La “caminata nórdica”, una forma de caminar mucho más saludable que el simple paseo al aire libre

09 de Febrero de 2016 Actualizado: 09 de Febrero de 2016

La “caminata nórdica” (Nordic Walking, como se ha popularizado en Europa), consiste en caminar a velocidad moderada con una postura erguida y la barbilla paralela al suelo, pero además acompañando la marcha con un braceo que se realiza desde el hombro, sin doblar los codos.

Por supuesto que se necesitan los bastones, que nunca deben ser llevados delante del cuerpo, sino detrás o en paralelo, levantándolos apenas unos centímetros del suelo. La práctica puede realizarse tanto en la ciudad, como en la playa o el campo.

Los bastones no obstante tampoco son cualquier cosa sino que deben ser capaces de operar como una extensión de los brazos y deben medir en el orden de los 2/3 de nuestra altura.

“A todos los niveles el braceo acompasado es muy importante y no se puede hacer de cualquier modo. Cuando se echa el brazo hacia atrás, la mano debe abrirse de modo natural, y hay que volver a cerrarla al bracear hacia delante. De este modo se bombea sangre al corazón y se favorece el sistema cardiovascular”, explica Alfonso Monge, de la Federación internacional de Nordic Walking en declaraciones que reproduce el diario El País de Madrid.

La cuestión de los bastones es lo complicado

No vale cualquier tipo de bastón: éstos son especiales. Son de fibra de vidrio y carbono, por ligeros y flexibles: cuanto más carbono tengan, mejores. También más caros.

“En la parte inferior tienen un taco con forma oblicua que proporciona más superficie de apoyo. Este taco se puede quitar y queda la punta o regatón. Conviene que sea de tungsteno porque si es de acero se desgasta con mucha rapidez. La parte inferior del bastón también lleva una pequeña aleta que hace de tope para que no se hunda en la tierra. Para caminar en superficies duras usaremos el taco y para caminar por tierra el regatón”, explica Monge.

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