Capturan un cuarto venezolano sospechoso de doble descuartizamiento en Perú

Por EFE
18 de Septiembre de 2019 Actualizado: 18 de Septiembre de 2019

Un cuarto integrante de la banda de venezolanos que presuntamente torturó, asesinó y descuartizó la pasada semana a dos hombres en Perú fue capturado este martes cuando intentaba fugarse a Ecuador, informaron medios locales.

El detenido fue identificado como Abrahan Perozo, de 28 años, a quien la Policía capturó tras comprobar que su apariencia y ropa se asemejaba con uno de los hombres que aparece en las grabaciones del hostal donde se cometieron los crímenes.

El venezolano se encontraba en el municipio de Aguas Verdes, de la norteña región de Tumbes, cuando estaba a punto de cruzar la frontera de Perú con Ecuador.

La captura de Perozo se une a las de sus compatriotas Ángel Díaz, Alexander Salazar y Verónica Montoya, quienes presuntamente también participaron en los crímenes.

El Poder Judicial dictó contra Montoya prisión preventiva mientras avanza el proceso de su extradición, pues la mujer tenía una orden de captura internacional dictada por su país de origen por supuestamente ser la autora intelectual de un asesinato en Carabobo.

La Policía peruana todavía busca a una segunda mujer que aparece en las filmaciones de las cámaras de seguridad, que captaron a los presuntos autores de las muertes con bolsas grandes donde supuestamente sacaban los cuerpos cercenados de sus víctimas.

Según las primeras investigaciones, el doble asesinato fue cometido por una banda de unos seis venezolanos y, de acuerdo a medios locales, utilizaron una crueldad extrema típica de los grupos criminales de Venezuela.

Los occisos fueron identificados como Jafet Torrico, de nacionalidad peruana, y Rubén Matamoros, de nacionalidad venezolana, quien había sido deportado por las autoridades peruanas por haber ocultado sus antecedentes penales para obtener la residencia pero que después había vuelto a Perú presuntamente de manera ilegal.

El motivo que manejan las autoridades es un posible ajuste de cuentas a partir de las crudas imágenes que fueron grabadas supuestamente con el teléfono celular de Ángel Díaz.

Alexander Salazar, por su parte, ejercía de conserje del hostal del distrito limeño de San Martín de Porres donde ocurrieron los hechos y aparentemente manipuló los videos de las cámaras de seguridad para eliminar pruebas, según las primeras indagaciones.

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