Comunidades de Wisconsin se unen en la fe tras la tragedia de Waukesha

Por Cara Ding
04 de Diciembre de 2021
Actualizado: 04 de Diciembre de 2021

Mukwonago, Wisconsin – “En momentos como éste, confiamos en que el Señor se encargará de todo”, dijo Nils Haldorsen, un amigo de la familia Sparks cuyo hijo perdió la vida en el ataque al desfile de navidad en Waukesha, Wisconsin.

Jackson Sparks, de ocho años, fue la víctima más joven que murió después de que el sospechoso, Darrell Brooks, embistió a los participantes con su camioneta en el desfile del 21 de noviembre.

Seis personas murieron y decenas más resultaron heridas.

Haldorsen condujo desde Lake Geneva para asistir al funeral en la iglesia Brooklife, en Mukwonago, el 2 de diciembre.

Habló con The Epoch Times en el estacionamiento de la iglesia.

Nils Haldorsen se encuentra frente a la iglesia Brooklife en Mukwonago, Wisconsin, el 2 de diciembre de 2021. (Cara Ding/The Epoch Times)

“Todos tenemos libre albedrío y el Sr. Brooks eligió hacer eso. Es muy difícil reconciliarse con lo que sucedió, pero encontraremos paz y consuelo en nuestro Señor”, dijo Haldorsen.

Cuando James Sparks, tío abuelo de Jackson, se enteró de su muerte, no podía creerlo.

“Toda la familia se sorprendió”, le dijo a The Epoch Times.

“Nada ni siquiera parecido a esto sucedió en nuestra familia. Sí, se nos ha muerto la abuela, pero nada como un niño.

“No soy un tipo emocional. No odio a Brooks. Él se deslizó a través de las grietas. Pero quien lo dejó salir bajo fianza debería al menos perder su trabajo”.

El año pasado, Brooks fue arrestado por un tiroteo en su ciudad natal, Milwaukee. Fue llevado a prisión y se le impuso una fianza de USD 7500.

Pero el juez, David Feiss, acabó rebajando su fianza a USD 500, después de que el tribunal no atendiera tres veces la petición de Brooks de un juicio rápido.

Brooks pronto pagó la fianza y fue puesto en libertad.

Poco antes de la embestida en el desfile Brooks fue arrestado nuevamente, en Milwaukee, por presuntamente atropellar a la madre de su hijo.

Un fiscal asistente revisó la fianza anterior de USD 500 y decidió duplicarla a USD 1000, lo que fue concedido por el comisario judicial Cedric Cornwall.

Brooks pagó la fianza, salió de la cárcel y, días después, embistió con su vehículo a los participantes en el desfile de Waukesha.

Fue una tragedia que no sólo afectó a la familia Sparks, sino también a pequeñas ciudades como Waukesha, Mukwonago y Lake Geneva, todas ellas con una población de unos 7000 habitantes.

Residentes locales ingresan a la Iglesia Brooklife para asistir al funeral de Jackson Sparks en Mukwonago, Wisconsin, el 2 de diciembre de 2021. (Cara Ding/The Epoch Times)

Muchos residentes locales le dijeron a The Epoch Times que la tragedia unió a las comunidades, fortaleció su fe y las impulsó a atesorar la vida aún más.

“Eso une a la pequeña ciudad”, dijo un hombre que llevó a su hijo a asistir al funeral de Jackson Sparks. Se negó a revelar su nombre.

Su hijo estaba vestido con un jersey, según lo aconsejado por los padres de Jackson, como una forma de honrar a su hijo amante del béisbol.

El hijo de otro residente local estaba en el club Waukesha Blazers Baseball y Fastpitch Softball al cual pertenecía Jackson y su hermano Tucker Sparks. También se negó a dar su nombre.

Si su hijo se hubiera unido al desfile como miembro del club, como lo hicieron los muchachos Sparks, también podría haber sido golpeado por la camioneta, dijo. Tucker Sparks sufrió una fractura de cráneo.

Estudiantes de secundaria vestidos de jersey ingresan a la Iglesia Brooklife para asistir al funeral de Jackson Sparks en Mukwonago, Wisconsin, el 2 de diciembre de 2021 (Cara Ding/The Epoch Times).

“Realmente te duele y te das cuenta de lo afortunado que eres”, dijo el padre, casi a punto de llorar.

“A través de toda esta tragedia, Dios hizo que las cosas sucedieran. Mire, toda la comunidad está unida y se ha unido, cuando tantas otras cosas dividen hoy.

“Nuestras perspectivas humanas a veces son más cortas. Dios tiene su plan”, le dijo a The Epoch Times.

Don Richmond, un residente de Waukesha, ha experimentado personalmente tragedias humanas, pero esta fue la primera vez que sucedió algo así en su ciudad natal.

Richmond se ofreció muchas veces para ayudar a los residentes de ciudades lejanas afectadas por tornados y huracanes.

En 2010, fue a Haití con un equipo médico que realizó de ocho a diez amputaciones de niños todos los días.

No estaba en el desfile de Navidad cuando ocurrió la tragedia, pero conocía personalmente a personas que resultaron heridas o afectadas.

Como un niño de 5 años que vio morir a gente delante de él, y un adulto que vio el cuerpo de una mujer volar por los aires y aterrizar justo delante de sus pies.

“Es realmente una ciudad pequeña donde la gente se conoce de diferentes maneras, por lo que toda la ciudad se ve afectada de alguna manera, y tomará tiempo recuperarnos de esto”, dijo Richmond.

“Si tienes fe en el Señor y confías en que hay una razón para lo que sucedió, incluso si no sabes la respuesta, lo cual siempre es un punto preocupante, pero si lo basas en la fe, lo resuelves mejor”, dijo Richmond.

“Una catástrofe puede inspirar a algunas personas a convertirse en miembros de la Cruz Roja, enfermeras, médicos o agentes de policía”, dijo.

En el pasado, Richmond vio a varias personas unirse a la Cruz Roja para ayudar en las ciudades azotadas por el huracán Katrina, después de haber pasado por los ataques del 11 de septiembre.

“Las tragedias también son momentos de enseñanza en los que tienes la oportunidad de enseñarles a tus hijos lecciones de la vida, como apreciar cada día y no dar las cosas por sentadas”.


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