Cómo Google apunta a los conservadores y perpetúa la propaganda del PCCh

Por Emily Allison y Joshua Philipp
19 de Agosto de 2021
Actualizado: 19 de Agosto de 2021

En un episodio de “Crossroads” titulado “To Target Trump, Google Rewrote Its News Algorithms” (Para atacar a Trump, Google reescribió sus algoritmos de noticias), Joshua Philipp entrevista al informante de Google Zach Vorhies, exempleado de Google y ahora reportero de Project Veritas. En la entrevista, Vorhies habla de las tácticas y los motivos detrás de las acciones de Google, que según él es la organización global totalitaria más peligrosa del mundo.

Habla de cómo Google reescribió específicamente sus algoritmos de noticias para ir tras el presidente Trump. Revela diapositivas reales del sistema de puntuación de la compañía construido en torno a la batalla que Trump estaba teniendo en ese momento con el exdirector del FBI James Comey sobre la colusión rusa. Vorhies explica cómo Google construyó un mecanismo de agrupación en el que podía utilizar palabras desencadenantes y frases clave para hacer que una historia fuera una continuación de otra, formando una superhistoria que abarcaba ocho días aproximadamente. Dice que esta táctica no es el resultado de la demanda o del aumento de la cuota de mercado en Estados Unidos y no es porque se trate de historias que la gente sigue o que realmente quiere tener en primera plana. Competidores como DuckDuckGo están aprovechando el momento porque a la gente no le gusta lo que hace Google.

Habla de la forma en que Google permite a los medios de comunicación convencionales mantenerse en la cima del índice de búsqueda y noticias. Cada página tiene una puntuación de rango y las puntuaciones de Google se basan en lo que dicen los medios de comunicación convencionales y Wikipedia. Esto es un problema porque Wikipedia ha pasado de utilizar fuentes primarias a utilizar fuentes secundarias, lo que esencialmente permite a los principales medios de comunicación crear un discurso y utilizar todo lo demás para perpetuarlo. Si Wikipedia utiliza una cita o información de un artículo calumnioso, la declaración puede ser retirada del artículo después de que salgan más pruebas, pero el discurso no será retirado de Wikipedia. Vorhies se refiere a este sistema como un “motor de lavado de difamaciones”.

El episodio explica cómo la valoración de la páginas en Google solía cambiar lentamente, pero ahora los cambios ocurren rápidamente debido a que la naturaleza autoritaria cambia rápidamente. Por ejemplo, si un usuario cita a Fauci o al CDC sobre información que dijeron hace un año, ese posteo va a ser etiquetado como información falsa. Ahora que Google cambia rápidamente el discurso casi mensualmente, tiene que tener una forma automática de cambiar la definición de la verdad y enmarcar el discurso en torno a eso.

Dice que es un movimiento intencionado basado en la ideología, citando que cuando Google salió a bolsa, tenía una constitución y prometió a los accionistas y al mundo que sería políticamente neutral. Desde entonces, Google dio un giro de 180 grados cuando el candidato presidencial equivocado fue elegido para el cargo a través del proceso democrático. En opinión de Vorhies, la única razón para cambiar el enfoque original fue la política.

Vorhies habla de su tiempo trabajando en Google y de que, aunque no estaba en el equipo de noticias falsas específicamente, Google tiene una estructura interna transparente que le permitió buscar en qué estaba trabajando el equipo de noticias falsas. Lo hizo en 2016, cuando el CEO dijo que la compañía estaba censurando las llamadas “noticias falsas” en las elecciones. Miró los documentos diseñados que llevaban a otros documentos y los descargó como prueba.

Los documentos mostraban los ejemplos de noticias falsas que Google estaba utilizando para etiquetar otras informaciones como noticias falsas, y descubrió que las noticias censuradas eran todas sobre Hillary Clinton. Fue entonces cuando Vorhies se dio cuenta de que esta censura no tenía que ver con la veracidad o no de las noticias, sino con influir en las elecciones. En otras palabras, Google estaba utilizando la etiqueta de noticias falsas para ahogar la información legítima, creando un algoritmo para definir las “noticias falsas” y dejar que siguiera haciéndolo automáticamente.

Vorhies también encontró un proyecto llamado “Aprendizaje Automático de Imparcialidad”, que tiene que ver con la reordenación y clasificación algorítmica de datos en Internet. Lo que hace este sistema es construir clasificadores, que es una colección especializada de inteligencia artificial entrenada para identificar y etiquetar información como racista, desinformación, falsa, etc. Google los utiliza para etiquetar la información en tiempo real a medida que se publica. Cuando la empresa construyó el sistema, hizo que personas revisaran y etiquetaran la información basándose en sus propias creencias. Esas etiquetas se puntuaron y se introdujeron en una máquina, que amplía esa puntuación y puede utilizar información nueva que nunca ha visto antes, y etiquetarla en consecuencia. Esto puede hacerse incluso con imágenes, por ejemplo, etiquetando la bandera de Estados Unidos como un símbolo de odio de la derecha y la máquina censurará cualquier imagen en el futuro que tenga una bandera estadounidense.

Vorhies habló de ver un algoritmo de Youtube con unos 30 clasificadores en tiempo real en los videos de Youtube, de modo que cuando se publicara un vídeo se transcribiría y clasificaría en función de las palabras. Esta clasificación ocurriría inmediatamente. “Con un simple toque de interruptor pueden averiguar qué hay que poner en la lista negra, o qué hay que suprimir, o qué hay que desmonetizar”. Aclara que eso no significa que todo el contenido clasificado se bloquee, pero puede impedir que ese usuario gane dinero con él, así como redirigir el flujo de tráfico relacionado con ese video.

En lo que quizá sea la parte más preocupante relacionada con la privacidad, Vorhies dice que incluso si desactivas la localización en tu Android, la triangulación de la torre seguirá recogiendo tu ubicación, dando a Google un seguimiento completo de todos los que usan un teléfono Android. Incluso dijo que tienen sistemas operativos ocultos que se ejecutan aún cuando el equipo está apagado. Dice que hay exploits por todas partes que aún no se han puesto a disposición del público. Así que, aunque las empresas tengan cortafuegos, con estos exploits otros pueden traspasar esos cortafuegos y entonces “se acabó el juego”.

Este nuevo y desconocido software tiene serias implicaciones para la seguridad nacional, como se ha visto con el Partido Comunista Chino (PCCh) que ya se ha infiltrado en equipos militares avanzados. Philipp habló de la Rama de Inteligencia Electrónica del PCCh, que tiene como objetivo los satélites. Puede cambiar potencialmente los datos que entran y salen de los satélites. Dado que los aviones de combate estadounidenses reciben información de orientación de los satélites, esta capacidad es extremadamente preocupante y peligrosa.

Vorhies y Philipp hablaron de la política del PCCh de que cualquier empresa que haga negocios en China o con China, tiene que seguir las directrices del PCCh, es decir, Google, así como cualquier otra empresa. Si el PCCh sanciona a una persona, como hizo con Mike Pompeo, estas empresas tienen que aplicar también esas sanciones. Philipp plantea la cuestión de ¿qué pasa si Estados Unidos entra en guerra con China? ¿A quiénes son leales estas empresas si están controladas por el PCCh?

Vorhies dice que Google no tiene límites ni fronteras, lo que significa que todo lo que Estados Unidos desarrolla como propiedad intelectual para la defensa y la seguridad puede ser propiedad del PCCh. Dice que hay que hacer una investigación y que no sabemos hasta dónde han penetrado en nuestros sistemas de guerra. “Espero que no entremos en guerra con ellos porque podríamos descubrir que todos nuestros sistemas están profundamente comprometidos y que no tenemos el ejército que creíamos tener porque gran parte de él se cae debido a la guerra electrónica que son capaces de aprovechar contra nosotros”.

Cuando se le preguntó por qué Vorhies había escrito su último libro, “Google Leaks: A Whistleblower’s Exposé of Big Tech Censorship”, que le costó su carrera, entre otros ataques y rechazos, dijo: “Quería dar a los estadounidenses y a la gente que ama a Estados Unidos y ama las libertades y los derechos, quiero darles una última oportunidad de ser capaces de detener esta cosa”. Vorhies habla de su experiencia trabajando en Google, donde sabía que la censura estaba ocurriendo mientras que al mismo tiempo Google se burlaba de todos los que especulaban sobre la censura y los tachaba de teóricos de la conspiración.

Vorhies afirma que, gracias a su libro, podemos demostrar que Google “opera esencialmente como un canal de inteligencia de propaganda extranjera. No son proestadounidenses, están tratando de desestabilizar a Estados Unidos y subvertirlo”. Dice que ahora que sabemos lo que está ocurriendo, podemos tomar las medidas necesarias para desbaratarlo, ponerle algunas cadenas y, lo que es más importante, utilizar otras tecnologías. “Cuando todo lo demás falla, el hecho de que la gente se esté pasando a otras tecnologías como DuckDuckGo y estos otros servicios significa que tenemos una oportunidad de utilizar el libre mercado para superar el totalitarismo”.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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