Cómo la nueva izquierda está perpetuando el satanismo en la sociedad

Por Cid Lazarou
14 de Enero de 2021
Actualizado: 30 de Enero de 2021

Comentario

En un artículo anterior, expliqué cuál es el verdadero origen de la izquierda y la derecha, y cómo esto se relacionan con el antiguo paradigma de los caminos de la izquierda y la derecha. Durante milenios, esto se ha manifestado de muchas formas, y gran parte de mi trabajo ha consistido en informar al público sobre el falso marco de la moralidad por parte de aquellos (conscientemente o no) que están en el camino de la izquierda.

La razón por la que este tema es importante es porque la izquierda y la derecha o bien son falsamente descartadas como irrelevantes, empujándonos hacia la moral subjetiva, o mal caracterizadas como un sistema de “el poder otorga el derecho” que permite más adelante la moral subjetiva.

Esto establece un precedente muy peligroso, porque si hay un término que define el mal, es la moral subjetiva. Esto puede describirse como la creencia de que la moralidad la decide el individuo, en lugar de una ley universal independiente de las personas. Esto lleva a la creencia de que se puede hacer lo que se quiera, siempre y cuando se pueda salir con la suya.

Debemos romper el dominio de esta forma de pensar si queremos crear algo mejor. Desafortunadamente, la moralidad subjetiva es atractiva para una gran multitud de personas, lo que significa que es un proceso difícil de deshacer. Debemos, por lo tanto, desprender las capas y capas de confusión pseudofilosófica que justifican la moral subjetiva y atacan la verdad objetiva.

Sin embargo, ¿qué encontraremos cuando logremos esto? La respuesta a esta pregunta no es algo para lo que la sociedad secular esté necesariamente preparada, pero con lo que realmente estamos tratando es con el satanismo. Esto puede parecer hiperbólico, posiblemente histérico, pero el satanismo no se relaciona necesariamente con una entidad literal. También puede relacionarse con un estado mental.

En este artículo, comenzaré a definir el satanismo y cómo se perpetúa en la sociedad.

Saul Alinsky

La izquierda política proviene de la ideología satánica, y resulta lamentable que un apego emocional o sentimental impida a la gente ver por qué. En la obra maestra del organizador de la comunidad Saul Alinsky, “Reglas para radicales”, él reconoció a Lucifer de esta manera: “No olvidemos al menos un reconocimiento al primer radical: de todas nuestras leyendas, mitología e historia (y quién ha de saber dónde termina la mitología y comienza la historia —o cuál es cuál), el primer radical conocido por el hombre que se rebeló contra el sistema y lo hizo tan eficazmente que al menos ganó su propio reino —Lucifer—”.

Saul Alinsky. (Pierre869856 (CC BY-SA 4.0))

Algunos niegan que Satanás y Lucifer sean uno y el mismo, en parte porque la palabra Satanás significa acusador o adversario en hebreo, y el Antiguo Testamento no habla de Satanás como persona. Lucifer se menciona en Isaías 14, cuando cayó del cielo después de intentar suplantar a Dios como “el más alto”. Si bien es cierto que Satanás solo está personificado en el Nuevo Testamento, esto proviene de la descripción del Antiguo Testamento de Lucifer, cuyo nombre se cambió a Satanás al ser derrotado, porque era el adversario que acusaba a Dios.
Es importante entender esto, porque Lucifer (y Satanás, por extensión) es el arquetipo de la izquierda. Alinsky sugirió que Lucifer luchó contra el orden establecido y ganó su propio reino en el proceso, siendo éste no solo el Infierno, sino la autoridad en la tierra, según pasajes del Nuevo Testamento como Apocalipsis 12:9 y 1 Juan 5:19.

El reconocimiento de Alinsky encarna la forma en que la izquierda modela el arquetipo luciférico de rebelión contra el orden establecido, y es por esta razón que la izquierda ataca perpetuamente la tradición y los valores conservadores. Así como Lucifer usó las mentiras para convencer a muchos ángeles que lo siguieran, los líderes de la izquierda usan la misma estrategia.

Algunos pueden argumentar que hay momentos en que la rebelión es necesaria, como la Revolución Americana o la Guerra Civil Inglesa, pero hay una motivación fundamental que no se puede pasar por alto.

Orden fuera del caos

Los que están en el sendero de la derecha buscan el orden sobre el caos. Cuando el orden se ve amenazado por el caos, como la tiranía y la injusticia, la rebelión se considera justificada. Podemos comparar esto con la forma en que se desencadenó la Revolución Americana por la injusticia de los impuestos sin representación, destruyendo así el caos del tiránico gobierno británico.

Por el contrario, los que están en el camino de la izquierda buscan el orden a partir del caos. Fomentando tanto caos que las personas se desesperan por el orden, la gente entregará sus libertades por seguridad. Podemos comparar esto con el caos de la Revolución Francesa que llevó a la dictadura de Napoleón, o el caos artificial de la Revolución Cultural China que hizo que la gente se desesperara por adorar a Mao Zedong como un dios.

Otra faceta significativa de la ideología satánica es la inversión, los símbolos satánicos son formas invertidas del original (el pentagrama o la cruz invertidos, por ejemplo). Los izquierdistas afirman que su rebelión proviene de la intolerancia y la injusticia en la sociedad, pero incluso cuando lo logran, su ansia de orden a partir del caos nunca se puede saciar, dado que pasan para siempre a la siguiente causa de justicia social.

Hoy se trata de baños para transexuales, pajillas de plástico o el irrespeto al presidente Donald Trump, pero mañana, ¿quién sabe? Lo que es seguro es que la izquierda nunca estará contenta, porque no vivimos en una utopía.

El deseo de poder es la verdadera fuerza impulsora de la ideología de la izquierda, y es con esta comprensión que podemos empezar a ver por qué Alinsky fue una figura tan definitoria de la izquierda moderna. Cada una de las 12 reglas que Alinsky definió demuestran que la izquierda está motivada solo por el poder, y aquellos sin estándares morales se verán presionados a ahogarse en su propio libro de reglas, como vemos con la cuarta regla de Alinsky, “Haga que el enemigo esté a la altura de su propio libro de reglas”.

Así, podemos ver ahora por qué la izquierda moderna personifica el antiguo y oculto camino de la izquierda, una poderosa forma de condicionamiento psicológico perpetuado en la sociedad por maestros manipuladores. Alinsky simplemente adaptó estas técnicas antiguas a un escenario moderno recurriendo a las debilidades egoístas de los seres humanos.

Como dice el dicho, no se puede razonar con lo irrazonable, y cuando se trata de gente que ve el caos como un medio para lograr un fin, nunca podrá defenderse hasta que esté preparado para reconocer, justo como lo hizo Alinsky, que las raíces de la izquierda son satánicas.

Cid Lazarou es blogger, escritor y periodista independiente del Reino Unido.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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