El FBI enterró la laptop de Hunter Biden

Por Lee Smith
24 de Noviembre de 2020
Actualizado: 24 de Noviembre de 2020

Comentario

Los artículos periodísticos del mes pasado afirmaban que a finales de 2019 el FBI había abierto una investigación de asuntos relacionados con la información encontrada en una laptop que supuestamente pertenecía a Hunter Biden. ¿Continuaría el FBI su investigación bajo una administración Biden? Lo dudo. De hecho, es poco probable que haya habido alguna investigación en absoluto.

En julio de 2019, después de que Hunter Biden no reclamara su laptop de un taller de reparación de computadoras en Delaware, el dueño del taller y su padre se preocuparon por la información que encontraron en el dispositivo y se comunicaron con la oficina de campo del FBI en Albuquerque. Fueron rechazados. A mediados de octubre, la oficina contactó con el dueño de la tienda y dos meses más tarde, un asistente del fiscal de Delaware emitió una citación del gran jurado para recuperarla.

El mes pasado, circuló por Washington la noticia de que el subdirector del FBI, David Bowdich, les dijo a los funcionarios de la administración Trump sobre la investigación de Hunter Biden. Oficiales anónimos del Departamento de Justicia confirmaron su existencia a los periodistas. Como evidencia adicional de una investigación seria, los medios conservadores señalaron el hecho de que el exasociado de la familia Biden, Tony Bobulinski, fue entrevistado a finales de octubre por seis agentes del FBI.

Entonces, ¿no significa todo eso que es una investigación real? Vale la pena recordar que en junio, 15 agentes del FBI fueron enviados a Alabama para investigar si un nudo atado como una soga en el garaje del piloto de NASCAR Bubba Wallace era evidencia de un crimen racial. No lo era. Un agente con un teléfono inteligente habría discernido rápidamente la verdad – que el nudo había estado allí por más de un año – pero debido a que el racismo es un tema importante en la política y la cultura estadounidense, el FBI estaba decidido a demostrar que estaban trabajando. La investigación fue actuada, diseñada para mostrar que el FBI se tomaba el asunto en serio, aunque no fuera así.

La investigación del FBI sobre el servidor de correo electrónico privado de Hillary Clinton también fue actuada. Nunca hubo ninguna posibilidad de que la candidata presidencial demócrata de 2016 fuera acusada de mal manejo de la información clasificada —por lo menos porque decenas de otros funcionarios del gobierno de Obama, incluyendo al propio presidente, se habían comunicado con ella en lo que sabían que era un servidor inseguro.

Durante sus tres años de mandato, el director del FBI Christopher Wray presuntamente ha adquirido el hábito de encubrir a los funcionarios de la administración Obama. Guardó documentos de la investigación del FBI sobre el huracán Crossfire del representante Devin Nunes (R-Calif.). Wray también presuntamente retuvo los registros de la abogada de Michael Flynn, Sidney Powell, que mostraban cómo la oficina de Obama había incriminado a su cliente, incluyendo las notas de un agente del FBI que documentaba la participación de Joe Biden. Es improbable que Wray diera luz verde a una investigación del hijo del exvicepresidente.

El caso de Hunter Biden parece entrar en la categoría de actuación. Después de que el New York Post publicara extractos de correos encontrados en la laptop, la oficina necesitaba mostrar que estaba en una persecución intensa. Pero no lo estaba. De lo contrario, el FBI habría entrevistado a Bobulinski, cuyo nombre está en los correos encontrados en la laptop, mucho antes del show de kabuki del mes pasado.

Entonces, si no hubo una investigación real, ¿por qué la oficina del fiscal en Delaware, un estado dominado por Joe Biden durante casi medio siglo, emitió una citación del gran jurado para la laptop? Como material para el gran jurado, podría ser mantenido en secreto.

El FBI y otras agencias han sabido de las relaciones de Hunter Biden con entidades extranjeras supuestamente corruptas durante bastante tiempo. En 2015, funcionarios del Departamento de Estado advirtieron al entonces vicepresidente Biden sobre la posibilidad de que Hunter ocupara un puesto en la junta de una empresa energética ucraniana, Burisma, que estaba siendo objeto de varias investigaciones por corrupción. No obstante, Hunter seguía percibiendo un sueldo mensual de más de 50,000 dólares de una empresa cuyo propietario figuraba en la lista de los más buscados de Ucrania. Según se informa, en enero de 2016, funcionarios de Obama, incluido un ayudante de Biden, presuntamente se reunieron con fiscales ucranianos y les dijeron que abandonaran su investigación sobre Burisma y permitieran que el FBI se hiciera cargo de ella.

Si el FBI hubiera estado realmente investigando el caso de Burisma, Trump no habría tenido que pedir ayuda al presidente ucraniano para investigar la posible corrupción de la familia Biden en Ucrania porque la oficina lo habría encontrado. Pero como el FBI no estaba investigando el riesgo para la seguridad nacional de EE.UU. que implicaba el trabajo de Hunter Biden para una empresa extranjera supuestamente corrupta, los demócratas de la Cámara de Representantes acusaron al presidente para proteger a los Biden. ¿Qué estaba haciendo el FBI en lugar de su trabajo? Cuando el proceso de impeachment comenzó, la oficina volvió y preguntó al dueño del taller de reparación de computadoras de Delaware sobre la laptop de Biden, y mientras la Cámara formulaba argumentos para el impeachment, escondió el dispositivo.

No es difícil ver por qué tantos quieren creer que el FBI está realmente investigando a Hunter Biden. Sería una prueba de que después de los escándalos de los últimos cuatro años en los que el FBI desempeñó un papel principal, las autoridades responsables de la aplicación de la ley de EE.UU. una vez más están haciendo cumplir nuestras leyes sin prejuicios o favoritismo.

En cambio, la evidencia muestra que el FBI es una de las muchas instituciones que ya no pertenecen al pueblo estadounidense. Su trabajo es más bien proteger y promover los privilegios e intereses de una clase cada vez más poderosa de élites que obtienen su riqueza y prestigio de sus relaciones con entidades extranjeras corruptas. Y por eso parece que el FBI no investigó la laptop de Hunter Biden, sino que la enterró.

Lee Smith es el autor del libro recientemente publicado: “El Golpe Permanente: Cómo los enemigos extranjeros y domésticos atacaron al presidente estadounidense”.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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