Descubren de dónde vino una señal extraterrestre que se emitió a 3600 millones de años luz

Por Anastasia Gubin - La Gran Época
29 de Junio de 2019 Actualizado: 30 de Junio de 2019

Un equipo internacional de astrónomos localizó por primera vez y en apenas segundos el origen de un poderoso estallido único de ondas de radio cósmicas que llegó a nuestro planeta.

Hasta la fecha estos estallidos conocidos como Fast Radio Burst (FRB) o estallidos veloces de radio han sido un misterio sin resolver. Algunos incluso han sugerido que provienen de civilizaciones avanzadas que buscan comunicarse.

Lo que se sabe es que estos eventos liberan casi la misma cantidad de energía en un milisegundo que nuestro Sol emite en 80 años, dice el equipo de CSIRO,  la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth.

Cuando se identificó este último estallido, registrado como FRB 180924, el radiotelescopio australiano ASKAP reveló que provino de una única ráfaga de radio que surgió del cosmos a 3.600 millones de años luz de distancia, señala un informe de los astrónomos del 28 de junio.

El FRB vino desde las afueras de la lejana galaxia DES J214425.25-405400.81, que es del tamaño de la Vía Láctea.

¿Qué estaba sucediendo ahí para causar esta breve pero gran conmoción?, aún se desconoce, pero es diferente a unas señales similares pero repetitivas descubiertas años atrás.

“Hay muchas teorías que están flotando para explicar las explosiones”, dicen los astrónomos del equipo. “¿Podrían ser dos estrellas densas que se fusionan, o estrellas que explotan? ¿O tal vez un agujero negro y una estrella de neutrones colisionando? Gracias a ASKAP estamos empezando a juntar las pistas”.

La galaxia de donde vino el estallido fue fotografiada por tres de los telescopios ópticos más grandes del mundo, el Keck de Hawái, y los telescopios Gemini South y el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, ambos en Chile.

El equipo hizo un mapa de alta resolución y publicó los resultados en la revista Science.

El Dr. Jean-Pierre Macquart, un experto en los estallidos FRB, cree que “estas explosiones son alteradas por la materia que encuentran (a su paso) en el espacio”.

Por lo tanto aunque aún se desconoce su causa, el científico está entusiasta. No solo “ahora podemos determinar de dónde vienen”, sino que “podemos usarlos para medir la cantidad de materia en el espacio intergaláctico”. Macquart trabaja en el equipo el Centro Internacional de Investigación en Radioastronomía (ICRAR) de Universidad Curtin.

“Esto revelaría material (del cosmos) que los astrónomos han luchado durante décadas por localizar”, destacó CSIRO.

“Este es el gran avance que el campo ha estado esperando desde que los astrónomos descubrieron las ráfagas rápidas de radio en 2007”, dijo el Dr. Keith Bannister de CSIRO, autor principal de la investigación que originó el descubrimiento.

Desde ese año, equipos de diferentes partes del mundo en una gran búsqueda, registraron 85 de estas ráfagas que se informaron a nivel internacional. La mayoría han sido “únicas”, pero una pequeña fracción son “repetitivas” desde un mismo lugar.

En 2017 los astrónomos encontraron la galaxia desde donde provenía una de estas raras señales repetitivas, lo que derivó en muchas especulaciones sobre un probable origen inteligente.

Nueva tecnología

Estos estallidos o Fast Radio Burst (FRB) duran menos de un milisegundo, lo que dificulta la determinación precisa de su procedencia sobre todo en el caso de eventos únicos, destacó CSIRO.

El equipo del Dr. Bannister desarrolló una nueva tecnología para congelar y guardar los datos del radiotelescopio ASKAP menos de un segundo después de que una ráfaga llega.

Telescopio ASKAP (Australian Square Kilometre Array Pathfinder) de CSIRO. (Wikimedia Commons)

Esta tecnología se utilizó para determinar la ubicación del FRB 180924 y su galaxia de origen.

“Si nos paráramos en la Luna y miráramos la Tierra con esta precisión, podríamos decir no solo de qué ciudad procede la explosión, sino también de qué código postal, e incluso de qué manzana”, dijo el Dr. Bannister.

El telescopio ASKAP de CSIRO es un conjunto de antenas de múltiples platos, y la ráfaga tuvo que viajar una distancia diferente a cada plato, llegando a todos ellos en un momento ligeramente diferente.

“A partir de estas pequeñas diferencias de tiempo – apenas una fracción de mil millonésima de segundo – identificamos la galaxia natal del estallido e incluso su punto de partida exacto a 13.000 años-luz del centro de la galaxia en los suburbios galácticos”, dijo el miembro del equipo, el Dr. Adam Deller, de la Universidad de Tecnología de Swinburne.

Para saber más sobre la galaxia de origen, los telescopios de Chile y Hawái midieron las distancias.

La Vía Láctea se arquea en una panorámica del cielo austral tomada desde el Observatorio de Paranal, en Chile. / ESO/H.H. Heyer
La Vía Láctea se arquea en una panorámica del cielo austral tomada desde el Observatorio de Paranal, en Chile. (ESO/H.H. Heyer)

El único estallido previamente localizado que registraba una señal “repetitiva”, vino a su vez de una galaxia muy pequeña que está formando muchas estrellas, señaló CSIRO en el mismo informe.

“El estallido que localizamos y su galaxia anfitriona no se parece en nada a la señal repetitiva y a su anfitrión”, dijo el Dr. Deller.

“Viene de una galaxia masiva que está formando relativamente pocas estrellas. Esto sugiere que las ráfagas de radio rápidas pueden producirse en una variedad de entornos, o que las ráfagas aparentemente únicas detectadas hasta ahora por ASKAP son generadas por un mecanismo diferente al del repetidor”.

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