Clausuran en Asturias un gallinero de un campesino porque su gallo canta y las gallinas cacarean

Por Anastasia Gubin - La Gran Época
07 de Mayo de 2019 Actualizado: 07 de Mayo de 2019

El tradicional canto de los gallos y el cacareo de las gallinas, los cuales dan vida al entorno rural está amenazado en desaparecer en Cangas de Onis, al noroeste de España, por la orden de un juez de Asturias.

El juzgado clausuró un gallinero porque el canto de las aves molestaba a los turistas de un hotel rural informó La Nueva España.

Este hecho generó un reclamo del dueño del gallinero, Fernando Villarroel, que anunció un recurso legal. Además la clausura recibió críticas que se hicieron virales en las redes sociales, por parte de un ganadero, cuyo vídeo fue publicado por el Movimiento Popular El Mundo Rural y sus Tradiciones.

“Los gallos cantan a todas horas e incluso les tengo que dar tapones a mis clientes, pues no pueden descansar por las noches debido al ruido y algunos optan por marcharse”, dijo el hotelero José María García según  El Comercio.

Gallinas comiendo en el gallinero. (Fernando Trabanco Fotografía/Getty Images)

Villaroel explicó a la prensa que sus aves y animales los tiene “para autoconsumo” y que tanto él como sus gallinero ya estaban allí mucho antes de que se edificara la casa que sirve de alojamiento turístico, de acuerdo a El Confidencial.

El ganadero de la zona, Nel Cañedo, alegó que el hecho “que un pollo cante a las 7 de la mañana, a las 6, que es cuando sale el Sol, es lo normal. Para qué… venís a un pueblo a hacer turismo rural… Encima lo llamáis rural…¿A qué venís?”.

Gallinero (Wikimedia Commons)

Además afirmó que el gallo fue acusado por cantar a “horas intempestivas”, pero según su apreciación personal el meter ruido a “horas intempestivas” es cuando en las casas matienen la musica tumbando toda la noche. Pese a la molestia que aquello causa, “nadie hasta ahora ha reclamado”.

“Resulta que el pollo molesta pero el chumba chumba chumba hasta las 3 de la mañana… y hasta la madrugada, eso no”, añadió.

Cañedo concluyó con lo que llamó tres reflecciones sobre lo que sucede en Cangas de Onis . La primera de ellas es que “lo normal es que hallan pites en los pueblos y no que cierren un gallinero porque los gallos canten”.

La segunda es que se trataba de un hotel rural, y “entre esas caracteristicas hay pites, hay vacas y hay tractores(…)Si usted va a Madrid ¿se le ocurre protestar porque meten ruido los coches, por que meten ruido los camiones que recogen la basura a las dos de la mañana?. A que no se le ocurre”.

El vídeo a continuación contiene algunas palabras sensibles.

El ganadero cree que lo que se debió hacer desde el inicio es “poner en las sugerencias y en las opiniones que el hotel estaba mal aislado de los ruidos” y dirigiéndose al dueño del hotel rural de Cangas de Onis, le sugirió invertir para encontrar una solución razonable en un ambiente rural.

“Tienes que invertir y poner ventanas como Dios manda, aislantes, y aislarlas del ruido”, dijo Cañedo.

Su tercera reflección fue pensar “a quien se le ocurre aceptar, tramitar ese tipo de denuncias”.

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