Dormir demasiado puede desperdiciar su vida: la historia del monje dormilón

Por La Gran Época
06 de Septiembre de 2020
Actualizado: 07 de Septiembre de 2020

Buda Sakya Muni (Siddhartha) a menudo les enseñaba a sus discípulos a estudiar las enseñanzas budistas atentamente y con todo su corazón. El Buda los alentaba a no quedarse atrás o ser perezosos.

La mayoría de sus discípulos siguieron sus enseñanzas y se mejoraron diligentemente. Sin embargo, había un monje que sencillamente no era diligente. Cada vez que los otros practicaban la meditación, él simplemente se iba a dormir. Sus compañeros discípulos trataron de razonar con él, pero no cambiaba.

La debilidad más grande del monje era dormir demasiado. Cada día se iba a dormir después de comer una comida. Cuando dormía, mantenía su puerta bien cerrada y dormía solo en su habitación. Nadie podía despertarlo, sin importar cuánto lo intentasen.

Un día al mediodía, después de haber mendigado por comida en la calle, el monje volvió con su tazón de limosnas y se fue directamente a su habitación y se quedó dormido. Los ronquidos que salían de su habitación se escucharon hasta el otro día.

Los monjes mendigan comida. Imagen ilustrativa (truthseeker08/Pixabay)

A la mañana siguiente, era el momento para que Sakya Muni enseñase su enseñanza en persona. Cada discípulo estaba presente, excepto el monje al que le gustaba dormir. Sakya Muni preguntó: “¿Por qué no viene el discípulo dormilón?”.

Un discípulo se levantó rápidamente y le contestó: “Maestro, él está durmiendo desde el mediodía de ayer. Sin importar qué intentamos, no pudimos despertarlo”.

Sakya Muni se acordó de que al monje solo le quedaban siete días de vida. Si moría mientras estaba durmiendo, su muerte le traería penurias e infelicidad. Sakya Muni sentía mucha lástima por el monje. Les dio instrucciones a sus discípulos para que reciten una escritura y lleven a Ananda para ver al monje.

Podían escuchar los estruendosos ronquidos antes de llegar a la habitación del monje. Abrieron la puerta solo para escucharlos más fuertemente. El monje seguía durmiendo profundamente.

Ananda llamó al monje por su nombre unas cuantas veces, pero el monje no respondía y continuaba durmiendo. Cuando Sakya Muni se acercó a su cama, lo movió amablemente. El monje se despertó de inmediato.

Después de ver a Sakya Muni justo delante de él y mirándolo con compasión, el monje se levantó inmediatamente y se inclinó ante él diciendo: “Reverendo Maestro, por favor perdóname por ser irrespetuoso”.

Sakya Muni le dijo: “Solo te quedan siete días de vida. No puedo soportar verte morir mientras estás durmiendo y fallas en alcanzar la perfección. Estoy aquí para despertarte”.

El monje estaba conmocionado. Nunca se le hubiera ocurrido que podía tener solo siete días de vida. Estaba asustado y no sabía qué hacer.

Sakya Muni lo consoló y le dijo: “Estaba predestinado para tí. Hace muchísimas vidas cuando eras un monje, te entregabas a la comida y a dormir y nunca reflexionabas sobre el significado del Fa. No seguías los preceptos budistas. No acumulaste ni bendiciones ni virtud, por lo tanto te reencarnaste en un gusano de arroz durante 50,000 años. Después, te reencarnaste en un caracol, un mejillón y una polilla durante 50,000 años cada vez”.

Un monje duerme plácidamente. (Dean Moriarty/Pixabay)

“En tus vidas anteriores te gustaba vivir en lugares oscuros sin luz y atesorabas muchísimo tu cuerpo y tu vida. Lo que es más inusual, es que todos los cuatro diferentes seres eran aficionados a dormir y podían dormir por más de 100 años una vez que se dormían. No trataste en absoluto de ser diligente. Después de 200,000 años pudiste finalmente ser capaz de pagar el pecado que cometiste. Entonces, te reencarnaste como un ser humano y te volviste un monje”.

“Ahora que te has vuelto un monje debes cultivarte y estudiar diligentemente para poder recuperar lo que has perdido previamente. No esperaba que siguieras estando tan apegado a la comida y al sueño como hace 200,000 años. ¿Por qué siempre sientes como que no duermes lo suficiente? No olvides las consecuencias que sufriste hace 200,000 años”.

Sakya Muni terminó de hablar. El monje se ruborizó de vergüenza. Rápidamente se arrepintió con Sakya Muni. Cuando se examinó profundamente y se arrepintió, todos sus pensamientos distraídos desaparecieron.

El monje que dormía demasiado finalmente se dio cuenta que necesitaba aprovechar el tiempo que le quedaba y no estar dormido y somnoliento todo el tiempo.

Solo hay 24 horas en un día. Las personas por lo general dicen que el tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos. Si dormimos demasiado podríamos pasar la mayoría del tiempo soñando y dejando muchas tareas sin completar.

Algunas veces sentimos como si la vida fuese larga, pero no sabemos cuándo la muerte vendrá por nosotros. Para ese entonces, no habremos hecho un buen trabajo completando las tareas que se suponía teníamos que hacer y las misiones que se suponía teníamos que cumplir. Peor aún, quizás no hicimos el mínimo esfuerzo de hacerlas Nada podrá servir de ayuda, no importa cuán arrepentido estemos. ¿Quién quiere convertirse en un gusano dormilón en su próxima vida?

Fuente: Minghui.org


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