De recoger cartón a enfermera: la historia de una chica argentina que logró superarse en la pobreza

Por CELESTE ARMENTA - LA GRAN ÉPOCA
11 de Septiembre de 2019 Actualizado: 11 de Septiembre de 2019

La vida puede tener tener momentos de gran desesperación, pero cuando eres persistente y te fijas una meta, el mundo te puede mostrar una realidad diferente. Es lo que le pasó a Emilse, una joven que pasó de trabajar en las calles a estudiar enfermería y mejorar su destino y el de los demás.

Emilse Martínez es una joven de 24 años originaria de Buenos Aires, Argentina, que hasta agosto pasado se desempeñaba como recolectora de cartón en el barrio porteño de Caballito. Y septiembre lo inició con un cambio radical, después de una avalancha de acontecimientos derivados de haber participado en el programa de TV argentino “¿Quién quiere ser millonario?”.

En dicho programa, Emilse respondió atinadamente a una serie de preguntas de cultura general, pero en el punto donde había acumulado 300.000 pesos (5300 dólares aprox.), era tanta su duda, que decidió parar ahí. En una entrevista comentó que su cabeza le decía una respuesta y el corazón otra.

Por la dinámica del programa la chica pudo dar a conocer que trabajaba en las calles recolectando cartón y  además era estudiante de enfermería y madre de una pequeña; habló de lo dura que era su vida. Lo que nunca imaginó es que unos días después le llegaría un mensaje de Recursos Humanos de la empresa Swiss Medical para entrevistarla y hacerle exámenes, posteriormente le comunicaron que había sido aceptada para trabajar como auxiliar de enfermera.

¡La vida por fin le empezó a sonreír!

Desde los 14 años Emilse entró a trabajar como recolectora de cartón, botellas de vidrio y plástico. Y lo hizo porque no tuvo otra opción, aunque había repartido su currículum para ser vendedora en algún local, no la aceptaban porque no tenía el perfil, reportó Infobae.

Durante la crisis de 2001, la peor que vivió el país en este siglo, la madre de Emilse se vio en la necesidad de trabajar recolectando basura, y fue la primera de la familia en ingresar a ese trabajo. Ella trabajaba largas jornadas en las calles de Argentina para llevar comida a la casa familiar.

“Tenía que matarse para darnos mate cocido, pan y guiso. Tal vez un puchero y una polenta”, dijo la Emilse a Infobae.

Emilse tiene 9 hermanos, y a pesar de que le gustaba mucho estudiar, decidió por sí misma dejar la escuela secundaria para apoyar a la familia. “Lloré un montón”, recuerda.

“Había dormido en la calle, no es fácil para una mujer tan chica, con mi hermana íbamos a trabajar los viernes y volvíamos los lunes a la casa. Con Tamara nos quedábamos a dormir porque en la noche se junta más cartón”, relató a Infobae.

Durante los diez años que pasó trabajando en las calles, le tocó recibir tanto discriminación como apoyo por parte las personas. Ella considera que el trabajo que realiza es de gran ayuda al planeta, pues ayuda a la ecología.

Pero a los 19 años, después de una crisis emocional en la que casi pierde la vida al intentar suicidarse, Emilse experimentó una experiencia cercana a la muerte donde se lo mostraron dos mundos: uno de oscuridad al que llegaría si se muere, y otro de luz donde le dijeron que el cielo existe y que su vida es un regalo para que viva y sea feliz, para que luchara, dijo en la entrevista para Telefe.

Desde ese día, Emi, como la llama cariñosamente su esposo, decidió terminar la escuela, y aunque originalmente quería ser policía, se inclinó por estudiar enfermería guiada por su vocación de servicio.

Emilse descubrió que ser enfermera es una profesión muy bonita y admite que no le impresiona la sangre paro sí las heridas, y le despertó un sentimiento de compasión al ver cómo los pacientes sufren.

“Para ser enfermera hay que ser humano ante todo”, recuerda que le dijo una profesora, y ella siguió ese principio.

Como asidua televidente del concurso “¿Quién quiere ser millonario?”, Emilse probó suerte y envió sus datos para participar e inesperadamente la llamaron.

Con el dinero que ganó, Emilse dice que arreglará su casa, ya que aún no está terminada, pero a pesar de haber obtenido el premio, ella no se durmió en sus laureles y continuó trabajando en las calles.

“No quiero estar toda mi vida matándome, tirando de un carro, revolviendo la basura”, recordó Emilse, “No es un trabajo indigno […] pero me merezco algo mejor, me lo propuse yo. No nací para esto”, agregó.

Así que cuando la llamaron para empezar a trabajar en un hospital, no podía estar más feliz. En su primer día de trabajo incluso llegó a las 6:20, media hora antes de su entrada.

“Pero hice todo con tiempo por si se atrasaba el tren. Estaba con muchos nervios. Y ya son las doce del mediodía y me sigo sintiendo como una nena de primer grado en su primer día de clases. ¡Todo es nuevo!”, relató a Infobae.

Pero su historia no es única, la jefa de enfermería del hospital, Graciela Rojas, dice: “De todas maneras, si soy franca, tenemos más de una Emilse aquí adentro. Sin dudas, las chicas como ella nos demuestran que los sueños se pueden cumplir. Me gusta que pueda proyectarse y el día de mañana ser una excelente profesional”, enfatizó al mismo medio.

“Siempre después del duro camino uno sale victorioso, hay que ser perseverante”, es la consigna que ha mantenido firme a Emilse, y buen consejo para seguir en tiempos difíciles.

Mira la historia de Emilse en video:

Un conductor ayuda a un anciano que se estaba congelando al lado de una carretera en Alaska

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