Científico muestra que pacientes con “muerte cerebral” podrían regenerarse, como las salamandras

¿Es la muerte reversible?
Por IRA S. PASTOR
20 de Mayo de 2022 5:10 PM Actualizado: 20 de Mayo de 2022 5:18 PM

La muerte se define como la terminación de todas las funciones biológicas que sostienen a un organismo vivo.

La muerte cerebral, la pérdida completa e irreversible de las funciones cerebrales (incluida la actividad involuntaria necesaria para mantener la vida), tal como se define en el informe de 1968 del Comité Ad Hoc de la Facultad de Medicina de Harvard, es la definición legal de la muerte humana en la mayoría de los países del mundo.

Ya sea directamente a través de un traumatismo, o indirectamente a través de indicaciones de enfermedades secundarias, la muerte cerebral es el estado patológico final por el que pasan cada año más de 60 millones de personas en todo el mundo.

El sistema médico nos dice repetidamente que la muerte cerebral es “irreversible” y que debe considerarse el final de la línea.

¿Es así?

¿Hemos llegado a un punto tecnológico en el que somos capaces de “ampliar los límites” para ver si esto es realmente así?

Si bien es cierto que los seres humanos carecen de capacidades regenerativas sustanciales en el sistema nervioso central, muchas especies no humanas, como los anfibios, las planarias y ciertos peces, pueden reparar, regenerar y remodelar partes sustanciales de su cerebro y su tronco encefálico incluso después de un traumatismo crítico que ponga en peligro su vida.

Muchas especies no humanas, como los anfibios, las planarias y ciertos peces, pueden reparar, regenerar y remodelar partes sustanciales de su cerebro y su tronco encefálico incluso después de un traumatismo crítico que ponga en peligro su vida.

Estas capacidades epimórficas se han aprovechado experimentalmente en las últimas décadas para realizar complejos trasplantes de cerebro en organismos como las salamandras, así como para estudiar la dinámica del almacenamiento de la memoria.

(Pxhere/ Dominio Público)

Los amplios estudios realizados en el último siglo nos han ayudado a adquirir una cantidad sustancial de conocimientos sobre los procesos de regeneración epimórfica e intercalar y la dinámica única y multimecánica que interviene en el reinicio de un patrón de desarrollo generativo definido para rellenar específicamente los tejidos y órganos ausentes o dañados en un organismo vivo.

Además, estudios recientes sobre la regeneración compleja del cerebro en organismos como las planarias, los anfibios y los insectos holomorfos han puesto de relieve hallazgos únicos en relación con el almacenamiento de recuerdos tras la destrucción de todo el cerebro, que pueden tener amplias implicaciones para nuestra comprensión de la conciencia y la estabilidad de la persistencia de la memoria.

Las investigaciones en el ámbito del procesamiento de la información biológica en organismos aneurales, tejidos humanos no neuronales y organismos unicelulares que forman estructuras multicelulares, se suman a una fascinante cartera de preguntas y desafían potencialmente la noción del cerebro como único depósito de información codificada a largo plazo.

A pesar de la etiqueta de irreversibilidad asociada a la definición del Comité Ad Hoc de Harvard de 1968, existen varios casos documentados en la literatura de posible reversión de la muerte cerebral, principalmente asociados a sujetos más jóvenes cuyo sistema nervioso central mantenía cierto grado de neuroplasticidad subyacente.

Dado que la mayoría de los líderes en este campo reconocen que existen “nidos” residuales de actividad neuronal y flujo sanguíneo residual en las personas a las que se les ha diagnosticado recientemente la muerte cerebral, tiene sentido que tales reanimaciones sean teóricamente posibles con las herramientas adecuadas de neuroregeneración y remodelación.

(Pexels/ Rodnae Productions)

Además, está ampliamente reconocido que los sujetos con muerte cerebral asistida pueden seguir manteniendo su propia circulación, digestión, metabolismo, excreción, equilibrio hormonal, crecimiento, maduración sexual, gestación del feto, cicatrización de heridas y fiebre.

Ya no pensamos mucho en ello, pero la primera desfibrilación cardíaca, la respiración pulmonar mecánica y los trasplantes de órganos complejos hicieron su debut público hace aproximadamente un siglo.

Así que nos encontramos en un momento único de la historia de la ciencia en el que la convergencia de las herramientas de la biotecnología regenerativa, la investigación en reanimación y la neurociencia clínica nos ha colocado a las puertas de poder responder a algunas preguntas únicas, profundas y controvertidas.

La cuestión es si damos los siguientes pasos.

Ira S. Pastor es el director ejecutivo de Bioquark Inc., una empresa de ciencias de la vida centrada en el desarrollo de soluciones biológicas para la regeneración, reparación y rejuvenecimiento humanos. Cuenta con 30 años de experiencia en múltiples sectores de la industria farmacéutica, como la comercialización de productos farmacéuticos, el desarrollo de fármacos biotecnológicos, la atención médica gestionada, la distribución y la venta al por menor.


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