El amargo sabor de la inflación alimentaria

Por Emel Akan
08 de Octubre de 2021
Actualizado: 08 de Octubre de 2021

Los precios de todo, desde los coches hasta los comestibles y la gasolina se elevaron debido al excesivo aumento de la demanda y a los problemas en la oferta. Aunque existe una preocupación generalizada por la inflación, el aumento de los precios de los alimentos en Estados Unidos es quizás lo que más preocupa a muchos, incluido al gobierno de Joe Biden.

La carne vacuna y de cerdo, en particular, sufrió una fuerte alza en los últimos meses. El informe de inflación de agosto del Departamento de Trabajo mostró que la carne, las aves de corral, el pescado y los huevos subieron un ocho por ciento en el último año y un 15.7 por ciento respecto a los precios de agosto de 2019, antes de la pandemia.

El equipo económico del presidente Biden, que sigue de cerca los precios de la carne, culpa del aumento de los costos a la consolidación corporativa o fusión de muchas empresas. La Casa Blanca publicó un informe en septiembre sobre un análisis del problema de la inflación de los alimentos. El informe decía que “la falta de competencia” en el sector de la transformación de la carne, junto con la fuerte demanda de los consumidores, está haciendo subir los precios. Cuatro grandes productores, entre ellos Tyson Foods y JBS, fueron criticados por “aprovecharse de la pandemia”.

El sector experimentó alzas de precios de dos dígitos en los últimos dos meses, según el informe. Para controlar estos precios, la administración prometió tomar medidas contra la consolidación corporativa y la fijación de precios en la industria de carne.

Los críticos, sin embargo, sostienen que la Casa Blanca no está acertando y está desestimando factores como el aumento de la demanda de los restaurantes, el incremento de los costos laborales y las condiciones extremas de sequía que han hecho subir los precios del sector recientemente.

También dicen que los niveles de concentración de empresas del sector de la carne de vacuno, por ejemplo, se mantuvieron igual durante los últimos 25 años, desafiando los argumentos de que los altos precios son atribuibles a la falta de competencia.

Los elevados precios de la carne aumentan las presiones inflacionistas sobre la economía y ponen en entredicho a quienes afirman que el actual brote de inflación es un fenómeno a corto plazo. Los precios de la carne vacuna se dispararon un 12.2 por ciento durante el pasado año y el tocino subió un 17 por ciento durante el mismo período.

Aunque los funcionarios de la administración Biden restan importancia a los temores de inflación, el equipo se está moviendo rápidamente para frenar los precios de los alimentos y vigilar la competencia.

La Casa Blanca, por ejemplo, proporcionó USD 600 millones de dólares en garantías de préstamos para ampliar la capacidad de procesamiento de carne y aves de corral en el país. Además, la administración anunció entre USD 150 y 160 millones en asistencia y ayuda para mantener a los procesadores más pequeños y regionales en el negocio.

“Necesitamos más competencia”, dijo el 4 de octubre la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, a los periodistas. “Podemos hacerlo ayudando a los pequeños y medianos agricultores y a los pequeños y medianos procesadores” de alimentos.

Los consumidores están viendo alzas de precios no solo en la carne, sino también en muchos productos alimentarios debido a la interrupción del suministro y el transporte. Las recientes inundaciones y sequías también están contribuyendo a la inflación de los precios de los alimentos en todo el mundo.

Los minoristas de todo el país se han visto afectados por las recientes congestiones portuarias, la escasez de contenedores y la limitada disponibilidad de camiones y conductores. Empresas como Costco están tomando medidas extraordinarias, incluso fletando sus propios buques marítimos para garantizar que los productos lleguen a tiempo para las fiestas.

General Mills, Campbell Soup y J.M. Smucker son algunos de los fabricantes de alimentos que subieron los precios al por mayor en respuesta al aumento de los costes de los ingredientes y del transporte. Todas estas medidas están elevando las facturas de los consumidores. Además se espera que la creciente crisis energética mundial empeore aún más las cosas.

Los funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) dicen que la inflación se mantiene elevada principalmente por factores que son “transitorios”. Una vez que estos factores se disipen, dicen que la inflación volverá a acercarse a su objetivo del dos por ciento. Sin embargo, la inflación de los alimentos podría mantenerse durante más tiempo.

La encuesta de agosto de la Fed de Nueva York sobre las expectativas de los consumidores mostró que es probable que los precios de los alimentos suban un 7.9 por ciento en un año, más que la expectativa general de inflación del 5.2 por ciento. La encuesta también reveló niveles récord de incertidumbre en torno a la inflación en los próximos tres años.


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