Científicos calculan que quemar combustibles fósiles que quedan, derretirá la Antártida y el mar subirá 3 metros este siglo

17 de Septiembre de 2015 Actualizado: 17 de Septiembre de 2015

Acorde a los estimativos sobre las reservas mundiales de combustibles fósiles, queda petróleo para un siglo más, eso sin contar el carbón, lo proveniente del actual fracking, ni eventuales pozos por hallar. Sin embargo con tan solo ese petróleo conocido y subterráneo en uso –para mover los vehículos y calentarnos, para hacer plásticos y que la industria trabaje- será suficiente para que antes de 2101 la Antártida acabe derretida. Y eso en la proyección matemática muestra una elevación de los mares del orden de los 3 metros cada siglo, por un futuro difícil de estimar, nunca menos de 30-40 metros.

Las consecuencias las sufrirá el planeta al menos algunos milenios dicen los científicos, que descartan la continuidad de formas de vida humana, tal cual las conocemos.

Unas perspectivas para nada halagüeñas

El Instituto para la Investigación del Impacto Climático de la Universidad de Postdam (Alemania), analizaron la evolución del carbono liberado en la atmósfera por los combustibles fósiles, con simulaciones que tuvieron en cuenta la actual temperatura global, su ascenso, así como la evolución de los hielos antárticos en sus modelos de comportamiento.

El trabajo definitivo publicado en la revista especializada Science Advances, detalla que el mayor de los deshielos conocidos por la Humanidad, tendrá lugar en el próximo milenio, con una subida de las aguas de un ritmo de hasta tres metros por siglo.

“Lo que estamos haciendo hoy, lo que hagamos en las próximas décadas, está desencadenando cambios, como la pérdida del hielo de la Antártida y el consiguiente aumento del nivel del mar, que perdurarán durante milenios. Si queremos evitar que la Antártida se quede sin hielo necesitamos dejar bajo tierra el carbón, el gas y el petróleo”, sentenció la coautora del trabajo, la científica  Ricarda Winkelmann, en declaraciones que publica el diario El País de Madrid.

Artículo original aquí

TE RECOMENDAMOS