Descubren gusano de río que devora rocas y las transforma en arena

Por Anastasia Gubin
21 de junio de 2019 8:31 AM Actualizado: 21 de junio de 2019 9:36 PM

Científicos descubren en Filipinas un gusano de agua dulce de la familia de moluscos bivalvos que come rocas y las transforma en arena. Son capaces de erosionar y rediseñar los bordes de los ríos.

Este comportamiento único conocido por los lugareños pero por primera vez estudiado en el reino animal, pertenece al molusco Lithoredo abatanica, un nuevo género y especie de la familia Teredinidae que se descubrió en una roca caliza a lo largo del río Abatan en Bohol, informó un estudio publicado por The Royal Society el 19 de junio.

Al devorar las rocas, este gusano no solo las erosiona y degrada sino que crea nuevos nichos en su interior que luego son usados por distintas especies.

“El L. abatanica penetra e ingiere piedra caliza, esta se acumula en las entrañas de los animales y se expulsa como partículas de grano fino”, destaca el estudio liderado por J. Reuben Shipway del Departamento de Marina y Ambiente de la Northeastern University, en Nahant, Massacusetts, EE.UU.

“Esta estrategia de excavar en la roca por ingestión es, según nuestro conocimiento, única entre el reino animal”, destaca el autor.

El equipo de Shipway fue a investigar esta especie come rocas que los lugareños en Filipinas ya conocían.

«Mira en las rocas en el fondo del río, y podrás encontrar estos animales», le dijeron, según un informe de la Universidad Northeastern.

Ellos vieron que los gusanos habían remodelado completamente el ecosistema del lecho del río Abatan. «Las rocas en el fondo del río estaban cubiertas de agujeros, muchos de ellos con diminutos sifones de gusano que sobresalían en el agua. Cualquier madriguera que los gusanos abandonaban era hogar de pequeños peces y crustáceos».

«Los científicos no se sorprendieron al descubrir que las lombrices que comían rocas ya eran bien conocidas por la gente de la zona», dijo Shipway, según la Universidad. «De hecho, los lugareños los estaban comiendo». Son en realidad moluscos.

Observen las siguientes imágenes de esta especie que divulgó el investigador, capturadas en su propio ambiente:

A diferencia de la mayoría de los bivalvos, las caparazones de los Teredinidae son muy reducidas y están situadas en el extremo anterior del cuerpo. Ahí tienen diminutas crestas denticuladas a lo largo de su superficie, que funcionan como una herramienta de perforación perfecta para excavar.

El L. abatanica contrasta con las otras especies de Teredinidae conocidas como ‘gusanos de los barcos’, que taladran y digieren la madera en aguas poco profundas de la costa y profundas en el mar, además de comer las raíces en los manglares, los rizomas de pastos marinos y las semillas de coco.

Los teredinidaes típicos “causan miles de millones de dólares en daños a las estructuras costeras, a los buques de navegación marítima y a los equipos de pesca por año, y como resultado las lombrices son consideradas organismos plaga económicamente importantes”, destaca el informe. 

Los teredinidaes típicos que comen madera causan miles de millones de dólares en daños a las estructuras costeras, a los buques de navegación marítima y a los equipos de pesca por año. (Wikimedia Commons)

Según la enciclopedia científica, “cuando la larva encuentra un lugar adecuado para agujerear la madera, se fija mediante el biso, que se endurece y consolida con el agua, y comienza a roerla abriendo un orificio de entrada de un diámetro aproximado de 1 mm. A medida que el animal progresa en la madera, va aumentando gradualmente el diámetro de la galería para adaptarlo a las dimensiones crecientes de su cuerpo.

De la misma manera, Shipway dice que la nueva especie devora-rocas, los L. Abatanica, son verdaderos “ingenieros de los ecosistemas”, ya que al impulsar la creación de nichos en las rocas de los ríos son capaces de alterar el curso de manera pronunciada. 

El investigador cree que “estos animales realmente cambiarán el curso del río con el tiempo».

«Lo que esencialmente hacen es romper estos grandes pedazos de roca que forman la base de este río, y básicamente lo convierten en arena. Este proceso se llama macrobioerosión y solo se ha visto muy raramente y recientemente en un entorno de agua dulce”, añadió.

“Las madrigueras que dejan estos animales son el hábitat de muchas otras criaturas: los peces pequeños viven en estas madrigueras, camarones, cangrejos, todo tipo de pequeños invertebrados”, destacó el autor del estudio.

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