El legado de Shao Yong, confuciano y cosmólogo

04 de Julio de 2016 Actualizado: 04 de Julio de 2016

La cultura china está basada primariamente en la cultura daoísta. Aunque históricamente hubo intelectuales confucianos como Han Yu, Liu Kai y Shi Jie, no se puede negar que el confucianismo en su origen o desarrollo, no puede separarse de la escuela Dao y forma su propio sistema. Esto no es sólo un debate académico, sino que hay profundas razones. Se dice que los 5.000 años de cultura de China fueron bajados desde los cielos. Por lo tanto las características divinas son la piedra basal de los logros de una civilización en particular.

Además, cuanto más divinamente inspirada sea el logro de una civilización, tanto más larga y ancha será su influencia. La vitalidad de la doctrina confuciana se debe a que tiene como base la cultura daoísta, por lo tanto le permite continuar sobre la Tierra como una civilización inspirada por lo divino. En este sentido, el intelectual confuciano de la dinastía Song del Norte, Shao Yong es un buen ejemplo.

Cuarenta años luego de que el taoísta Chen Tuan se vuelva un inmortal, sus enseñanzas del I Ching y el Mapa Tai Chi llegaron al discípulo de la tercera generación, Li Tingzhi. Para ese entonces, Li Tingzhi estaba buscando a alguien con buen carácter para pasarle sus enseñanzas. Un día, Li abrió una pequeña puerta y vio a un joven hombre sentado en el suelo, rodeado de libros. Inmediatamente reconoció que él iba a ser el sucesor que estaba buscando, Shao Yong.

El legado de Shao Yong no solo incluye su investigación sobre el I Ching, sino también la Oda a la Flor del Ciruelo, que tiene profundas implicaciones. El poema predice eventos con precisión en la historia china 1.000 años después de su muerte.

Como uno de los “Cinco intelectuales de Song del Norte”, las enseñanzas de Shao Yong se conocen como “estudio de números e imágenes”.

Aunque fue un intelectual confuciano, sus trabajos fueron categorizados y registrados como trabajos daoístas. Esto es porque la sabiduría de la Escuela Dao brilla a través de sus trabajos confucianos, y lo que hizo, en resumen, fue ayudar a la asimilación de la escuela de pensamiento Dao en el confucianismo.

Luego de que Shao Yong conoció q Li Tingzhi, hubo un cambio de dirección en su vida, cambió del estudio de confucianismo al estudio de la ciencia física, de la mente y el cuerpo, y se volvió experto en el mapa Tai Chi y el I Ching. Sin embargo, el I Ching que se le pasó a Chen Tuan era especial, no tenia texto, solo imágenes que mostraban el Yin Yang y el hexagrama. Shao Yong escribió el I Ching en hojas de papel y las pegó por toda la pared, para verlas día y noche. Durante 3 años no tenía cama, pero meditaba día y noche. En 1049, Shao Yong se instaló en Luoyang. Allí brindó conferencias y escribió libros. Sin importar las circunstancias, vivió una vida que respetaba los cielos y su destino.

Durante su estadía en el Templo Tian Gong, se dio cuenta de que “El Dao no está lejos de la gente y el universo está en el cuerpo”. De forma similar, una cita de la escuela buda dice que “El bodhi se debe encontrar dentro de nuestra mente, y no hay necesidad de buscar misticismo en el exterior”. Mas tarde, se mudó a una choza y comenzó sus días como granjero e interactuaba con la nobleza.

Un día, Shao Yong estaba paseando por el puente de Tianjin, cuando escuchó el sonido de un cucú y dijo: “No hubo cucúes en Luoyang hasta hoy. Dentro de unos pocos años, el emperador nombrará a una persona del sur como canciller y habrá cambios. Se avecinan problemas”. Alguien le preguntó a Shao Yong cómo sabía eso. Shao Yong explicó: “La energía terrenal del sur ha llegado al norte, los pájaros lo pudieron sentir y migraron aquí”. Luego pasó que el Emperador Shenzong de Song buscó consejo de Wang Anshi, quien luego implementó la reforma Xinning.

El conocimiento de Shao Yong se originó de la escuela Dao. No obstante, a diferencia de otros taoístas que vivieron vidas reclusas, él ayudó a la asimilación del Dao dentro del confucianismo y tuvo muchos conocidos en Luoyang. Su legado no solo incluye su investigación sobre el I Ching, sino también la Oda a la Flor del Ciruelo, que tiene profundas implicaciones. El poema predice eventos con precisión en la historia china 1000 años después de su muerte y la gente ve cada vez más su valor.

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