Colombia: El narrador deportivo colombiano Édgar Perea murió en Bogotá

12 de abril de 2016 11:44 AM Actualizado: 12 de abril de 2016 11:44 AM

Se silenció la voz del Campeón. El célebre periodista deportivo Édgar José Perea Arias falleció anoche, a los 81 años de edad, en la Fundación Santa Fe de Bogotá, luego de permanecer desde el domingo recluido en la unidad de cuidados intensivos, tras padecer problemas respiratorios y renales.

Édgar Perea Agudelo, su hijo mayor, había explicado este lunes en la tarde que su padre tenía una bacteria que lo había invadido en los pulmones y que también le había afectado agresivamente la garganta. En la mañana tuvo una dura crisis que casi le ocasiona una paro respiratorio, pero la superó. Sin embargo, en la noche, pese a los esfuerzos de los infectólogos, el narrador chocoano murió.

La noticia fue confirmada por la Asociación Colombiana de Redactores Deportivos (Acord) regional Atlántico y, según información suministrada por la familia Perea, será velado en Bogotá y luego trasladado a Barranquilla, donde será cremado.

Con la muerte del Campeón se cierra toda una historia de un hombre extrovertido, pintoresco y pasional en sus comentarios, colorido en su forma de vestir y sin límites, que desde la década de los 80 hizo vibrar a los colombianos con sus narraciones de los partidos de la selección.

Polémico, también, pero con toda la autoridad con el micrófono. Y si fue un hombre popular en el país, más lo fue en su Barranquilla del alma, en donde enamoró a los aficionados del fútbol, haciendo célebre su frase “Júnior tu papá”.

Con más de 50 años de experiencia en la locución, Perea no sólo narró fútbol. También logró éxitos en el boxeo, el béisbol y hasta en el ciclismo. Estuvo en ocho campeonatos mundiales de fútbol, tres Juegos Olímpicos, catorce series mundiales, un Tour de Francia y en todos las peleas mundialistas de Antonio Cervantes, “Kid Pambelé”.

Su intensidad en las narraciones hacía sentir a los colombianos como si estuvieran en el propio estadio. Su personalidad arrasadora lo convirtió en un ícono, en el narrador con mayor audiencia en el país. Y ese mismo sello lo hizo hacer cosas exuberantes como aquel histórico día en que llegó al estadio Metropolitano de Barranquilla en helicóptero y bajo de él como todo un rey, vestido de blanco de pies a cabeza.

En la década del 80, sus intensas peleas con sus colegas Jaime Ortiz Alvear y Óscar Rentería en el exitoso programa La Polémica, de Caracol, lo llevaron a un punto alto de su carrera, pero también a tres sanciones del Ministerio de Comunicaciones por sus palabras desmedidas y de grueso calibre. Y después de su romance con la hinchada barranquillera, tuvo que soportar que lo tildaran de traicionero por venirse a la capital a narrar el fútbol de los equipos bogotanos.

Las más históricas narraciones aún las tenemos retumbando en nuestras cabezas: el 5 a 0 de Colombia sobre Argentina, en el estadio Monumental, y el gol de Freddy Rincón en el empate ante la selección de Alemania en el Mundial de Italia 90.

El bicho de la política también lo picó. En 1998 fue senador de la República, con 75 mil sufragios, lo que significó en ese entonces ser el segundo más votado. Pero allí se vio frustrado, porque no pudo sacar adelante su iniciativa de crear el Ministerio del Deporte y se fue por la puerta de atrás, pues le quitaron la investidura por seguir dando sus opiniones en radio. Su camino político lo cerró luego siendo embajador en Sudáfrica.

En los últimos días estaba trabajando en un programa de televisión en el canal Claro y tenía un espacio en Colmundo Radio.

Anoche, la voz del Campeón se silenció. Pero aquí, en el alma y el corazón, quedará marcada una frase para la eternidad: “Sigan siendo felices, Édgar les dice”.

Artículo original aquí.

 

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