El clima y los mercados condicionan la cosecha en Argentina

06 de Febrero de 2016 Actualizado: 06 de Febrero de 2016

El cambio climático viene modificando las condiciones de forma muy variable durante los últimos años en la Argentina, desde periodos de sequía y otros con excesos hídricos, combinado a la incertidumbre política y económica que imponía la anterior gestión nacional, no daban un terreno fértil para producir como se hizo durante décadas considerándose así al país como Granero del Mundo.

A una campaña que se esperaba con fuertes expectativas de siembra, muy superior que años anteriores, alimentadas con el cambio político que prometía bajar los impuestos y tasas de retenciones a la exportación, al mismo tiempo que un cambio monetario más competitivo; termina condicionado entre el precio internacional del Mercado de Chicago que muestra tendencias a la baja, junto con zonas donde se estaba al límite del estrés por calor y falta de lluvias. En la jornada de hoy algunos lotes pasarían a tener excesos hídricos e incluso anegamientos en muchas zonas que, lejos de revertir la situación de forma equilibrada, se ha ido al otro extremo y termina siendo nocivo a la salud vegetal.

Por tomar de ejemplo y por la extensión territorial como país de la Argentina, teniendo especialmente en cuenta la superficie productiva denominada Pampa Húmeda o Núcleo y de allí hasta donde se agrandó la frontera agrícola, hay zonas que pasaron de necesitar lluvias de manera urgente a tener anegamientos y riesgo de inundación en sólo media jornada. En la mañana del viernes 5 de febrero, algunas ciudades y poblaciones del interior de Córdoba fueron afectadas por un temporal de 100 milímetros en sólo 4 horas.

La década del atraso logístico necesita fuerte inversión, con urgencia

La falta de inversión en conectar lo considerado como interior profundo, lo que está a más de 300km de puerto y en provincias de menor participación en el PBI, regiones productoras de Poroto y Maíz, también Soja en el norte argentino, suman a las dificultades políticas, económicas y climáticas el acceso a poder comercializar en buen precio sus productos: buen precio que no depende en este caso particular sólo del mercado, sino del transporte, que éste se encarece por mal estado de caminos, aumento de combustibles y salarios del sector camionero.

Los caminos de tierra, algunos incluso no consolidados y bien mantenidos, no resisten ya más tiempo de tránsito pesado de los transportes que llevan cereal a granel. A la mínima lluvia se vuelven intransitables, de hecho la Provincia de Córdoba por caso, tiene el 33% de caminos en “lamentable estado y sin posibilidad de transitarse con seguridad”, producto de una deuda del gobierno provincial con los consorcios camineros.

El inconveniente no todo es entre la tranquera y la ruta: la falta de buenas superficies de asfalto, donde se hacían mantenimientos cosméticos de rápida terminación y bajo costo, no resisten los pesos transportados, más si se va con excesos y no hay control. La ausencia de autovías y rutas a zonas portuarias que aportan en gran cantidad a las arcas estatales se agrava, mientras se priorizan zonas turísticas, que hacen un aporte menor y llevan más uso de recursos.

El día viernes 5 de febrero el Presidente de la Nación, Ingeniero Mauricio Macri, visitaba la Provincia de Tucumán, en el noroeste, prometiendo la pronta re-activación del Ramal Ferroviario “Belgrano Cargas”, que durante la última década no quedó más que en reiterados anuncios y promesas, esperando que ésta no sea una más con fines políticos y sin concreción real del necesario proyecto.

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