“El liderazgo militar nos está fallando”: Habla marine no vacunado al que fue negada exención religiosa

Por J.M. Phelps
14 de Enero de 2022
Actualizado: 14 de Enero de 2022

Un oficial del Cuerpo de Marines no vacunado está haciendo sonar la alarma y dice que la denegación de exenciones religiosas para la orden de vacunación contra COVID-19 del Departamento de Defensa (DoD, por sus siglas en inglés) que entró en vigor en agosto es un ataque directo a los derechos de los miembros del servicio en todas partes, y puede ser parte de un esfuerzo mayor para purgar a las fuerzas armadas de los cristianos de tendencia conservadora.

The Epoch Times habló con el comandante Lewis Paul (seudónimo), quien ha servido en la Infantería de Marina durante casi 20 años. Paul habló con la edición bajo condición de anonimato, por temor a represalias. El explicó el proceso de búsqueda de una exención religiosa, indicando que cada solicitud recorre la cadena de mando, y la decisión final se toma en el Cuartel General del Cuerpo de Marines. Esa decisión, dijo, se basa en una recomendación de la Junta de Revisión de Adaptaciones Religiosas, compuesta por tres miembros, que luego remite las solicitudes al Teniente General, David Ottignon, Comandante Adjunto de Recursos Humanos y Asuntos de la Reserva, para su decisión y firma.

Aunque se supone que se debe dar una respuesta en un plazo de 30 días, Paul dijo que no recibió su respuesta del cuartel general  hasta casi 100 días después. Las denegaciones se pueden apelar directamente al Comandante de la Infantería de Marina, que es donde Paul se encuentra hoy. Si su apelación es denegada, tendrá 30 días para cumplir con la aplicación de la vacuna o enfrentará la separación punitiva de la Infantería de Marina.

La solicitud de exención religiosa de Paul fue acompañada de un respaldo negativo de su liderazgo que esencialmente decía, “no lo recomiendo”, dijo. Dada la sensibilidad que normalmente acompaña a las solicitudes de exenciones religiosas, el respaldo apropiado, dijo, debería haber sido un respaldo neutral, uno que simplemente hubiera permitido que su solicitud fuera considerada en función de sus méritos individuales. Paul también señaló que, luego de soportar lo que él describió como un interrogatorio del sacerdote, tuvo que defender su exención ante cada Comandante que le decía que debía cumplir con la orden, ya que no había ninguna posibilidad de que se aprobara la solicitud.

“La cadena de mando no tiene por qué tomar una decisión sobre lo que es o no una creencia religiosa genuina, pero optaron por agregar su propio respaldo en contra, y diría que esto no es más que una prisa por mostrar cuán leales son a la administración actual, en lugar de abogar por sus marines”, dijo Paul.

El proceso lo ha hecho sentirse “traicionado”, agregó.

Mike Berry, cuyo trabajo legal en First Liberty Institute ayudó a asegurar una orden judicial preliminar a inicios de enero que impidió que el Departamento de Defensa tomara medidas contra un grupo de SEAL de la Marina que tienen objeciones religiosas a la orden de vacunación, dijo a The Epoch Times que “la traición es un sentimiento universal” experimentado por muchos en situaciones similares en todas las ramas del servicio militar.

“[Los miembros del servicio] sienten que el liderazgo [militar y civil] los ha defraudado después de muchos años—en algunos casos, décadas—de servicio honorable y fiel”, dijo Berry. “Muchos se sienten ignorados o incluso pisoteados”.

“Todo en nombre de la agenda política y la conveniencia política, a las personas de fe que están sirviendo con uniforme se les dice que las únicas personas que importan son aquellas que optaron por vacunarse o aquellas que no tienen creencias religiosas genuinas que les impida recibir la vacuna”, dijo.

Un legado truncado

A pesar de las declaraciones públicas que se afirmaba que cada exención religiosa sería revisada según sus méritos individuales, Paul dijo que “cada caso solo esta siendo considerado como una formalidad para apaciguar la ley, ya que el Cuerpo de Marines actualmente no tiene intención de otorgar ninguna exención religiosa por no vacunarse”.

Señaló que su carta de rechazo coincidía palabra por palabra con la declaración que todos los marines reciben cuando se les niega la exención. La carta del Comandante Adjunto de Recursos Humanos y Asuntos de la Reserva decía que “la decisión debe ser coherente con el cumplimiento de la misión, incluyendo la consideración de posibles riesgos médicos para otras personas que componen la unidad u organizaciones, [y] las inmunizaciones son un componente crítico de la preparación individual y de la unidad”.

También señaló que había “una forma no menos restrictiva de adaptar” la solicitud de una manera que “garantice la preparación militar y la preservación de la salud de la fuerza”.

Cuando Paul buscó documentación adicional sobre la decisión, solo se le entregó información adicional que parecía ser una plantilla de documentos que solo dejaban espacio para las iniciales del responsable de tomar decisiones, sin espacio para comentarios.

Paul considera muy poco probable que el Cuerpo de Marines haya revisado su caso en función de sus méritos individuales, como lo exige la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa de 1993.

Miles infantes de marina se enfrentan el despido por su continua negativa a vacunarse. La Infantería de Marina había exigido que todos los miembros se vacunaran o solicitaran una exención antes de noviembre de 2021. Hasta la fecha, solo se han aprobado dos solicitudes de exención religiosa de la Infantería de Marina, según la declaración del 13 de enero de la Infantería de Marina, lo que convierte a los Marines en la primera rama militar en conceder exenciones religiosas.

Hasta el 12 de enero, se habían presentado 3350 solicitudes y se habían procesado 3212, dijo la Infantería de Marina. Mientras tanto, 351 marines han sido dados de baja por negarse a vacunarse.

El 95 % de los marines están totalmente vacunados y un 2 % adicional parcialmente vacunados, dijo la Infantería de Marina. Añadió que de los marines que han sido hospitalizados debido a la COVID-19, el 88 % no estaban vacunados.

Antes de que la orden entrara en vigor en agosto, Paul dijo que el Cuerpo de Marines tomó medidas a mediados del verano para reescribir la orden de exención religiosa, señalando la Orden del Cuerpo de Marines 1730.9, la cual fue firmada el 12 de julio.

La última orden de julio, dijo, agregó un lenguaje que abordaba específicamente las vacunas en un grado diferente al de la orden anterior. “Básicamente sugiere que todo se puede considerar para exenciones religiosas, excepto las vacunas, y ese no era el caso anteriormente”, explicó. También parece que la versión anterior de la orden ha sido “borrada de la web”.

“Se tomaron muchas medidas para cambiar el proceso y garantizar que la única respuesta que recibirían los marines sería una exención religiosa rechazada”, dijo.

Paul es consciente de que está librando una batalla cuesta arriba con mucho que perder. En última instancia, los oficiales que rechacen la vacuna serán retirados del Cuerpo de Marines de una de estas dos maneras. La primera incluiría la aceptación de un castigo no judicial y la separación sin corte marcial, a través de una junta de investigación. Él considera esta opción “una admisión de culpabilidad de mala comportamiento”.

La otra opción sería rechazar el castigo no judicial y enfrentarse a una corte marcial, que puede resultar en una condena federal. “No solo mi buen nombre se vería manchado con esta opción”, dijo Paul, “se me impediría potencialmente ejercer derechos fundamentales y participar en la misma sociedad que he defendido toda mi vida adulta”.

Después de casi dos décadas de servicio en la Infantería de Marina, dijo: “Mi legado podría terminar en una condena penal federal, lo que debería hacer reflexionar a todo el mundo, teniendo en cuenta que no he hecho nada más que defender la verdad, permanecer firme en mis convicciones religiosas, y mantener mi obligación de defender la constitución”.

El legado de Paul se remonta más allá de su propio servicio. Tanto él como su cónyuge han tenido a algún miembro de la familia que han servido en cada uno de los principales conflictos desde la Guerra de Independencia, un lapso de más de 230 años. “Hemos sangrado y muerto por este país”, dijo. “Esta traición dejaría un sabor amargo duradero en nuestra familia y sin duda influiría en las decisiones de nuestras futuras familias de presentarse o no como voluntarios”.

Liderazgo falla a los que dieron todo

Cada persona que se une a las fuerzas armadas hace un juramento de “apoyar y defender la Constitución de Estados Unidos contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales”, dijo Paul, y agregó que es un juramento que se toma muy en serio, porque cada miembro del servicio entiende que podría incluir “apoyar y defender la Constitución hasta, e incluso, el costo de la propia vida”.

Él ha sido testigo de cómo “los mejores de Estados Unidos” dan la vida, haciendo el último sacrificio para defender su juramento. “Tuve que enterrarlos frente a sus familias, [y] tuve que recoger los restos del cuerpo de mis amigos”.

Si bien cada uno de estos incidentes lo entristece, se enorgullece de que tantos hayan protegido y defendido las libertades de Estados Unidos. “¿Pero quién defiende nuestros derechos como militares?”, preguntó. “El liderazgo civil y militar nos está fallando”.

La libertad fundamental de practicar su religión le está siendo arrebatada, dijo.

“Donde mi fe siempre estuvo muy alineada con mi servicio, es el Cuerpo de Marines el que ha cambiado su postura y ha decidido que esa fe ya no importa a favor de la conveniencia política”.

Problemas más profundos por delante

Berry, del First Liberty Institute, dijo: “no es necesario ser un genio para ver que hay amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos en todo el mundo, ya sean las armas hipersónicas de China, el enriquecimiento de uranio de Irán o los talibanes en Afganistán. Hay amenazas a la seguridad nacional”.

Una gran parte de la preparación militar de la nación depende de “un ejército totalmente voluntario, el suministro constante de voluntarios que están listos para luchar en nombre de nuestra nación”, dijo. Al no permitir exenciones religiosas, dijo que “lo que esto está haciendo es decirle a un gran sector representativo de Estados Unidos, es decir, personas de fe, personas que tienen creencias religiosas genuinas, que no son bienvenidos en el ejército”.

Con ese fin, Paul dijo que las decisiones de la Infantería de Marina tienen poco que ver con proteger a los miembros del servicio del virus. “En cambio, advertiría a la gente que la vacuna se está utilizando como un mecanismo para purgar políticamente las filas”, dijo.

Muchos de sus compañeros Marines están abandonando el Cuerpo. “Hay muchos que vieron venir esto y optaron por retirarse o terminar su servicio activo discretamente”, dijo. “De cara al futuro, los estadounidenses estarán mucho menos inclinados a tomar las armas y alistarse al ejército”.

Según Paul, las fuerzas armadas se enfrentan a un grave problema de reclutamiento y retención dentro de las filas que se relaciona con un liderazgo deficiente, los fracasos en Afganistán y una orden inconstitucional de vacunación. Señaló que “esto pasará a la historia como una de las decisiones más imprudentes jamás tomadas, ya que estamos viendo cómo se reducen deliberadamente nuestros efectivos ante posibles conflictos de grandes potencias”.

Para Paul, la cuestión va mucho más allá de una purga de filas. En los próximos años, dijo que esto podría tomar un giro más siniestro. “¿Qué sucede cuando este nuevo ejército que es hiperobediente ahora recibe otra orden ilegal, y esta vez no es una vacunación?”, cuestionó. “Durante mucho tiempo nos hemos enorgullecido de tener unas Fuerzas Armadas que harán lo moralmente correcto frente a la adversidad, pero esto desaparecerá si se elimina la columna vertebral moral de las fuerzas armadas”.

“Independientemente de quién esté siendo purgado, quizás la pregunta que deberíamos hacernos es cuál es el costo real”, dijo. “Los líderes militares insistirán en que se trata de preparación, pero puede haber implicaciones a largo plazo que repercutirán a lo largo de la historia”.

The Epoch Times se ha puso en contacto con el Pentágono para solicitar comentarios.


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