Editorial: La decisión de Xi Jinping y el futuro del pueblo chino

29 de Octubre de 2015 Actualizado: 29 de Octubre de 2015

A casi tres años de Xi Jinping haber tomado el poder, los sucesos problemáticos ahora están llegando a un punto crítico. Xi tiene que elegir entre protegerse a sí mismo y la seguridad de su familia, asegurar su honor eternamente y proveer de prosperidad, libertad y dignidad al pueblo chino; o puede dañarse a sí mismo y a su familia, ser deshonrado y ver al pueblo chino continuar padeciendo sufrimientos, la subyugación y la humillación de manos del Partido Comunista.

El gran drama de la historia se está actuando en el escenario de China y la humanidad puede ver claramente las consecuencias de cuáles son los principios que guían al pueblo. Mientras Xi tiene la oportunidad de jugar el rol de héroe, cualquiera que sea el rol que elija, la historia seguirá avanzando con el tiempo. Xi debe decidir entre seguir adelante con la historia u oponerse en vano al destino de China.

Persecución comunista al pueblo chino

Hace casi un siglo que el comunismo apareció en China, una doctrina desconocida que prometía la salvación terrenal a un pueblo dolido por la humillación de las manos de fuerzas extranjeras. Mientras engañaba con falsas promesas, de hecho era el enemigo mortal de los chinos.

A través de muchas dinastías, cuando China fue gobernada por los emperadores Han, mongoles y manchúes, la nación china perduró y prosperó por 5.000 años. El secreto de la buena fortuna de China era una cultura arraigada en la creencia de la divinidad y la cultivación de las virtudes como la lealtad, responsabilidad filial, humanidad y justicia.

Esta cultura unificó y armonizó a muchos pueblos en China. Se podría decir acertadamente que la nación no es de ningún grupo étnico en particular, sino una cultura y una civilización nacidas de estas culturas.

El régimen del Partido Comunista Chino (PCCh) ha sido una larga lucha, una guerra, tratando de erradicar esta cultura.  Este ataque a las creencias y la moral ha amenazado la identidad misma del pueblo chino.

En 1992, una nueva fuente de vida apareció en la escena: la práctica espiritual de Falun Dafa (también conocida como Falun Gong), que enseña creencias en la divinidad y la cultivación de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Falun Dafa abarca la esencia de la cultura china y brinda al pueblo chino una oportunidad para renacer.

Al mismo tiempo, la propagación de Falun Dafa en China dio al PCCh la oportunidad de elegir. Si apoyaba a Falun Dafa, podría prosperar y la historia de China podría ahora ser muy diferente.

Inicialmente el PCCh apoyó a Falun Dafa, celebrando el gran mejoramiento de la salud que disfrutaban sus practicantes. Pero en 1999, el entonces cabecilla del PCCh, Jiang Zemin, lanzó una campaña para erradicar esta práctica, volviendo enemigos a unas 100 millones de personas en China y a sus familias. Mientras ponía en la mira a estos individuos y sus creencias, en esencia Jiang buscaba la extinción del pueblo chino, al poner fin a la mejor oportunidad para revivir la cultura china.

La campaña de Jiang llevó a la cúspide de una crisis moral que se había estado construyendo durante décadas. Con la disolución de las creencias que siempre ataron y unieron la civilización china, el pueblo chino fue acosado por crisis ecológicas, económicas, políticas y sociales.

El aire se ha vuelto irrespirable, la tierra está contaminada y el agua es tóxica. Cientos de aldeas de cáncer han surgido por toda China.

Mientras el PCCh  se ha jactado constantemente del rápido crecimiento, este crecimiento fue adquirido a través de una economía gravemente desequilibrada, con una enorme burbuja inmobiliaria y una oferta excesiva de acero, hierro y otras materias primas. La actual caída de la economía -mucho peor de lo que las estadísticas oficiales sugieren- era inevitable.

En el intento de destruir Falun Dafa, Jiang distorsionó cada parte del aparato del Estado-Partido. Se gastaron grandes cantidades en campos de trabajo forzado, un gran cortafuegos para mantener las noticias verídicas fuera del internet de China, un proyecto de un Escudo Dorado con la intención de localizar a cada practicante de Falun Dafa y un aparato de seguridad interna gigante que costó más que el militar. Las medidas que China tomó para adoptar el Estado de derecho se invirtieron, y la corrupción se convirtió en el medio para gobernar.

Con el colapso de la moralidad, la sociedad de China se convirtió en una ansiosa guerra de todos contra todos, con la premisa de hacer dinero, por cualquier medio, como lo único valioso.

El primer paso: Arrestar a Jiang Zemin

Xi tiene ante sí la posibilidad de revertir la crisis, pero el sendero es difícil. Si él actúa está en peligro. Si él no actúa, también está en peligro.

Debido a que la actual crisis de China es un resultado directo de las políticas de persecución de Jiang Zemin, el primer paso que Xi debería tomar es arrestarlo y juzgarlo por sus numerosos crímenes contra el pueblo chino. El arresto de Jiang podría estar acompañado del fin de la persecución a Falun Dafa.

Jiang no estuvo contento simplemente con lanzar la campaña contra Falun Dafa, desde su retiro se aseguró de continuar por otra década más controlando al Partido a través de cómplices cuya lealtad había comprado de forma corrupta. Hu Jintao y Wen Jiabao tenían el título de Secretario General y Primer Ministro, pero el poder realmente estaba en manos de Jiang y su red.

En cuanto el periodo de Hu y Wen terminó, Jiang no fue capaz de garantizar que pudiera continuar en el poder a través de sus representantes. Incluso antes de que Xi Jinping asumiera su cargo, los partidarios de Jiang planearon un golpe para derrocarlo.

Una vez en el poder, Xi respondió con el deliberado y sistemático desmantelamiento de la vasta red de Jiang, y los partidarios de Jiang han sido eliminados uno tras otro por corrupción. Esta campaña demostró una fuerte determinación y un cuidadoso juicio político.

Xi cerró el sistema de campos de trabajo forzado, la más conveniente herramienta de Jiang para perseguir a Falun Gong. Condenó a prisión a Bo Xilai, el sucesor elegido personalmente por Jiang, privando al grupo de Jiang de su líder.

Xi eliminó el poder de Jiang en el ejército. También arrestó a Li Dongsheng, el cabecilla de la Oficina 610, la fuerza de trabajo del Partido encargada de llevar a cabo  la persecución a Falun Gong. Arrestó a Zhou Yongkang, el ex zar de la seguridad nacional de China. Estas dos detenciones marcaron que la Oficina 610 ya no fuera apoyada por el Partido Central.

Por medio de arrestar a altos funcionarios a cargo de los sectores económicos, Xi le está quitando a Jiang la habilidad de controlar la economía. Los arrestos de funcionarios en el aparato cultural y de propaganda privó a Jiang del control sobre la información y opinión brindada al pueblo chino.

Estos han sido movimientos audaces que conmocionaron a observadores en China y en todo el mundo.

Pero aún así, Xi y Jiang están encerrados en un juego implacable, y estos movimientos audaces siguen siendo medidas a medias. Fuentes de las altas esferas del PCCh reportan que hubo atentados contra la vida de Xi. Si Xi no detiene a Jiang, finalmente, puede perder su vida y la de su familia.

Mientras tanto, en un intento de bloquear a Xi, Jiang creó confusión en la sociedad china. Fuentes en el PCCh culparon a la gente de Jiang de la explosión masiva de Tianjin y el colapso del mercado de valores.

Si Xi arresta a Jiang, encontrará un amplio apoyo. Una larga lista de chinos maldicen a Jiang. En un desarrollo sin precedente, 180.000 chinos han interpuesto denuncias penales en su contra por crímenes cometidos contra ellos.

Acabar con los crímenes de Jiang Zemin y la limpieza de la corrupción con que solía gobernar ayudará a traer estabilidad a China.

Abandonar el PCCh

La eliminación de Jiang no es suficiente. Xi y el pueblo chino deben abandonar el PCCh.

Incluso sin Jiang a la cabeza, el sistema político que ha gobernado China durante 66 años se mantendrá en su lugar. Ese sistema ha generado el mal durante toda su vida, y no permitirá a Xi  tener éxito en cualquier intento honesto de gobernar.

Por ejemplo, el PCCh no permitirá que ningún poder sea independiente de él, pero las únicas verdaderas reformas de la economía podrían ser aquellas en las que los actores económicos y las empresas actuaran de manera independiente del Partido. Las reformas económicas de Xi hasta ahora se han llevado a cabo dentro del sistema del PCCh, y posiblemente por esta razón no pueden tener éxito. Cuando la reforma económica falle, el pueblo chino se volverá contra Xi, y su oportunidad de liderar se puede escapar.

Además, si el PCCh permanece en el poder, toda la red de cómplices de Jiang esperarán cuidadosamente su oportunidad de venganza. Cuando llegue el momento, cuando la crisis económica se profundice o simplemente cuando Xi se retire, se volverán contra él y su familia, y su facción estará en peligro.

La amenaza que Xi enfrenta va más allá de su propia vida. Como líder del PCCh, Xi heredó sus enormes crímenes. Si Xi no se separa del PCCh, esos delitos se le imputarán a él; y siempre será conocido como un enemigo del pueblo chino.

Si Xi actúa, encontrará un amplio apoyo. Hasta el 20 de octubre, más de 216 millones de chinos renunciaron al PCCh y sus organizaciones afiliadas, y la tasa de estas renuncias está aumentando rápidamente. Es claro para los observadores, incluidos los funcionarios de alto rango del PCCh, que el pueblo chino está harto del PCCh y quiere deshacerse de él.

Sin embargo, Xi y el pueblo chino sólo pueden barrer al PCCh hacia el basurero de la historia si encuentran una alternativa. China debe volver a su cultura tradicional. Y los chinos necesitan reemplazar las instituciones de tiranía del PCCh con las instituciones de un pueblo libre.

Un presidente electo democráticamente

Si Xi conduce al pueblo chino a abandonar el PCCh, tiene la oportunidad de ser el primer presidente democráticamente elegido de China.

En política, Xi debería permitir el registro de los partidos independientes y así crear una vida política real en China. También podría permitir formar otras organizaciones independientes del Estado, ayudando a lograr la existencia de una sociedad civil.

Xi debe permitir una prensa libre y comenzar a construir las instituciones del Estado de Derecho, que ha elogiado.

Después de que Xi estabilice y abra la política china, la economía de China crecerá a un ritmo más rápido y de una manera sana. Los chinos trabajan duro y son muy inteligentes, los chinos fuera de su territorio volverán a una China libre trayendo consigo dinero y tecnología. Con instituciones democráticas capaces de controlar a los empresarios industriales, habrá protección del medio ambiente y el respeto a los derechos de los trabajadores.

En sus discursos, Xi ha demostrado que desaprueba el no incluir poemas clásicos en los libros de texto de primaria. Se refiere a esto como “des-significación”, reconociendo que es la cultura tradicional de China la que hace de los chinos un pueblo. Con el PCCh fuera del camino, Xi aplaudirá el renacimiento de la cultura tradicional de China.

La historia tiene una dirección, y los momentos críticos se presentan estén los individuos preparados para ellos o no. El tiempo para la detención de Jiang Zemin, llevarlo a juicio, y poner fin a la persecución de Falun Dafa ha madurado. Cuando la noticia de la detención de Jiang se publique, sonarán petardos en cada esquina de China, celebrando un nuevo día.

Si Xi puede aprovechar el tiempo, será recordado por el pueblo chino como un gran héroe que restauró su cultura y les dio la libertad. Al mismo tiempo, las naciones de todo el mundo van a estar agradecidos por los cambios en China y buscarán relaciones cálidas y amistosas con un pueblo chino restaurado en su antigua dignidad y cultura.

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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