranos vivos” y hubo que elegir.

Cuando les entrevistó, la cineasta encontró un patrón común en todos los miembros de la Brigada Lincoln, entonces ya septuagenarios y octogenarios: su amor por España y la profunda marca que la experiencia allí había dejado en sus vidas.

“Medio siglo después, seguían hablando con pasión de su amor por España y por sus gentes. Sentían que la experiencia que habían vivido en la guerra fue la más importante de sus vidas, pese a que luego siguieron activos en muchas otras causas de regreso a EE.UU.”, explicó Montell.

Ese activismo, el mismo que les llevó a ir a combatir a España, fue una constante en las trayectorias posteriores de los miembros de la Brigada Lincoln, y Berg no fue una excepción.

Además de luchar contra las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, en EE.UU. estuvo vinculado a la Liga Joven Comunista, a los Trabajadores Agrícolas Unidos, a la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, a la Asociación Política Mexicano-americana y al movimiento de oposición a la Guerra de Vietnam.

Como a muchos otros de sus compañeros de la Brigada Lincoln, sus posicionamientos políticos lo convirtieron en blanco de la “caza de brujas” anticomunista de los años 50 y fue llamado a declarar frente al Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes.

“Todos ellos fueron perseguidos por el macarthismo (en referencia al senador Joseph McCarthy, principal impulsor de la ‘caza de brujas’). Se les llamó a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas y se les retiró el pasaporte”, explicó Montell.

Pese a haber llevado una vida siempre intensa y llena de momentos duros, Berg achacaba precisamente a ello su longevidad, que le permitió alcanzar los 100 años: “Seguir activo políticamente me mantiene vivo. Llena mi vida, jamás he bajado el ritmo”, declaró en una entrevista en 2014, a los 98 años.

Con la muerte de Berg se cerró el capítulo de una generación de hombres cuya fuerte pasión les llevó a arriesgar la vida (y en algunos casos, perderla) en una guerra que se libraba a miles de kilómetros de sus casas, y que luego seguirían incansablemente haciendo lo mismo durante décadas y décadas. “Allí donde hubiese una manifestación, allí estaban ellos”, remachó Montell.

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