Caen ventas de comida chatarra en México gracias a nuevo impuesto

06 de Julio de 2016 Actualizado: 06 de Julio de 2016

El impuesto de 8% que cayó sobre los alimentos altos en calorías está teniendo el efecto deseado pero de forma parcial. Algunas fracciones de las familias mexicanas de medianos y bajos ingresos han dejado de comprar comida chatarra.

Un estudio dado a conocer por PLOS-Medicine encontró una disminución promedio de 5.1% en la compra de comidas rápidas o con alto contenido calórico que se vieron afectadas por este impuesto que entró en vigencia en 2014 para todo el territorio mexicano.

Las familias más pobres fueron las que más dejaron de comprar comida chatarra, reduciendo su consumo en un 10.2%, mientras que un 5.8% de las de medianos ingresos se alejaron de estas comida. El estudio hizo un análisis de código de barras con el que se dio un seguimiento a las compras que hicieron los consumidores.

275 calorías o más

El impuesto aprobado por el Congreso mexicano en 2014 grava a todos aquellos alimentos procesados que contenga 275 calorías por cada 100 gramos, y aunque reportó reducciones en las compras por parte de consumidores con pocos o medianos ingresos, no movió la voluntad de aquellos consumidores con alto poder adquisitivo, quienes siguieron consumiéndolos de forma habitual.

El estudio fue realizado en conjunto por la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU) junto con el Instituto Nacional de Salud Pública de México, y los especialistas a cargo del proyecto aseguraron que se deberá explorar más en el futuro estos cambios en la calidad nutricional.

Según Julieta Ponce, nutricionista y directora de nutrición del Centro de Orientación Alimentaria de México, lo hallado en este estudio solamente abre la discusión entre cómo sustituir las calorías no nutritivas en la dieta de los mexicanos por alimentos de mejor calidad.

El resultado positivo de impuesto concuerda con un documento difundido a finales de 2015 en el que se señalaba que la imposición de un nuevo tributo a las bebidas gaseosas azucaradas había logrado reducir 6% su consumo. El impuesto a estas bebidas carbonatadas es de 1 peso mexicano por litro (5 centavos de dólar).

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