Cómo un hombre noble de China del s. XIX transforma a bandidos antes de que roben a un comerciante

Por Jason W
11 de Noviembre de 2019 Actualizado: 11 de Noviembre de 2019

La sabiduría de China se remonta a miles de años atrás y tiene mucho que enseñar a Occidente. Esta es la historia de cómo un hombre de China del siglo XIX se enfrentó con una banda de bandidos que querían entrar en su casa. Aunque la mayoría de nosotros probablemente llamaríamos a la policía, este hombre los invitó a entrar, ¡y el resultado no fue el que uno esperaría!

Shi Dakai fue un líder reconocido en la Rebelión de Taiping, la guerra civil más grande de China, que duró desde 1851 hasta 1864. Aunque ascendió rápidamente al rango de general a una edad temprana, uno de sus mayores logros podría no haber tenido nada que ver con su destreza en el ejército. Además de su capacidad militar, también era una persona de carácter excepcional.

Antes de unirse al ejército, Shi era un hombre educado, rico y una persona amigable que hacía muchos amigos y disfrutaba entreteniendo a los invitados en su casa. Además de esto, también practicaba a menudo la esgrima y el uso de lanzas mientras montaba a caballo. Aunque era rico y tenía una posición de influencia, también era humilde y estaba dispuesto a anteponer las necesidades de los demás antes que las suyas.

Interpretación artística de Shi Dakai (Ilustración – La Gran Época)

No muy lejos de donde vivía Shi había un paso de montaña conocido por ser el hogar de un grupo de bandidos, que usaban el terreno a su favor para emboscar y robar a viajeros indefensos. Un día, Shi fue visitado por un comerciante. Temiendo por su seguridad ante la necesidad de tener que atravesar el paso traicionero de la montaña, el comerciante le pidió protección. Shi estuvo de acuerdo y se preparó para reunir a un grupo de guardias que escoltaran al comerciante. Cuando el líder de los bandidos se enteró de esto, se enfureció por la interferencia de Shi y se dirigió a su casa con cientos de seguidores. Al enterarse del inminente ataque de los bandidos, Shi hizo lo impensable: abrió las puertas de su casa y dio la bienvenida a los bandidos.

Con un corazón de compasión y preocupación por el sustento del comerciante, Shi rogó a los bandidos y les explicó lo duro que tenía que trabajar el comerciante y lo lejos que tenía que viajar para ganarse la vida. Si los bandidos le robaban, el comerciante se quedaría sin nada. Perdiendo sus bienes y todo su dinero, sería el fin de su negocio y tal vez hasta de su vida. Habiendo enfrentado a los bandidos y explicado la situación en nombre del comerciante, Shi preguntó al comerciante cuánto dinero tenía. Cuando el comerciante respondió que tenía 5000 monedas de plata, Shi le ordenó a su sirviente que recuperara una suma equivalente de plata de su propio almacén para ofrecérsela a los bandidos en lugar de la del comerciante.

El ejemplo de desinterés de Shi dejó a los bandidos totalmente confundidos. Habiendo oído hablar del carácter justo de Shi, el líder lo había visto con sus propios ojos, al igual que todos sus hombres que estaban presentes. Humillado por el noble carácter de Shi y su muestra de auto-sacrificio, el líder de los bandidos se sintió avergonzado por su propio comportamiento y decidió irse, eligiendo no robar al comerciante ni tomar el dinero que Shi le había ofrecido. Agradecido por el giro que había dado el líder de los bandidos hacia la bondad, Shi organizó un fiesta para el comerciante e incluso invitó a los bandidos a asistir. Más tarde Shi, el comerciante y los bandidos se unieron a la fiesta en un ambiente confortable. Después de la reunión, los bandidos se prepararon para irse; sin embargo, luego de mucha insistencia de Shi, aceptaron a regañadientes la mitad de la cantidad de monedas de plata que Shi les había ofrecido.

Un monumento de Shi Dakai (©Wikimedia Commons | AlexHe34)

Los bandidos volverían más tarde para obsequiar a Shi con regalos para su cumpleaños, tal fue el impacto duradero que Shi había causado en el líder de los bandidos con su noble carácter y generosidad.

Esta historia sirve para demostrar que las buenas obras son recibidas con bendiciones e incluso pueden alejar del mal a los corazones y las mentes de quienes nos rodean. En lugar de utilizar la violencia y la agresión para combatir a los bandidos, Shi cambió sus corazones a través de la benevolencia y logró un resultado compasivo para todos.

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