DSA se asocia con trotskistas brasileños para construir movimientos socialistas y atacar a Trump y Bolsonaro

Por Trevor Loudon
27 de Septiembre de 2019 Actualizado: 27 de Septiembre de 2019

Comentario

Los Socialistas Democráticos de América (DSA por sus siglas en inglés) están trabajando estrechamente con trotskistas brasileños del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) para coordinar ataques contra el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente brasileño Jair Bolsonaro.

La alianza revolucionaria entre Estados Unidos y Brasil se lleva a cabo a través de revolucionarios de ambos países alineados con un organismo revolucionario trotskista internacional de coordinación: el Secretariado Unificado para la Cuarta Internacional, con sede en Bruselas.

Uno de los hombres clave de la alianza es Pedro Fuentes, un revolucionario de origen argentino que ahora vive en Estados Unidos. Fuentes, junto con Bruno Magalhães (también conocido como Bruno Silviano), “militante y líder del Movimiento Socialista de Izquierda” que vive en São Paulo, representó al PSOL en la convención de los DSA de agosto en Atlanta. Durante su discurso, Magalhães declaró: “En Brasil estamos muy, muy entusiasmados con el movimiento socialista democrático aquí en Estados Unidos”.

También están asociados con el PSOL el compañero del periodista Glenn Greenwald, David Miranda, que es congresista federal por Río de Janeiro, y el ex miembro del PSOL Adélio Bispo de Oliveira, que apuñaló a Bolsonaro en el estómago durante un acto de 2018, casi matándolo.

Pedro Fuentes

Pedro Fuentes es el “nombre de guerra” del revolucionario trotskista argentino Alberto Pujals. Nacido alrededor de 1943, Fuentes “comenzó su activismo [en Argentina] cuando era adolescente, cuando él y su hermano se unieron a un movimiento estudiantil de la secundaria para reformar las escuelas, llamado Movimiento de Acción Reformista. En la década de 1960, se unió a Palabra Obrera, liderado por el revolucionario trotskista argentino Nahuel Moreno”, según un posteo de DSA en Facebook. En 1971, el hermano mayor de Pedro, Luis Pujals, líder del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), murió en la “guerra sucia” contra el gobierno anticomunista argentino.

Fuentes se vio obligado a huir de Argentina, viajando por América Latina y Europa, donde continuó trabajando con grupos trotskistas en varios países.

Fuentes finalmente se estableció en Brasil y, en 2000, comenzó a organizarse con el Movimento Esquerda Socialista (MES), una tendencia trotskista dentro del izquierdista Partido de los Trabajadores. En 2003, el Partido de los Trabajadores se dividió por cuestiones de la reforma de las pensiones, y varias facciones trotskistas, entre ellas el MES, fundaron posteriormente el PSOL, ahora el quinto partido político más grande de Brasil.

Fuentes se desempeñó durante muchos años como secretario de relaciones internacionales del PSOL y todavía trabaja para construir lazos entre el PSOL y otros partidos de izquierda. Aunque vive en los Estados Unidos, Fuentes sigue siendo el líder de la facción MES del PSOL.

Cuarta Internacional y Partido de Masas de la Izquierda 

A principios de la década de 1990, la Cuarta Internacional utilizó a sus afiliados nacionales en un intento de reconstruir el movimiento revolucionario mundial después del llamado “colapso del comunismo”. Estos esfuerzos se basaron en el exitoso Partido de los Trabajadores de Brasil, una amalgama de cristianos de izquierda, verdes, radicales negros, excomunistas prosoviéticos, exmaoístas y trotskistas de la Cuarta Internacional.

En mi país natal, Nueva Zelanda, este concepto se materializó en el Nuevo Partido Laborista/Partido de la Alianza, que gobernó durante un tiempo en coalición con el “viejo” Partido Laborista. La contraparte australiana, la Alianza Socialista, tuvo poco éxito, pero en Alemania, los excomunistas de Alemania Oriental se unieron a varias facciones trotskistas para formar el Partido del Socialismo Democrático (ahora Die Linke), el tercer partido de izquierda más grande de Alemania. Se formaron coaliciones similares con diferentes grados de éxito en El Salvador, México, Sri Lanka, Pakistán, Filipinas, España, Italia, Portugal y algunos países escandinavos.

Muchos de estos grupos también mantuvieron estrechos lazos con comunistas de la vieja línea, incluyendo el Partido Obrero Belga de tendencia maoísta, el Partido Comunista Sudafricano prosoviético y, por supuesto, el amigo de todos en la izquierda, el Partido Comunista de Cuba.

En Estados Unidos, los trotskistas de un pequeño grupo “feminista socialista” llamado “Solidaridad” se unieron a excomunistas prosoviéticos, activistas de DSA, a maoístas de la Organización Socialista Camino de la Libertad y exmaoístas de la Organización Política La Línea del Frente, para formar los Comités de Correspondencia (CoC) en Chicago en julio de 1994.

Según la edición de septiembre/octubre de 1994 de la publicación New Ground de los DSA de Chicago, “Más de 500 delegados y observadores (…) asistieron a la convención de fundación de los Comités de Correspondencia (CoC) celebrada aquí en Chicago en julio”.

New Ground informó que entre los oradores se encontraban Charles Nqukula, secretario general del Partido Comunista Sudafricano; Dulce Maria Pereira, candidata a senadora del Partido de los Trabajadores de Brasil; Angela Davis, de los CoC; Andre Brie, del Partido del Socialismo Democrático de Alemania; y un representante del gobierno cubano.

Se suponía que los CoC sentarían las bases para un nuevo partido de masas del socialismo, que podría eventualmente reemplazar al Partido Demócrata. Sin embargo, el sectarismo desenfrenado y la falta de liderazgo visionario finalmente convirtieron el proyecto en polvo. Hoy en día, la organización todavía existe como los Comités de Correspondencia para la Democracia y el Socialismo, pero se redujo a menos de 200 miembros en su mayoría ancianos, en todo el país, muchos de los cuales tienen doble membresía en los DSA o en el Partido Comunista de Estados Unidos.

Mientras que el sueño de la Cuarta Internacional de una alianza internacional de nuevos partidos de masas de izquierda vivía en Brasil y Europa, estaba muerto en Estados Unidos… hasta que llegó Bernie Sanders.

Renacimiento de DSA

Desde el principio, el PSOL y el movimiento trotskista en general dieron la bienvenida al movimiento socialista de Sanders que tomó por asalto a la izquierda estadounidense en 2015 y 2016. En dos años, DSA llegó a casi 30.000 miembros desde los 6500 originales, y ahora se están acercando a 60.000. Esto fue muy inspirador para muchos revolucionarios trotskistas, incluyendo a Pedro Fuentes.

En agosto de 2015, Fuentes y su camarada del PSOL, Tiago Madeira, escribieron en el sitio web en español de Aporrea y exhortaron a los trotskistas a apoyar al movimiento Sanders:

“En nuestra opinión hay que apoyar a Sanders. Para nosotros la discusión en los EEUU con sus especificidades concretas es similar a la que vivimos en la mayor parte del mundo. Si los trotskistas sin perder de vista nuestra estrategia, intervenimos en los procesos o movimientos políticos reales, así sean contradictorios, para disputarlos (…) Estamos hablando de construir nuevas organizaciones, nuevos partidos lealmente y democráticamente, respetando los líderes y militantes que no piensan como nosotros”.

Y apoyaron a Sanders. Solidaridad, la filial estadounidense de la Cuarta Internacional, se unió a DSA en masa para ayudarlos a dirigir el movimiento de Sanders.

Fuentes trabajó estrechamente con los miembros de DSA en Estados Unidos y asistió a varios eventos de los DSA. Como se mencionó anteriormente, fue delegado del PSOL en las convenciones nacionales de los DSA de 2017 y 2019.

Fuentes y la camarada del PSOL Mariana Riscali escribieron sobre su experiencia asistiendo a la convención nacional 2017 de DSA en Chicago en el sitio web socialista ‘Left on the Move’. Los delegados del PSOL fueron muy bienvenidos y se les dio la misma categoría que a los grandes partidos marxistas de Europa.

“PSOL era conocido por una gran cantidad de delegados. (…) Estamos orgullosos de decir que fue MES, una facción del PSOL, la que hizo el mayor esfuerzo para establecer este contacto, de modo que estamos orgullosos de que nuestro país sea reconocido por DSA al mismo nivel que el Momentum de Inglaterra, el Partido de Mélenchon [Francia], Podemos [España] y Bloco de Esquerda [Portugal]”, escribieron Fuentes y Riscali.

Los delegados del PSOL consideran a DSA como un gran avance en el socialismo mundial: el comienzo de una nueva izquierda híbrida internacional que podría construir un movimiento revolucionario de masas en el que las formaciones más antiguas, como los CoC y el Partido de los Trabajadores de Brasil, han fracasado.

“Sin duda, esta relación privilegiada con DSA permitirá al PSOL mirar desde un punto de vista más internacionalista la situación internacional y el surgimiento de nuevos procesos políticos independientes de la vieja socialdemocracia o del falso progresismo latinoamericano como el PT [Partido de los Trabajadores]. DSA es la mejor expresión del ‘nuevo ciclo’”.

En noviembre de 2018, Fuentes asistió a una reunión de DSA en Nueva York, donde fue fotografiado con dos miembros admiradores del Comité Internacional de DSA, Carrington Morris y Ella Mahony.

En junio de 2017, Mahony representó a DSA en el “Campamento Internacional de Jóvenes en Lucha” organizado por el PSOL en Río de Janeiro. El evento fue tanto un congreso para el ala juvenil del PSOL como “una convocatoria de solidaridad internacional”.

Solidaridad y la Comisión Internacional de DSA

En 2018, DSA revivió su Comité Internacional de décadas de antigüedad. Después de separarse de la Internacional Socialista “moderada” en 2017, DSA comenzó a buscar amigos revolucionarios en el extranjero. El Comité Internacional se convirtió en el ala diplomática de DSA, encargado de estrechar lazos con los movimientos socialistas y comunistas extranjeros.

Por lo menos dos miembros de Solidaridad entraron en el recién formado comité: David Grosser, de Boston, y Dan La Botz, de Nueva York.

Grosser es un antiguo defensor de los movimientos revolucionarios salvadoreños, cuyo objetivo personal es “construir el internacionalismo necesario para derribar el imperio estadounidense”.

La Botz es un revolucionario experimentado con lazos directos con la Cuarta Internacional y varios movimientos revolucionarios latinoamericanos, incluyendo el PSOL.

La Botz se reunió con activistas del PSOL en Brasil ya en 2014, y también se reunió con activistas del PSOL en Nueva York en noviembre de 2016.

En abril y mayo de 2016, La Botz recorrió varios países de Europa y Brasil hablando sobre Bernie Sanders y las elecciones de Estados Unidos. Todas sus charlas en Brasil fueron patrocinadas por PSOL o por Insurgencia, otro grupo afiliado a la Cuarta Internacional también activo en PSOL.

En un artículo de mayo de 2016 en el sitio web de DSA, La Botz explicó cómo los trotskistas de la Cuarta Internacional estaban trabajando con comunistas y otros marxistas para crear partidos políticos de base amplia que pudieran competir electoralmente en Europa, Brasil, el Reino Unido y Estados Unidos:

“En Francia, España y Brasil, hubo y sigue habiendo intentos de fundar nuevos partidos socialistas radicales de izquierda como alternativa a los socialdemócratas. En Francia hemos visto tanto al Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) como al Front de Gauche, Podemos en España, y PSOL en Brasil. Estas iniciativas pueden compararse con las de los países de habla inglesa, donde Jeremy Corbyn, del Partido Laborista Británico, y Bernie Sanders, del Partido Demócrata, representan claramente una reacción popular similar entre la juventud y los sectores del movimiento obrero hacia las políticas conservadoras del Partido Laborista y los demócratas”.

La Botz enfatizó que la Cuarta Internacional pasó de un pasado notoriamente violento y sectario a una estrategia de llevar a cabo una revolución socialista a través del proceso electoral. La formación de amplias alianzas electorales con comunistas y socialistas iba a ser el nuevo camino hacia la revolución:

“El Nuevo Partido Anticapitalista surgió de la fusión de exmiembros de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) trotskista francesa con ambientalistas y otros activistas sociales. “Anticapitalistas” fue formado por gente de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) española, también trotskista. Ensemble en Francia, que participa en el Front de Gauche, tiene miembros que provienen del Partido Socialista y Comunista, así como del NPA y de la izquierda trotskista. Del mismo modo, solidaritéS Suisse [Suiza], aunque tiene raíces trotskistas, también incorporó las de otras tradiciones”.

“Estos grupos, si eran de origen trotskista, en general se han alejado de muchas de las características que alguna vez se asociaron con las organizaciones trotskistas. En un tiempo, muchos de estos grupos tenían una visión dogmática de la ideología socialista basada casi exclusivamente en una lectura muy particular y estrecha de Marx y Engels, Lenin y Trotsky. (…)”

“Trabajaron para organizar ‘partidos de vanguardia’ basados en un modelo supuestamente ‘centralista democrático’ y a menudo intentaron tomar el control y dictar a los sindicatos y movimientos populares. (…) La Cuarta Internacional (…) desarrolló una visión más amplia del socialismo revolucionario, al igual que la mayoría (pero no todas) de sus organizaciones afiliadas”.

Odio a Trump y a Bolsonaro

Según un artículo del camarada Ben Dalton de DSA:

“El tema oficial del primer grupo de lectura de la [revista alineada con DSA] Brooklyn Jacobin que se celebró después de las elecciones [de 2016] fue la política socialista en Brasil, pero la conversación volvía todo el tiempo a Trump.

“’Creo que deberías estar en la primera línea contra Trump’, dijo Pedro Fuentes, un orador visitante y funcionario del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) de Brasil. Por toda la habitación, las cabezas asintieron. ‘Anti-Trump. Esta es la primera tarea que tienes’”.

Si el PSOL y los DSA están unidos en su objetivo de construir partidos revolucionarios de masas en sus países de origen, están aún más unidos en el odio hacia sus respectivos presidentes, Trump y su amigo Bolsonaro.

En Estados Unidos, los aproximadamente 60.000 miembros de DSA son activos en el movimiento anti-Trump en los 50 estados. Los camaradas de DSA y sus cautivos sindicatos, organizaciones sin fines de lucro, uniones de estudiantes e incluso iglesias han organizado miles de actos y reuniones anti-Trump en todo el país. Los camaradas de DSA jugaron un papel importante para que los demócratas recuperaran la Cámara de Representantes en 2018.

Actualmente, DSA está trabajando con dos organizaciones pro-China –el Partido Comunista de Estados Unidos y Camino a la Liberación (anteriormente Organización Socialista Camino de la Libertad)– en el proyecto de Izquierda Dentro/Fuera para dar vuelta el resultado en Carolina del Norte, Florida, Georgia, Arizona e incluso Texas a favor de los demócratas en 2020. Si tienen éxito, Trump será un presidente de un solo mandato, y  es casi seguro que Estados Unidos estará perdido. Todos los países libres restantes caerán como fichas de dominó.

El PSOL jugó un papel importante en casi todas las manifestaciones anti-Bolsonaro celebrados antes o después de las elecciones de 2018 en Brasil. Sus aliados estadounidenses de DSA también intentaron envenenar las aguas de Bolsonaro en Estados Unidos.

En una reunión el 26 de mayo, los DSA del Condado de Collin (Norte de Texas) hicieron una llamada por Skype  con “tres camaradas de Brasil que son miembros del PSOL (…) para hablar con nosotros sobre sus iniciativas de organización contra el actual presidente proto-fascista de Brasil, Jair Bolsonaro. Gracias al Sr. Pedro Fuentes del PSOL, a la Sra. Alice Domingues, estudiante organizadora, y al Sr. Bruno Silviano, organizador del sindicato de maestros”.

“Una de las cosas más importantes que aprendimos de nuestros camaradas en Brasil fue que la oposición a Bolsonaro es enorme en Brasil en este momento. En las manifestaciones más recientes contra Bolsonaro antes de nuestra conversación (que ocurrió más o menos al mismo tiempo que los DSA de NTX y socialistas de otras zonas, comunistas, anarquistas, personas LGBTQ, trabajadores y antifascistas estaban protestando contra la visita de Jair Bolsonaro en Dallas)”.

“Le preguntamos a nuestros camaradas en Brasil qué podemos hacer en Estados Unidos para ayudar –la gran pregunta ahora mismo era aumentar la conciencia en Estados Unidos de las enormes protestas contra Bolsonaro y mostrar nuestra solidaridad”. (…)

“¡Solidaridad con la clase obrera y oprimida de Brasil contra el fascismo!”.

La alianza Trump-Bolsonaro debe continuar

Brasil fue mencionado específicamente en la Resolución #4 de DSA, titulada “Construyendo el Comité Internacional de DSA”, aprobada durante la convención, donde los camaradas decidieron en parte “priorizar el establecimiento de relaciones con organizaciones socialistas y obreras en México, Puerto Rico, Canadá, Brasil, el Caribe y América Latina en general”. La resolución afirmaba que “un Comité Internacional eficaz y ordenado es necesario para que DSA se convierta en una organización internacionalista”.

Los DSA y sus camaradas del PSOL están totalmente comprometidos en destruir la alianza Trump-Bolsonaro. Desde el punto de vista del revolucionario, los presidentes Trump y Bolsonaro son grandes impedimentos para el socialismo mundial.

Ellos entienden que este prometedor dúo podría hacer más para contrarrestar el comunismo mundial que todo lo que hemos visto desde la asociación Ronald Reagan-Margaret Thatcher-Papa Juan Pablo II de los años ochenta.

Si Trump puede dar vuelta el resultado en Estados Unidos y Bolsonaro puede salvar a Brasil, las consecuencias positivas se sentirán en todo el Hemisferio Occidental. Y no terminará ahí.

Si Trump y Bolsonaro destruyen los movimientos marxistas en sus respectivos países, el movimiento comunista mundial podría retroceder décadas. Esto sería una bendición fantástica para la libertad mundial.

Trump y Bolsonaro deberían poner inmediatamente a sus servicios de inteligencia a investigar las interacciones transnacionales de DSA y el PSOL y su red de aliados internacionales. La alianza DSA-PSOL- Cuarta Internacional necesita ser contrarrestada y desmantelada. Representa una amenaza más urgente para nuestras libertades que ISIS o al-Qaeda.

Esta alianza no es nada menos que una traición transnacional. Necesitamos una amplia exposición en los medios de comunicación, cooperación gubernamental internacional y acciones legales firmes para poner fin a esta amenaza.

Trevor Loudon es un autor, cineasta y conferencista de Nueva Zelanda. Durante más de 30 años, ha investigado los movimientos de izquierda radical, marxista y terrorista y su influencia encubierta en la política dominante.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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