¿Cuál es el origen de los niños “índigo”?

20 de Marzo de 2015
Actualizado: 20 de Marzo de 2015

El término de los llamados “niños índigo” empezó a popularizarse en la época de los 80. Vino de la mano de la corriente New Age. Se decía que en nuestro mundo estaban llegando nuevas generaciones de personas encargadas de enriquecer nuestra existencia. Estos niños estaría en un nivel superior de evolución humana. Un paso adelante en cuanto a facultades mentales, éticas y espirituales. Dimensiones -y aquí llega lo complejo- que irían más allá de la educación que recibieran.

Son criaturas sabias y especiales. Una especie de selección superior dentro de nuestra humanidad. Rasgos poco convencionales donde no están exentas ciertas capacidades consideradas “sobrenaturales”, tales como la precognición, la telepatía o una intuición muy especial… Facultades que, en esencia, irían más allá de lo intelectual.

Según esta tendencia, la finalidad de los niños índigo es la de orientar al resto en este mundo complejo y falso. Las personas según ellos, solemos caer en numerosos errores. Actuamos de un modo diferente a como pensamos. Somos convencionales y egoístas. Deberíamos focalizar nuestros intereses a los demás en lugar de a nosotros mismos, intentando así, buscar un bien común, un equilibrio más emocional y no tan “racional”.

Pero, ¿de qué modo van a conseguir los niños índigo cambiar nuestro mundo? Empezarían primero en ese núcleo más cercano y esencial: en la familia. Después vendría la escuela y seguidamente, la propia sociedad. Una tendencia interesante que dispone de tantos seguidores como férreos detractores.

Tipos de niños índigo

No. No hay un sólo tipo de niño índigo. Puede que te sorprenda, pero según estas teorías, podemos encontrar 4 tipologías según la finalidad por la que estas criaturas han llegado al mundo.

1. El humanista: ¿Su finalidad? Trabajar con las grandes masas. Suelen tener un perfil hiperactivo y presentan además, una búsqueda continua por estar en contacto con la gente. Suelen elegir profesiones como la medicina, el derecho, el periodismo, la educación o incluso la política.

2. El conceptual: Los niños conceptuales suelen ser algo controladores, detallistas y observadores. Elegirán profesiones como la ingeniería, la arquitectura, o disciplinas científicas.

3. El artista: El Índigo artista es muy sensible, creativo e inquieto. Pueden estar 10 minutos pintando, luego 5 minutos tocando un instrumento y luego leyendo un libro. Hacen muchas cosas a la vez y son insaciables a la hora de buscar inspiración. Elegirán profesiones artísticas.

4. El interdimensional: Esta tipología es la más compleja de todas a la vez que destacable. Son niños autónomos desde los 3 años. Aparentan saberlo todo, siempre muestran un nivel de madurez superior a su edad, sorprendiendo a su familia, maestros y su entorno en general. Según el New Age, son ellos quienes nos aportarán nuevas filosofías a nuestro mundo.

¿Cómo identificar a un niño Índigo?

  • Son niños muy sensibles. Perciben las emociones ajenas desde edades muy tempranas.
  • Son observadores e intuitivos.
  • Suelen buscar la soledad. Y no como rechazo social, sino por placer personal, porque de este modo suelen disfrutar más de las cosas.
  • Son niños inquietos y llenos de energía. A pesar de ser observadores en clase son despistados, de ahí que en ocasiones en las aulas se les etiquete como niños con TDAH.
  • No les gusta la autoridad, se alzan contra ella, ya sea a nivel familiar o incluso en la escuela.
  • Les molesta hacer lo mismo que todo el mundo.
  • Suelen aprender con sus propios métodos. En ocasiones resuelven problemas matemáticos de formas diferentes a como se les enseña. Son autodidactas.
  • Son muy creativos e imaginativos.
  • Se sienten muy afectados por los comportamientos de aquellos que les rodean. Ante una mentira o una traición, lo suelen pasar muy mal y se sienten bloqueados durante bastantes días.
  • Ellos siempre son conscientes de “que son diferentes al resto”. Están tan seguros de ello, que se molestan cuando otros no los entienden y los clasifican sólo de “raros”.
  • Les interesa desde muy temprano áreas diferente de conocimiento: religión, filosofía, disciplinas sobrenaturales…
  • Ya desde muy pequeños se muestran siempre con una sinceridad absoluta. Nunca mienten, nunca engañan. Y se sienten molestos si otros lo hacen. Tienen un código propio de moral que va más allá de lo que la familia o la sociedad les enseña.

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