Crece el temor a los efectos de la exposición a gases lacrimógenos en Hong Kong

Por Annie Wu
05 de Diciembre de 2019 Actualizado: 05 de Diciembre de 2019

HONG KONG – En un domingo de noviembre, Chau salió a comer con su familia en su vecindario, una zona residencial conocida como Tsuen Wan. Mientras estaba sentada fuera del restaurante, escuchó un fuerte estallido.

Chau vio que el gas lacrimógeno había envuelto la calle. Empezó a toser y a lagrimear. Su hija, de casi 3 años de edad, también fue atrapada en la nube de gas lacrimógeno.

El gas lacrimógeno se convirtió en una presencia común durante las protestas que se desencadenaron en junio, con el propósito de oponerse a un proyecto de ley de extradición que habría permitido al régimen chino transferir personas a China continental para su enjuiciamiento en tribunales controlados por el Partido Comunista.

Aunque el proyecto de ley fue retirado, los hongkoneses continúan protestando, pidiendo al gobierno que atienda sus otras demandas, que incluyen una investigación independiente sobre el uso de la fuerza policial contra los manifestantes y un sufragio universal genuino en las elecciones municipales.

Los manifestantes ante los gases lacrimógenos de la policía mientras intentaban marchar hacia la Universidad Politécnica de Hong Kong en el distrito Hung Hom de Hong Kong, el 18 de noviembre de 2019. (Dale De La Rey/AFP vía Getty Images)

Desde junio, la policía ha disparado aproximadamente 10,000 cartuchos de gas lacrimógeno y granadas en todos los distritos, excepto en un grupo de islas periféricas al suroeste del centro de la ciudad.

Aquella tarde a mediados de noviembre, los manifestantes se habían reunido en Tsuen Wan con motivo de realizar las manifestaciones en toda la ciudad. Para cuando Chau y su familia empezaron a comer, los manifestantes ya se habían ido, recordó. La mayoría de las personas que todavía estaban en las calles eran gente del lugar que no llevaban máscaras de gas ni ningún otro equipo que pudiera ser identificado como de protesta.

Poco tiempo después, su hija desarrolló una tos persistente y mucha flema.

El médico le recetó algún medicamento para el resfriado, pero él mismo no estaba seguro de cómo aliviar la afección de la flema. Semanas más tarde, el estado de su hija mejoró, sin embargo la flema no se había ido.

“El gobierno debería revelar los componentes de los gases lacrimógenos para que los médicos sepan cómo tratarlos”, dijo Chau.

Una mujer es asistida tras los disparos de gases lacrimógenos efectuados por la policía para dispersar a los manifestantes en el distrito central de Hong Kong, el 12 de noviembre de 2019. (Dale De La Rey/AFP vía Getty Images)

Inacción del gobierno

Las autoridades de Hong Kong se han negado hasta ahora a revelar la composición química del gas lacrimógeno que la policía utiliza durante las manifestaciones.

Los compuestos químicos más comunes utilizados en los agentes de control de multitudes son el clorobencilideno malononitrilo (CS) y la ortocloroacetonfenona (CN).

El 20 de noviembre, la secretaria de Salud de la ciudad, Sophia Chan, dijo a los legisladores que los componentes químicos y los detalles del fabricante de los gases lacrimógenos utilizados por la policía no pudieron ser revelados, ya que podrían afectar las operaciones de la fuerza policial.

Efectos negativos

Pero los residentes, insatisfechos con la respuesta del gobierno, están cada vez más preocupados de que la continua utilización de gas lacrimógeno por parte de la policía podría tener efectos negativos a largo plazo en la salud y el medio ambiente. En las últimas semanas, los manifestantes han publicado imágenes online de sus erupciones cutáneas después de haber estado expuestos a gases lacrimógenos durante las manifestaciones.

El 27 de noviembre, un grupo de madres llamado “Madres de Hong Kong en contra del proyecto de ley de extradición” publicó los resultados de una encuesta que realizaron con 1188 padres de jóvenes menores de 18 años.

Los manifestantes corren para cubrirse, tras los disparos de gases lacrimógenos de la policía antidisturbios, hacia el puente para intentar bajar a la carretera situada abajo para escapar de la policía y salir del campus de la Universidad Politécnica de Hong Kong, en el distrito de Hung Hom en Hong Kong, el 18 de noviembre de 2019. (Anthony Wallace/AFP vía Getty Images)

Entre los encuestados, el 16.5 por ciento dijo que la salud de sus hijos empeoró por haber estado expuesto al gas lacrimógeno en más de una ocasión. La mayoría de esos jóvenes vivían en zonas muy afectadas por los gases lacrimógenos en los últimos meses, como Yau Ma Tei, Tsim Sha Tsui y Mongkok.

De los que dijeron que sus hijos se vieron afectados negativamente, el 65.1 por ciento dijo que tenía tos, el 55.5 por ciento dijo que tenía garganta seca y el 50.9 por ciento dijo que tenía irritación de la piel (los padres podían marcar múltiples opciones). Las reacciones adversas persistieron durante un promedio de seis días.

Alastair Hay, toxicólogo británico y profesor de toxicología ambiental de la Universidad de Leeds, dijo que la mayoría de los síntomas de exposición al gas CS, como dificultad para respirar, tos y lagrimeo, son a corto plazo. Pero las personas con afecciones respiratorias, como el asma, serían más susceptibles a los efectos prolongados sobre la salud debido a la exposición del gas lacrimógeno.

Los niños también son más vulnerables, ya que “tienen una frecuencia respiratoria más alta que los adultos, por lo que inhalarán más [aire]”, dijo Hay, y además tienen sistemas inmunitarios inmaduros.

El uso de gas lacrimógeno en espacios confinados -como se ha documentado que hace la policía de Hong Kong- también aumenta la probabilidad de síntomas prolongados. Las pautas internacionales sobre la utilización de gases lacrimógenos estipulan que se dispare en espacios abiertos; de lo contrario, existe el riesgo de una alta exposición y también de que las personas sean pisoteadas cuando intentan escapar del gas, dijo Hay.

Y aunque no ha habido ningún caso documentado de enfermedad como resultado de la exposición a la dioxina química tóxica liberada por el gas lacrimógeno, Hay admitió que falta investigación científica sobre los efectos a largo plazo de la exposición al gas lacrimógeno.

En cuanto al impacto ambiental, Hay dijo que es probable que el CS contribuya “marginalmente” a la contaminación del aire. Sin embargo, debido a la dispersión de gas lacrimógeno en espacios confinados, las personas que no están involucradas en las protestas podrían estar expuestas a los productos químicos y “bien podrían experimentar síntomas”.

La policía a menudo deja los cartuchos gastados en el suelo, al tiempo que advierte a los residentes que no los recojan. Hay dijo que dejar los cartuchos en el suelo significa que el CS residual en los recipientes podría estar activo durante días o incluso semanas.

La policía mientras dispara gases lacrimógenos contra los manifestantes en la Universidad China de Hong Kong (CUHK), en Hong Kong, el 12 de noviembre de 2019. (Philip Fong/AFP vía Getty Images)

Subproductos tóxicos

Mientras tanto, los expertos están cada vez más preocupados por la posibilidad de que los cartuchos de gas lacrimógeno puedan ser calentados a niveles peligrosos, produciendo así subproductos tóxicos, cuando la policía los dispara.

A mediados de noviembre, un periodista de la agencia local de noticias online Stand News, que con frecuencia informa desde la primera línea de las protestas, fue diagnosticado con cloracné, una afección de la piel relacionada directamente con la exposición a las dioxinas, según una investigación médica.

Las dioxinas son compuestos químicos tóxicos que se los conoce por ser contaminantes ambientales y pueden causar daño hepático, así como alteraciones en los sistemas inmunológico y reproductivo a largo plazo.

En una conferencia de prensa, la policía admitió posteriormente que el gas lacrimógeno tiene la posibilidad de liberar dioxinas.

El diagnóstico provocó la alarma de los expertos.

La reaccionan de peatones tras los disparos de gas lacrimógeno de la policía para dispersar a los manifestantes pro-democracia en el distrito de Mong Kok en Hong Kong, el 27 de octubre de 2019. (Dale De La Rey/AFP vía Getty Images)

El Public Health Research Collaborative, un grupo de científicos de salud pública de Hong Kong, emitió una declaración explicando que la dioxina puede producirse cuando el CS o CN se calienta a 250 a 450 grados centígrados (482 a 842 grados Fahrenheit), junto con la presencia de un metal -como el cobre, el aluminio o el hierro- que actúa como catalizador de la reacción química.

El 22 de noviembre, un grupo de actuales y ex miembros de un consejo consultivo para el medio ambiente del gobierno de Hong Kong firmaron una carta abierta a la jefa de gobierno de la ciudad, Carrie Lam: “Se ha demostrado que la dispersión a alta temperatura del gas lacrimógeno CS podría liberar cianuro de hidrógeno, cloruro de hidrógeno …. y varios otros productos químicos tóxicos”, decía la carta.

El cianuro de hidrógeno es un asfixiante y puede causar pérdida del conocimiento, mientras que el cloruro de hidrógeno es un irritante que puede quemar los ojos y el tracto respiratorio, según Hay.

Los firmantes instaron a la ciudad a realizar un estudio sobre los efectos ambientales y de salud a la exposición del gas lacrimógeno y otros agentes de control de multitudes. También pidieron a las autoridades que dieran instrucciones claras a la policía sobre el uso apropiado, y a los residentes y al personal de limpieza de la ciudad sobre cómo limpiar los residuos de gas lacrimógeno.

A Kwong, un químico radicado en Hong Kong, le preocupa que subproductos tóxicos como la dioxina puedan acumularse en el cuerpo de las personas. Debido a que la dioxina no se disuelve en el agua, se absorbe en la piel y puede “almacenarse en las células lipídicas de su cuerpo durante toda una vida”, dijo a NTD en una entrevista.

Independientemente de las opiniones políticas sobre el movimiento de protesta, Kwong dijo que es imperativo que el gobierno revele la composición química del gas lacrimógeno que utiliza, así como también que efectúe lecturas ambientales regulares.

“Si se hace que Hong Kong sea demasiado sucio o peligroso para la gente, no importa si estás a favor del gobierno o en contra del gobierno, todos los que viven en Hong Kong o los turistas que visitan Hong Kong saldrán perjudicados”, dijo.

Los cartuchos de gas lacrimógeno usadas se recogen en un paraguas en la Universidad China de Hong Kong (CUHK), después de los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes el 12 de noviembre, el 15 de noviembre de 2019. (Dale De La Rey/AFP vía Getty Images)

Pruebas

A falta de una investigación gubernamental, algunos periodistas del medio de comunicación local online, HKGETV, se han encargado de analizar las emisiones y los residuos de gases lacrimógenos.

En un informe, HKGETV utilizó un detector de gas portátil para determinar los niveles de cianuro de hidrógeno en el lugar de las protestas donde la policía disparó gases lacrimógenos los días 2 y 17 de noviembre.

En los nueve lugares de protesta de su muestreo, HKGETV detectó cianuro de hidrógeno. En cuatro casos, los niveles detectados alcanzaron el límite máximo de advertencia y no se pudieron leer.

Hay dijo que mientras que una determinación apropiada de los riesgos para la salud de tal exposición al cianuro de hidrógeno depende del tiempo que una persona esté expuesta a la sustancia química, “los datos deben ser una advertencia de que puede haber consecuencias para la salud aparte de los efectos a corto plazo relacionados con los agentes de control antidisturbios”.

El 10 de noviembre en Tsuen Wan, HKGETV también utilizó una cámara de imágenes térmicas para leer la temperatura de un cartucho de gas lacrimógeno. La lectura de la cámara alcanzó un máximo de 400,5 grados centígrados (752,9 grados Fahrenheit).

En un segundo informe, HKGETV analizó los residuos de gas lacrimógeno en tres muestras recogidas en los lugares de protesta. Uno de ellos está claramente etiquetado como fabricado por NonLethal Technologies, una empresa estadounidense. Estados Unidos aprobó recientemente una ley que prohíbe a las empresas estadounidenses exportar equipos de control de multitudes a la policía de Hong Kong.

Las otras dos muestras no están etiquetadas con el nombre del fabricante. HKGETV determinó que coincidían con las fotos encontradas online de un proyectil de gas lacrimógeno y una granada de gas lacrimógeno fabricados respectivamente por los fabricantes de defensa estatales chinos Norinco y Jing An.

La policía de Hong Kong confirmó previamente que obtiene gas lacrimógeno de China continental, pero se negó a revelar los detalles del fabricante.

El análisis de HKGETV, realizado en consulta con expertos químicos, reveló que no se encontraron residuos de CS en las dos muestras chinas.

Hay dijo que esto podría significar que la combustión ocurrió el tiempo suficiente para que el CS fuera completamente liberado, o que la temperatura de combustión fuera excesivamente alta. Dijo que se necesitan más pruebas para evaluar completamente los riesgos.

Eva Fu colaboró en la elaboración con este informe.

Sigue a Annie en Twitter: @annieeenyc

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