El Amazonas pierde capacidad de absorción de CO2

20 de Marzo de 2015
Actualizado: 20 de Marzo de 2015

Desde un máximo de 2.000 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año en la década de 1990, la absorción neta por el bosque se redujo a la mitad y ahora, por primera vez, está siendo superada por las emisiones de combustibles fósiles en América Latina.

En las últimas décadas, el bosque restante del Amazonas actuó como un gran sumidero de carbono, con una absorción de más carbono de la atmósfera del que emite, lo que ayuda a frenar el ritmo del cambio climático. Pero este nuevo análisis de la dinámica de los bosques durante más de 30 años, realizado por un equipo internacional de cien investigadores, muestra un enorme aumento en la tasa de muerte de los árboles a lo largo de la Amazonía.

El autor principal de este trabajo, el doctor Roel Brienen, de la Facultad de Geografía de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, señala: “Las tasas de mortalidad de los árboles se han incrementado en más de un tercio desde mediados de la década de 1980 y esto está afectando a la capacidad de la Amazonía para almacenar carbono”.

Inicialmente, el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera, un ingrediente clave para la fotosíntesis, condujo a una etapa de crecimiento de los árboles de la Amazonía, según los investigadores, pero el carbono extra parece haber tenido consecuencias inesperadas. “Con el tiempo, la estimulación del crecimiento se alimenta a través del sistema, haciendo que los árboles vivan más rápido y mueran más jóvenes”, argumenta otro de los investigadores, Oliver Phillips, de la Escuela de Geografía de Leeds.

Las recientes sequías y temperaturas inusualmente altas en el Amazonas también pueden estar jugando un papel en este problema. Aunque el estudio realizado durante décadas en ocho países de América del Sur, detectó que el aumento de la mortalidad de los árboles comenzó mucho antes de una intensa sequía en 2005, también muestra que la sequía ha matado a millones de árboles más.

“Independientemente de las causas del incremento de la mortalidad de los árboles, este estudio muestra que las predicciones de un aumento continuo del almacenamiento de carbono en los bosques tropicales pueden ser demasiado optimistas”, advierte Brienen.

“Los modelos de cambio climático que incluyen respuestas de la vegetación suponen que mientras los niveles de dióxido de carbono siguen aumentando, el Amazonas continuará acumulando carbono. Nuestro análisis muestra que esto puede no ser así y que los procesos de mortalidad de los árboles son fundamentales en este sistema”, añade.

Para calcular los cambios en el almacenamiento de carbono, los expertos, coordinados por RAINFOR, una red de investigación dedicada a la vigilancia de los bosques amazónicos, examinaron 321 parcelas forestales a través de seis millones de kilómetros cuadrados de la Amazonía, identificaron y midieron 200.000 árboles y registraron las muertes de los árboles, así como el crecimiento denuevos árboles desde la década de 1980.

“En todo el mundo, incluso los bosques intactos están cambiando”, alerta el profesor Phillips. “Los bosques nos están haciendo un favor enorme, pero no podemos confiar en ellos para resolver el problema del carbono. En lugar de ello, harán falta reducciones profundas de las emisiones para estabilizar nuestro clima”, propone este investigador.

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