Crece la presión sobre Biden para que elimine patentes de vacunas para ayudar a países pobres

Por Emel Akan
22 de Abril de 2021
Actualizado: 22 de Abril de 2021

WASHINGTON —Un grupo de legisladores progresistas insta al presidente Joe Biden a que renuncie temporalmente a los derechos de propiedad intelectual y de patente de las vacunas COVID-19 para proporcionar un “acceso equitativo” a la vacunación en todo el mundo. Los opositores, sin embargo, califican estas propuestas de “innecesarias” y “equivocadas”.

Se espera que varios miembros del Senado y la Cámara de Representantes de EE. UU., encabezados por Bernie Sanders (I-Vt.), junto con más de una docena de organizaciones sanitarias y sindicales, entreguen 2 millones de peticiones a Biden el 23 de abril, en el último esfuerzo por presionar a la Casa Blanca para que levante las barreras de las patentes de modo que las vacunas puedan fabricarse en distintos países.

Sudáfrica e India fueron los primeros países que propusieron la idea en octubre de 2020. Ambos países solicitaron a la Organización Mundial del Comercio (OMC) una exención temporal de las normas del acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Acuerdo sobre los ADPIC) de la organización.

El acuerdo ADPIC establece las normas mínimas de protección de la propiedad intelectual (PI) que debe proporcionar cada país miembro. El acuerdo ha sido crucial para proteger la innovación estadounidense, especialmente en las industrias farmacéutica y biotecnológica. Debido a las normas de protección de la OMC, los países tienen prohibido producir las vacunas COVID-19 propiedad de empresas multinacionales como las estadounidenses Moderna, Pfizer y Johnson & Johnson.

Hasta ahora, más de 100 países de ingresos bajos y medianos han apoyado la propuesta de Sudáfrica e India y han pedido una exención temporal de la OMC.

La Casa Blanca señaló el mes pasado que estudiaría la posibilidad de suspender las protecciones de la PI para las vacunas en respuesta a las presiones de los países en desarrollo y de los legisladores progresistas.

La semana pasada, más de 170 exlíderes mundiales y premios Nobel firmaron una carta abierta a Biden, en la que señalaban que “una exención de la OMC es un paso vital y necesario para poner fin a esta pandemia”.

Entre los firmantes de la carta se encuentran el exprimer ministro de Reino Unido, Gordon Brown, y el expresidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov.

“[Nueve] de cada 10 personas en la mayoría de los países pobres podrían quedarse sin vacuna este año”, decía la carta. “A este ritmo, muchas naciones se quedarán esperando hasta al menos 2024 para lograr la inmunización masiva ante el COVID-19”.

Los defensores afirman que la renuncia a las normas de propiedad intelectual sobre las vacunas acelerará los esfuerzos de vacunación mundial para acabar con la pandemia y facilitará una recuperación económica más rápida.

Una encuesta reciente también reveló que el 60% de los votantes estadounidenses quiere que la Administración Biden elimine las barreras de las patentes para agilizar el despliegue de las vacunas. La encuesta, realizada por Data for Progress y Progressive International, mostró que el 72 por ciento de los demócratas y el 50 por ciento de los republicanos apoyan esta medida.

Sanders y nueve demócratas progresistas del Senado, entre ellos la senadora Elizabeth Warren (D-Mass.) y Tammy Baldwin (D-Wis.) enviaron una carta a Biden instándolo a “dar prioridad a las personas sobre los beneficios de las empresas farmacéuticas”.

“Desde el punto de vista de la salud pública mundial, esta exención es vital para garantizar un volumen suficiente y un acceso equitativo a las vacunas y terapias contra el COVID-19 en todo el mundo”, afirma la carta.

Hasta ahora, los países desarrollados y las empresas farmacéuticas propietarias de las vacunas COVID-19 se han opuesto a la propuesta. Y algunos expertos afirman que las patentes son un problema menor para un despliegue más rápido y equitativo de las vacunas.

“El reto central aquí es la fabricación de vacunas y terapias a escala, no la propiedad intelectual”, según Stephen Ezell, vicepresidente del think tank de tecnología Information Technology and Innovation Foundation.

“La exención de la propiedad intelectual del ADPIC sobre el COVID-19 es totalmente innecesaria y la Administración Biden debería unirse a otros países/regiones como Reino Unido, Japón, la UE y Noruega y no respaldarla”, escribió Ezell en un correo electrónico a The Epoch Times.

También señaló que “no hay pruebas creíbles de casos en los que la propiedad intelectual haya obstaculizado el desarrollo o la producción” de vacunas o terapias.

Adam Poonawalla, director general de Serum Institute de India, la mayor instalación de genéricos del mundo, rechazó los comentarios de que las restricciones a las patentes han frenado el despliegue de vacunas en muchos países.

“No. Hay suficientes fabricantes, solo se necesita tiempo para ampliar la producción”, dijo a The Guardian en febrero.

“Y por cierto, me ha sorprendido la cooperación entre los sectores público y privado en el último año, en el desarrollo de estas vacunas”, dijo Poonawalla, citando la falta de armonización regulatoria global como una causa mucho mayor de los retrasos en la distribución de vacunas.

“Tengo 70 millones de dosis que no puedo enviar porque han sido compradas pero no aprobadas. Tienen una vida útil de seis meses”.

La Cámara de Comercio de EE. UU. calificó las propuestas de exención temporal de la OMC de “equivocadas” y de “distracción”.

En una declaración en marzo, la Cámara, en cambio, pidió “una acción decisiva y audaz para eliminar las barreras regulatorias y comerciales con el fin de impulsar la distribución mundial de tratamientos y vacunas”.

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