Corte Independiente de Reino Unido investigará denuncias por genocidio a uigures en China

Por Alexander Zhang
03 de Septiembre de 2020
Actualizado: 03 de Septiembre de 2020

Sir Geoffrey Nice QC, destacado abogado británico especializado en derechos humanos que presidió la Corte de China sobre la sustracción forzada de órganos está convocando otra corte independiente en Londres para investigar si los presuntos abusos del régimen chino contra los musulmanes uigures en materia de derechos humanos constituyen un genocidio o crímenes de lesa humanidad.

El Congreso Mundial Uigur, organización internacional que representa a los exiliados uigures, pidió a Nice, quien anteriormente dirigió el enjuiciamiento del expresidente yugoslavo Slobodan Milosevic en la Corte Penal Internacional, que investigara las denuncias de la opresión por parte de Beijing a los uigures y las minorías étnicas turcas en la región noroccidental de China, Xinjiang.

Fotografía tomada el 26 de junio de 2017 muestra a un policía haciendo guardia mientras los uigures llegan para la oración matutina de Eid al-Fitr en la mezquita Id Kah en Kashgar, en la región autónoma uigur de Xinjiang en China. (JOHANNES EISELE /AFP/Getty Images)

Los organizadores de la corte esperan celebrar dos audiencias públicas en Londres el próximo año, de varios días de duración cada una. Se espera un veredicto para finales de 2021.

Una corte independiente anterior, presidida por Nice, la Corte Independiente sobre la Sustracción Forzada de Órganos de Presos de Conciencia en China, conocida como la Corte de China, determinó el año pasado que estaba “fuera de duda” que la sustracción forzada de órganos con fines de lucro, autorizada por el estado, tiene lugar en China hace años y “a una escala significativa”.

La Corte de China descubrió que esos órganos proceden principalmente de prisioneros de conciencia encarcelados, la mayoría de los cuales son practicantes de Falun Gong.

El asesor jurídico de la Corte de China, Hamid Sabi, y presidente de la corte Sir Geoffrey Nice QC en el primer día de audiencias públicas en Londres, el 8 de diciembre de 2018. (Justin Palmer)

Tortura y esterilización forzada

“Por el momento, las pruebas más contundentes parecen ser las del encarcelamiento y posiblemente las de la esterilización forzada”, dijo Nice a The Associated Press en relación con el presunto tratamiento de los uigures por el régimen chino.

De acuerdo con las cifras citadas por la Comisión Ejecutiva del Congreso de Estados Unidos sobre China y las Naciones Unidas, se cree que hasta un millón de uigures y otras minorías étnicas están detenidos en centros de reeducación chinos.

Exprisioneros uigures dijeron anteriormente a The Epoch Times que fueron sometidos a torturas, obligados a renunciar a su fe y obligados a jurar lealtad al Partido Comunista Chino (PCCh) mientras estaban detenidos por razones desconocidas en instalaciones a menudo sobrepobladas.

Fotografía tomada el 31 de mayo de 2019, muestra a una mujer uigur (C) atravesando la entrada de un bazar en Hotan, en la región noroccidental de China, Xinjiang. (Greg Baker/AFP vía Getty Images)

Las mujeres uigures, por su parte, son sometidas a esterilización forzada, aborto forzado y planificación familiar coercitiva, según reveló un informe reciente.

Se podría considerar que esas prácticas de esterilización forzada violan la Convención sobre el Genocidio, dijo Nice.

Estados Unidos impuso sanciones a cuatro funcionarios chinos implicados en abusos de derechos humanos contra los uigures, incluido el secretario del Partido de la región de Xinjiang, Chen Quanguo, quien es miembro del poderoso Politburó del PCCh.

Corte de China

Sir Geoffrey Nice es una autoridad establecida en casos de derechos humanos internacionales. La Corte de China que presidió realizó el primer análisis jurídico independiente del mundo de las pruebas relativas a la sustracción forzada de órganos en China.

Los miembros de un panel internacional examinaron las pruebas escritas y orales, incluido el testimonio de más de 50 testigos en dos audiencias públicas celebradas en diciembre de 2018 y abril de 2019.

El panel de la corte (de izquierda a derecha) El profesor Arthur Waldron, historiador estadounidense, el abogado malayo Andrew Khoo, el profesor de cirugía cardiotorácica Martin Elliott, Sir Geoffrey Nice QC (presidente), el empresario Nicholas Vetch, el abogado iraní de derechos humanos Shadi Sadr, la abogada estadounidense Regina Paulose, en Londres, el 8 de diciembre de 2018. (Justin Palmer)

El pasado mes de junio, la corte presentó sus conclusiones en Londres, concluyendo más allá de toda duda razonable que la sustracción forzada de órganos a prisioneros de conciencia, autorizada por el estado, había tenido lugar durante años en China “a una escala significativa”, y sigue teniendo lugar hoy en día.

El principal suministro de órganos proviene de practicantes encarcelados del grupo espiritual perseguido Falun Gong, según la corte. Los musulmanes uigures también estaban en “riesgo” de ser sometidos a la sustracción forzada de órganos mientras están detenidos.

La corte llegó a la conclusión que la campaña sostenida del régimen chino de extracción forzada de órganos constituía un crimen contra la humanidad.

Los practicantes de Falun Gong protestan contra la sustracción forzada de órganos de China en Austria, Viena, el 1 de octubre de 2018. (Joe Klamar/AFP vía Getty Images)

“La conclusión muestra que muchísimas personas han muerto de forma indescriptiblemente horrible sin motivo alguno, que más personas pueden sufrir de forma similar y que todos nosotros vivimos en un planeta en el que se puede encontrar esta maldad extrema”, declaró la corte en su informe final de 160 páginas (pdf), que incluía 300 páginas de material complementario.

Falun Gong, también conocido como Falun Dafa, que consiste en ejercicios de meditación y enseñanzas morales centradas en los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, es objeto de una brutal persecución por parte del régimen comunista chino durante más de dos décadas. Cientos de miles de practicantes son llevados a prisiones, campos de trabajo, y centros de lavado de cerebro, donde muchos son torturados en un esfuerzo por forzarlos a renunciar a su fe, de acuerdo con el Centro de Información de Falun Dafa.

Con información de Cathy He, Frank Fang, Isabel van Brugen, y The Associated Press.


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