Dosis altas de omega-3 podrían retardar el progreso del Alzheimer

Un estudio reciente reveló una relación entre el riesgo genético de Alzheimer y la baja absorción de grasas saludables
Por GREENMEDINFO
05 de Noviembre de 2020
Actualizado: 05 de Noviembre de 2020

Como es ampliamente conocido, los ácidos grasos omega-3 son buenos para la salud del corazón, pero ¿sabía usted que en altas dosis también pueden desacelerar el deterioro cognitivo?

Los suplementos de ácidos grasos Omega-3 se han estudiado ampliamente como una intervención terapéutica, demostrando ser un tratamiento prometedor para las condiciones neurológicas como el desorden bipolar y la depresión severa.

En la búsqueda de soluciones de tratamiento seguras y eficaces para el deterioro cognitivo, los investigadores de la Universidad del Sur de California (USC) probaron la administración de suplementos de omega-3 para determinar su posible uso en la desaceleración de la enfermedad de Alzheimer (EA) en un ensayo clínico nunca antes realizado.

Según el autor principal del estudio, el Dr. Hussein Yassine, profesor de medicina y neurología de la Escuela de Medicina Keck de la USC, existen importantes investigaciones que apoyan el potencial preventivo de los ácidos grasos omega-3; sin embargo, no hay datos sobre la dosis específica necesaria para lograr beneficios en la lucha contra el deterioro cognitivo.

“Los ensayos se han elaborado bajo la suposición de que los omega 3 llegan al cerebro”, dijo Yassine en un comunicado. “Nuestro estudio fue diseñado específicamente para abordar esta cuestión”.

Valientes voluntarios ayudan a la ciencia a retrasar el Alzheimer

Yassine y su equipo de investigadores llevaron a cabo un ensayo clínico a pequeña escala en el que los participantes hicieron un valiente sacrificio en nombre del avance científico.

Para determinar cuánto suplemento de omega-3 absorbe el sistema nervioso central frente al que permanece suspendido en el torrente sanguíneo, además de extracciones de sangre, se pidió a los voluntarios del estudio que se sometieran a dos punciones lumbares, o punciones espinales, en las que una aguja hueca perfora la parte baja de la espalda.

Al principio se realizó un procedimiento para establecer los niveles de referencia, y otro al finalizar el período de estudio. Los investigadores reunieron estas muestras de plasma sanguíneo y líquido cefalorraquídeo para determinar si los omega-3 habían llegado al cerebro y, en caso afirmativo, en qué cantidades.

Los científicos midieron los niveles de dos ácidos grasos omega-3 diferentes: el ácido docosahexaenoico (DHA) y el ácido eicosapentaenoico (EPA). El ensayo consistió en 33 participantes con factores de riesgo para la enfermedad de Alzheimer, incluyendo un historial familiar de EA, un estilo de vida sedentario y una dieta baja en pescado graso. En el momento de la intervención, ninguno de los participantes tenía problemas cognitivos.

Del total de 33 participantes, 15 portaban la variante genética APOE4, que está vinculada a la inflamación en el cerebro y aumento del riesgo de desarrollar la EA en un factor de cuatro o más.

Los otros 18 participantes no eran portadores de esta variante. Los participantes se organizaron en dos grupos: control y tratamiento. El grupo de tratamiento tomó suplementos de más de 2 gramos diarios de DHA durante seis meses. El grupo de control tomó cápsulas idénticas de placebo diariamente durante el mismo período de tiempo. Ambos grupos tomaron diariamente vitaminas de complejo B para un óptimo procesamiento metabólico de los omega 3.

La genética podría afectar la absorción de los Omega 3

Una vez finalizado el período de intervención de seis meses y el análisis de las muestras de biofluidos, los participantes del grupo de tratamiento que tomaron suplementos de omega-3 tenían un 200% más de DHA en la sangre en comparación con el grupo de control.

Los niveles de DHA en el líquido cefalorraquídeo eran un 28 por ciento más altos en el grupo de tratamiento que en el grupo de control, lo que indica una tasa de absorción de omega-3 en el cerebro muy inferior a la que se puede detectar en el torrente sanguíneo.

Entre los individuos del grupo de tratamiento sin la mutación genética APOE4 que aumenta el riesgo de Alzheimer, se detectó tres veces más EPA antiinflamatorio en el líquido cefalorraquídeo que en aquellos con la variante APOE4. Este hallazgo indica que los individuos con factores de riesgo para la EA pueden requerir dosis más altas de ácidos grasos omega-3 para alcanzar niveles terapéuticos en el cerebro.

“Los portadores de APOE4, a pesar de tener la misma dosis, tenían menos omega-3 en el cerebro. Este hallazgo sugiere que el APO se consume, se pierde o no es absorbido por el cerebro de manera tan eficiente con el gen E4”, declaró el Dr. Yassine. La dosis de dos gramos de omega-3 utilizada en este ensayo duplica la típica dosis de un gramo utilizada en anteriores ensayos clínicos importantes sobre los omega-3 para la prevención de la EA.

Yassine advierte que el uso de un suplemento de un gramo de omega-3 se correlaciona con un aumento de menos del 10 por ciento de los omega-3 en el cerebro, una dosis que, según él, “podría no considerarse significativa” en la lucha contra la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

El equipo de investigación llegó a la conclusión de que podrían requerirse dosis aún más altas de ácidos grasos omega-3 para frenar los signos de deterioro de la salud cerebral en los portadores del gen APOE4.

Los resultados del equipo de investigación de la USC se publicaron en julio en la revista EBioMedicine. Yassine ha obtenido financiación adicional para un ensayo más grande y largo sobre si las altas dosis de omega-3 pueden retardar el declive cognitivo en los portadores del gen APOE4.

El estudio de dos años de duración, que se llevará a cabo con 320 participantes, tiene el objetivo a corto plazo de establecer una prueba de concepto de que el medicamento está entrando en el cerebro y afectando positivamente a los biomarcadores de la enfermedad. En última instancia, los investigadores esperan identificar y desarrollar terapias para prevenir la EA.

Los Omega-3 proporcionan 60 beneficios conocidos para la salud

La comida grasosa es un tema frecuente en las guerras de alimentos entre las personas conscientes de la salud. El concepto de grasas saludables versus grasas no saludables ya no es controvertido, y los ácidos grasos omega-3 son posiblemente las más conocidas de las grasas “buenas”.

Si se prefiere obtener grasas saludables a partir de fuentes alimenticias en lugar de suplementos, el pescado como la caballa, las sardinas y el salmón se encuentran entre las mejores fuentes de grasas omega-3. Además de los beneficios para la salud del cerebro, el consumo de pescado y alimentos ricos en vitamina D y omega-3 puede ayudarle a prevenir ataques cardíacos y a evitar el cáncer.

Se conocen más de 60 beneficios para la salud de los ácidos grasos omega-3. Un suplemento de alta calidad de EPA puede incluso proporcionar un estímulo para el estado de ánimo. Los estudios han demostrado que el EPA es tan efectiva como el Prozac en el tratamiento del desorden depresivo mayor.

Para aprender más sobre los beneficios de salud de los omega-3 y descubrir formas naturales de contribuir con la salud del cerebro, consulte la base de datos de salud natural de GreenMedInfo.com.

El Grupo de Investigación GMI se dedica a estudiar los temas de salud y medio ambiente más importantes de la actualidad. Se pone especial énfasis en la salud ambiental. Nuestra enfocada y profunda investigación explorará las muchas formas en que la condición actual del cuerpo humano refleja directamente el verdadero estado del medio ambiente. Este trabajo se reproduce y distribuye con el permiso de GreenMedInfo LLC. Suscríbase al boletín de noticias en www.GreenmedInfo.health


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