Choque de intereses de facciones chinas en las elecciones de Hong Kong

29 de Marzo de 2017 Actualizado: 29 de Marzo de 2017

HONG KONG – El régimen comunista chino se comprometió a no interferir en la administración de Hong Kong tras el regreso de la ex-colonia británica a China en 1997. Sin embargo, Beijing siempre ha visto a su candidato deseado instalado como líder de Hong Kong.

Resumiendo, la elección del jefe ejecutivo el 26 de marzo del 2017 en Hong Kong se adhirió a lo pensado. Carrie Lam, la única candidata de tres candidatos que recibió algo parecido al respaldo abierto de parte de altos funcionarios chinos quienes supervisan Hong Kong, se convirtió en el cuarto jefe ejecutivo de la ciudad al ganar 777 de los 1.183 votos elegibles.

Sin embargo, el resultado de las elecciones fue más confuso de lo que sugiere el resultado.

Dos lados políticos chinos rivales, uno encabezado por el retirado líder chino Jiang Zemin y el otro por el actual jefe del país, Xi Jinping, habían tratado de alinear a los electores de Hong Kong a sus respectivos intereses en el periodo previo del día de las elecciones. El lado de Jiang quería a Lam en el cargo, mientras que el liderazgo de Xi quería respetar la rúbrica de “un país, dos sistemas” de no injerencia de Beijing y no elegir a ningún candidato, según conoció este periódico de personas con información sobre el tema.

Sin candidato

El actual proceso político para seleccionar al líder de Hong Kong ofrece a Beijing muchas posibilidades para influir en las elecciones a su gusto.

Los jefes ejecutivos son elegidos por un pequeño comité electoral, 1.194 miembros, abarcando personajes políticos y de negocios que estén alineados con las autoridades de China continental. Beijing entonces aprueba al candidato elegido.

Antes del día de las elecciones, Beijing hizo un esfuerzo concertado para señalar a su candidato preferido a los electores: constantes llamadas telefónicas, reuniones a puerta cerrada de funcionarios chinos pertenecientes a la Oficina de Enlace o a la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao y artículos en medios controlados por Beijing en Hong Kong.

Carrie Lam, ex secretaria en jefe de Hong Kong, recibió un fuerte respaldo de tres altos funcionarios chinos, el supervisor chino de Hong Kong y miembro elite del Comité Permanente del Politburó, Zhang Dejiang; el director de la oficina de enlace Zhang Xiaoming; y el vicepresidente del cuerpo de asesoramiento político chino y ex jefe ejecutivo Tung Chee-hwa. Ambos Zhangs son miembros prominentes de la red política de Jiang Zemin, la cual supervisa Hong Kong.

Beijing sólo apoyaba a Lam, dijeron los tres funcionarios. Los otros dos candidatos, el ex secretario financiero John Tsang y el juez retirado Woo Kwok-hing, no estaban bajo consideración.

Como para estar absolutamente seguros, los periódicos de Hong Kong controlados por Beijing el Ta Kung Pao y el Wenhui Bao sacaron artículos cada vez más críticos de Tsang, los cuales terminaron por dejar a Lam y Woo con cómodos márgenes en las encuestas de opinión pública. El día de las elecciones, Ta Kung Pao publicó el titular: “Voten por Lam”.

Xi Jinping, sin embargo, pareció oponerse a la facción de Jiang.

Sing Pao Daily, un periódico pro-Beijing de Hong Kong que lleva la línea de Xi, publicó artículos criticando los esfuerzos de la facción de Jiang para influir en las elecciones de Hong Kong, y subrayó que Xi siempre había querido que los electores escogieran a quien quisieran sin la guía de Beijing.

Aproximadamente una semana antes del día de la elección, La Gran Época conoció de fuentes cercanas al liderato de Xi que este envió a varios enviados de confianza para aclarar cuatro puntos a los electores: No hay candidato preferido; Hong Kong debe permanecer estable; los electores deberían votar como quisieran sin temer represalias; y Zhang Xiaoming y Tung Chee-hwa no hablan por el gobierno central.

“Quien sea escogido será elegido”, dijo un funcionario chino perteneciente a la facción de Xi que desea ser identificado como el señor Chen.

El señor Chen también desestimó las afirmaciones de Ta Kung Pao de que el popular John Tsang no tenía la confianza de la directiva de Xi. “A John Tsang se le ha permitido manejar las finanzas de Hong Kong, una cartera importante, durante nueve años”, dijo. “El gobierno central tiene una confianza extraordinaria en Tsang”.

“Aliviar la división”

Las elecciones de Hong Kong “contrastan severamente las diferencias entre las facciones políticas del régimen chino”, dijo Zang Shan, un veterano periodista de Hong Kong, en una entrevista telefónica. “La lucha de facciones es muy feroz y severa”.

Desde que asumió el cargo en 2012, Xi Jinping ha tratado de eliminar a la facción de Jiang Zemin a través de una campaña de lucha contra la corrupción. La facción de Jiang ha tomado represalias socavando a Xi, un proceso más observado en Hong Kong donde la facción de Jiang es particularmente influyente.

El jefe ejecutivo saliente, Leung Chun-ying, que durante mucho tiempo estuvo conectado con el grupo de Jiang Zemin, logró frustrar al público lo suficiente como para desencadenar grandes protestas durante su mandato. El año pasado, la legislatura china dirigida por Zhang Dejiang indirectamente forzó a salir a dos recién elegidos legisladores de Hong Kong, al emitir una interpretación jurídica rara y controvertida, una medida que alejó aún más a los Hongkoneses de Beijing.

Desde entonces, Xi ha trabajado para acelerar la depuración de funcionarios leales a Jiang de Hong Kong. Investigadores de la lucha contra la corrupción criticaron la Oficina de Asuntos de Hong Kong y de Macao después de una ronda de inspecciones. En diciembre pasado, dos enviados de Xi visitaron a Leung en Hong Kong y le dijeron que “ya no seguiría”, informó La Gran Época.

Zang Shan dice que Xi probablemente quería a Leung Chun-ying fuera de su cargo para permitir que una persona más moderada lo reemplazara, con el fin de ayudar a aliviar y estabilizar la ciudad.

“En última instancia, no importa qué candidato haya ganado estas elecciones presidenciales”, dijo. Carrie Lam, John Tsang y Woo Kwok-hing son todos elite de la clase dirigente sin profundos lazos políticos con el Partido Comunista Chino, y todos han demostrado que “cumplen sus tareas con diligencia y se adhieren a las normas y reglamentos”.

En una conferencia de prensa después de que los resultados fueran anunciados, Lam dijo que su “prioridad será sanar la división y aliviar las frustraciones y unir a nuestra sociedad para avanzar”.

“Ella no dijo nada acerca de obedecer a Beijing, y tampoco dijo que los Hongkoneses deben amar a Beijing”, dijo Zang. “Y Xi Jinping parece estar dispuesto a dejar a Hong Kong en las manos de los Hongkoneses”.

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