China pagaría un precio catastrófico si hubiera una masacre en Hong Kong

Por Art Harman
20 de Noviembre de 2019 Actualizado: 20 de Noviembre de 2019

Comentario

Los informes de estudiantes chinos que están siendo evacuados de Hong Kong y de tropas chinas en las calles son señales ominosas de que el régimen comunista chino puede estar preparándose para una masacre tipo plaza Tiananmen o algún otro ataque militar para aplastar las manifestaciones pacíficas que los ciudadanos de Hong Kong han estado llevando a cabo para tratar de preservar su libertad.

Una brutal respuesta militar china era considerada predecible desde que comenzaron las manifestaciones masivas en junio, particularmente dada la notable resistencia de los manifestantes hasta ahora.

Sin embargo, lo que el Partido Comunista Chino (PCCh) puede ignorar intencionalmente o no comprender plenamente es que el PCCh y la economía de China pagarían un precio terrible por semejante brutal agresión.

China construyó cuidadosamente una imagen de marca como la de un “panda” amigable para los negocios, supuestamente a años luz de su pasado de la Masacre en la plaza Tiananmen, pero en el momento en que el ejército empezara a matar a los hongkoneses, esa imagen se hará añicos a los ojos del mundo y se convertiría en un animal rabioso.

Evitar una revolución

Beijing, por supuesto, está aterrorizado al ver que los ciudadanos de Hong Kong se agrupan libremente para proteger su libertad brindando al pueblo chino la idea de que ellos también pueden exigir sus derechos humanos básicos.

El principio de “expectativas crecientes” ayudó a destruir el Muro de Berlín y el imperio soviético hace 30 años, pero como corolario, hay un principio de “expectativas aplastadas” que es igualmente poderoso para desencadenar revoluciones populares.

Una repentina pérdida de libertad o la expectativa de que las cosas empeoren mucho más es lo que desencadenó las actuales protestas en Hong Kong, desencadenó las manifestaciones iraníes de 2009 tras el robo de las elecciones presidenciales y reunió a millones de personas para ayudar a acabar con el régimen islamista de Mohammed Morsi en Egipto.

Los elementos de las secuelas inmediatas y a largo plazo de una masacre en Hong Kong pueden incluir los siguientes resultados catastróficos para el PCCh:

  • La destrucción de la reputación de Hong Kong como un refugio seguro y libre para los negocios. El “milagro de Hong Kong” se verá empañado por la pérdida de inversión extranjera y de turismo. Matar a la gallina de los huevos de oro que es Hong Kong perjudicará a toda la economía china.
  • La fuga de capitales de los ricos y de la clase media, ya de por sí elevada, pasaría a usar la postcombustión, ya que ellos y los extranjeros se apresurarían a poner a salvo sus activos. La caída de la bolsa de valores de Shanghai en 2015 se encontró con la prohibición de vender activos y otras drásticas medidas que sugerían que el PCCh podía prohibir la exportación de capital generando una crisis aún mayor. Por lo tanto, los ciudadanos de Hong Kong y los extranjeros por igual deberían sacar sus activos ahora. Gran parte de ese capital podría terminar siendo invertido en Estados Unidos para nuestro gran beneficio.
  • Estados Unidos y otros países pueden promulgar sanciones económicas y proclamar su indignación.
  • Las empresas extranjeras acelerarán su salida del mercado chino para trasladarse a países de fabricación más seguros, incluidos Estados Unidos y la India. Los beneficios de operar en otros países harán que abandonar China sea tan atractivo que una vez que se vayan, no regresarán más. Estos incluyen la salvaguarda de la propiedad intelectual, la plena propiedad, evitar la explotación laboral, la prisión y el trabajo infantil, leyes laborales y ambientales más estrictas, menos sobornos y corrupción, y un mayor control de calidad.
  • La reputación internacional y comercial de China se verá muy afectada.
  • Las inversiones extranjeras en China disminuirán o cesarán, al menos durante algunos años.
  • Las empresas chinas perderán valor bursátil en todo el mundo, como ocurrió tras la imposición de aranceles por parte del presidente Donald Trump a los productos chinos.
  • El desempleo en China aumentaría con la pérdida de las manufacturas y el turismo, lo que contribuiría aún más a una recesión o depresión posterior a la masacre. El PCCh debe entender que 100 millones de chinos desempleados crearían las condiciones para una revolución.
  • El turismo a China se reducirá, quizás extremadamente, durante un año o más. ¿Quién no tendría miedo de visitar un país que masacró a manifestantes pacíficos?
  • Los países que disputan las reivindicaciones territoriales de China, particularmente en las “primeras” y “segundas cadenas de islas” que rodean y van más allá de los mares de China Meridional y Oriental, aumentarán drásticamente sus defensas y sus actividades para proteger la libertad de los mares y las vías aéreas en la región.
  • Filipinas podría convertirse en el aliado más fuerte de Estados Unidos contra el expansionismo chino, y Estados Unidos podría unir mejor a la región asiática contra China.
  • China y los derechos humanos se convertirán en temas de la campaña 2020 en Estados Unidos.
  • La iniciativa china “La Franja y la Ruta” (OBOR por sus siglas en inglés) podría estar en peligro por parte de los países anfitriones, ya que los sentimientos antichinos están surgiendo en todo el mundo.
  • Los ciudadanos chinos verán caer sus ingresos a medida que la economía se dirige hacia la recesión y quizás hacia la depresión.
  • Los productos chinos pueden ser considerados “productos de sangre” por algunos consumidores, lo que ofrece a los fabricantes estadounidenses y de otros países una mayor ventaja, lo que resulta en una pérdida de cuota de mercado por parte de las empresas chinas, y favoreciendo la salida de su fabricación.
  • La “compra” de China de países en desarrollo a través de la deuda extrema puede ser objeto de un mayor escrutinio y limitar la capacidad de China para hacer caer a otros países en las trampas de la deuda.
  • En resumen, el PCCh pierde sin importar lo que haga. Aún no haciendo nada, los simbólicos paraguas pueden aparecer en las calles chinas. Solo una leve represión puede invitar a futuros levantamientos. Cometiendo una masacre hay que enfrentrarse a los castigos anteriormente mencionados a escala mundial.

Los carniceros de Beijing limpiarán sus manchas de sangre y asegurarán a los inversores que la imagen del “panda” sigue intacta. Pero es difícil borrar la memoria de una masacre incluso de los inversores más inhumanos, y mucho menos de los consumidores con conciencia social.

El pueblo chino, hasta ahora en silencio, ha estado esperando y rezando para que los hongkoneses tengan éxito. Tal vez pasen del apoyo silencioso a respaldar a los hongkoneses incomodando al PCCh con millones de personas en las calles en apoyo de la libertad y la democracia. Después de todo, el imperio soviético se disolvió en la cúspide de su poder. Esa es la lección de la caída del Muro de Berlín.

El presidente Trump puede ayudar a proteger la libertad y las vidas de los valientes hongkoneses con un mensaje público de apoyo a los manifestantes y su derecho universal a disfrutar de la libertad. Los beneficios secundarios serían una mayor influencia con respecto a China en las negociaciones comerciales, y una suficiente presión podría obligar al PCCh a practicar la moderación y ofrecer concesiones para proteger la libertad en Hong Kong.

Art Harman es el presidente de la Coalición para Salvar la Exploración del Espacio Tripulado. Fue director legislativo y asesor de política exterior del representante Steve Stockman (R-Texas) en el 113 Congreso y es un veterano analista de políticas y experto político de base.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

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