El modelo de desarrollo económico copiado de los ‘Tigres Asiaticos’ está llegando a su fin en China

Por Hong Wei
08 de Octubre de 2019 Actualizado: 08 de Octubre de 2019

Comentario

En los últimos 20 años, la economía china experimentó un enorme crecimiento al replicar el modelo de éxito de los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’: Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur. Las exportaciones de China a Occidente crecieron exponencialmente durante ese período.

Sin embargo, este modelo de desarrollo está llegando a su fin, ya que el crecimiento económico de China disminuyó debido a la guerra arancelaria con Estados Unidos. Washington además instó a Beijing a que reformara sus desleales prácticas comerciales. El sueño de China de ser la segunda economía más grande del mundo pronto se disipará a menos que realice una profunda reforma económica estructural.

El modelo económico de los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’

De 1970 a 1990, Estados Unidos y otros países desarrollados occidentales comenzaron a tercerizar la producción de las industrias de mano de obra intensiva a los países en desarrollo. Los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’, también conocidos como ‘Dragones Asiáticos’, aprovecharon inmediatamente esta oportunidad y tomaron ventaja de su mano de obra barata para atraer capital y tecnología extranjera. Al formar una industria de procesamiento de exportaciones a gran escala, estos cuatro países -Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur- disfrutaron de economías prósperas. Sus tasas de crecimiento económico anual más altas durante el mejor momento fueron alrededor del 10 por ciento.

En 1990, los PIB per cápita de estos países eran los siguientes: 13.486 dólares para Hong Kong; 12.766 dólares para Singapur; 8124 dólares para Taiwán y 6514 dólares para Corea del Sur. Como referencia, el promedio mundial del PIB per cápita en ese momento era de 4270 dólares. El éxito de estos cuatro países se convirtió en un caso clásico de investigación económica.

En 1989, los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’ fueron considerados países desarrollados emergentes, por lo que Estados Unidos dio por terminada su condición de naciones más favorecidas (NMF). Esto puso fin a su rápido crecimiento, y pasaron a una etapa de desarrollo normal.

El éxito de los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’ sirvió de modelo para otros países asiáticos. Cuando China inició su reforma económica y la apertura de sus mercados, intentó reproducir este modelo de desarrollo.

El retraso de 40 años en el desarrollo económico de China

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial en 1945, casi todos los países involucrados en la guerra entraron inmediatamente en una etapa de reconstrucción de posguerra y trabajaron duro en el desarrollo económico. Después de que Estados Unidos ayudara a China a ganar la guerra sino-japonesa, el entonces gobierno del Kuomintang también se estaba preparando para reconstruir la economía de China.

Sin embargo, el Partido Comunista Chino (PCCh) lanzó una guerra contra el Kuomintang poco después de que las tropas japonesas se rindieran. En ese momento, el ejército del Kuomintang estaba agotado después de más de diez años de lucha contra los japoneses. El PCCh, en lugar de ayudar a expulsar a los invasores japoneses de China, había reservado sus principales fuerzas para moverse y esconderse, pero rara vez atacó al enemigo. Además, el PCCh cedió a la Unión Soviética los derechos sobre los ferrocarriles y los puertos marítimos, así como los recursos de las fábricas, a cambio de todas las armas que las tropas japonesas habían entregado al entonces líder soviético Stalin. Todo esto provocó que el Kuomintang perdiera la guerra civil y se viera obligado a retirarse a la isla de Taiwán en 1949.

Tropas comunistas en la guerra civil china. En esta foto, tanques del Ejército Popular de Liberación participan en la Campaña de Liaoshen, que puso en estado de sitio a la ciudad de Changchun en 1948. (Dominio Público)

Tras la toma del poder por parte del PCCh y establecer la República Popular China en 1949, uno podría pensar que se habría enfocado en el desarrollo económico de China. Sin embargo, el PCCh insistió en tener que participar en la Guerra de Corea, causando la muerte y lesiones de casi un millón de soldados. Además, China trató al Comando de las Naciones Unidas (UNC) -la fuerza militar multinacional que apoyaba a Corea del Sur- como su enemigo. Por lo tanto, China cerró sus puertas a todos los países miembros de la UNC después de la guerra. La Unión Soviética fue el único amigo de China que ofreció algo de ayuda, mientras que Corea del Norte recurrió a China para que la ayudara a sustentarse.

A nivel interno, el PCCh lanzaba continuas campañas políticas una tras otra, creando terror en la sociedad y eliminando a millones de los así llamados “enemigos de clase”, como los capitalistas, terratenientes e intelectuales.

Además, Deng Xiaoping lanzó una guerra contra Vietnam en 1979 por atacar a Camboya, el aliado de China. Con el apoyo de la ex Unión Soviética, Vietnam lanzó un ataque a gran escala contra Camboya el 25 de diciembre de 1978, derrocando al régimen de los jemeres rojos que promovía el maoísmo en el país asiático.

Mientras que China estaba ocupada llevando a cabo estas violentas campañas políticas y librando una guerra contra Vietnam,  los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’ en cambio, se encontraban en un período de rápido desarrollo económico.

El PCCh después de tomar el poder y establecer la República Popular China en 1949, uno podría pensar que se habría enfocado en el desarrollo económico. Sin embargo, el PCCh insistió en tener que participar en la Guerra de Corea, causando la muerte y lesiones de casi un millón de soldados. Además, China trató al Comando de las Naciones Unidas (UNC) -la fuerza militar multinacional que apoyaba a Corea del Sur- como su enemigo. Por lo tanto, China cerró sus puertas a todos los países miembros de la UNC después de la guerra. La Unión Soviética fue el único amigo de China que ofreció algo de ayuda, mientras que Corea del Norte recurrió a China para que la ayudara a sustentarse.

A nivel interno, el PCCh lanzó una campaña política una tras otra, creando terror en la sociedad y eliminando a millones de los llamados “enemigos de clase”, como los capitalistas, terratenientes e intelectuales.

Además, Deng Xiaoping lanzó una guerra contra Vietnam en 1979 por atacar a Camboya, el aliado de China. Con el apoyo de la ex Unión Soviética, Vietnam lanzó un ataque a gran escala contra Camboya el 25 de diciembre de 1978, derrocando al régimen de los jemeres rojos que promovía el maoísmo en el país asiático.

Mientras China estaba ocupada llevando a cabo estas violentas campañas políticas y librando una guerra contra Vietnam, los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’ en cambio se encontraban en un período de rápido desarrollo económico.

El PCCh también inició lo que parecían actividades económicas, como ‘Las comunas populares’ y ‘El gran salto adelante’, pero en realidad eran solo campañas políticas. Mientras realizaban estas dos campañas, el PCCh y la Unión Soviética se enfrentaron por tener puntos de vista socialistas distintos. Como resultado, los dos países se volvieron hostiles entre sí y las tensas relaciones condujeron a la división chino-soviética (1956-1966). Debido a que la Unión Soviética tenía un ejército de un millón de soldados y en cualquier momento podía fácilmente librar una guerra contra China, los líderes del PCCh se vieron obligados a evacuar de Beijing.

En este momento crítico, Estados Unidos decidió intervenir. El gobierno de Nixon amenazó con librar una guerra nuclear contra la Unión Soviética, y así ayudó al PCCh a evitar la crisis.

Durante más de 40 años -desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 hasta 1987, cuando el PCCh anunció oficialmente que se centraría en el desarrollo económico como su tarea principal- la economía china estaba muy por detrás con respecto a la de los otros países.

El modelo de ‘Cuatro Tigres Asiáticos’ se convierte en el salvavidas del PCCh

El PCCh decidió centrarse en el desarrollo económico porque se dio cuenta que si China continuaba con su empobrecida situación, el pueblo chino exigiría que el PCCh dimitiera del poder.

Sin embargo, tras estar rezagada por más de 40 años, China tenía grandes dificultades para progresar sin el apoyo del capital o tecnología extranjera. Estados Unidos volvió a rescatarla en 2001, cuando la administración Clinton persuadió a sus aliados occidentales para que aceptaran a China en la Organización Mundial del Comercio (OMC). El expresidente Bill Clinton creyó erróneamente que el desarrollo económico de China traería automáticamente reformas políticas, y que China avanzaría hacia la democracia y el estado de derecho.

Hombres chinos miran libros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en una librería en Beijing, China, el 5 de noviembre de 2001. China se convirtió en miembro de la OMC, el 11 de diciembre de 2001. (Peter Rogers/Getty Image)

Estados Unidos también le otorgó a China la condición de NMF como país en desarrollo, y el mundo abrió sus mercados a China, inyectó fondos y proporcionó tecnología, concediéndole un período de transición de 15 años de protección. El PCCh estaba entusiasmado y se comprometió de inmediato a cumplir con todos los términos exigidos por la OMC.

La oportunidad de oro que una vez se les otorgó a los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’ de repente fue concedida a China. Esto significó que al PCCh inesperadamente le arrojaron un salvavidas -de parte de Estados Unidos- mientras luchaba en medio de una crisis política y económica.

Se le sube el humo a la cabeza al PCCh

Al replicar el modelo de los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’, la economía china orientada a la exportación experimentó un rápido crecimiento en las últimas dos décadas. En una primera etapa, los empresarios de Hong Kong y Taiwán establecieron bases de producción en China. Posteriormente, Estados Unidos y Europa pronto les siguieron.

Poco después de que el PCCh tomara el poder, impuso un sistema de registro de hogares demasiado estricto, lo que impidió que la población rural se convirtiera en residentes urbanos. Como resultado, había un exceso de mano de obra en el campo de China, pero estos campesinos estaban en su mayoría desempleados y empobrecidos sin que encontraran salida.

El hecho de que esta política discriminatoria resultara ser la principal fuerza de trabajo para el desarrollo económico de China superó por completo los sueños más descabellados del PCCh. Desde entonces, los campesinos migrantes estuvieron trabajando arduamente por muy poco dinero en empresas financiadas por el extranjero, pero aún así estaban contentos con tener estas oportunidades de trabajo, y pocas personas de este grupo desafiaron alguna vez el injusto sistema de registro de hogares del PCCh.

Lo que hizo que el PCCh se entusiasmara aún más fue la enorme cantidad de dólares y euros que recaudaba de las exportaciones. El PCCh se embolsaba la mayor parte de la moneda extranjera y emitía grandes cantidades de yuanes chinos para las empresas exportadoras.

El modelo de los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’ se convirtió en la gallina de los huevos de oro del PCCh. Los funcionarios comunistas chinos de todos los niveles aceptaron sobornos de los empresarios del sector de la exportación, lo que los hizo muy ricos.

Los beneficios de las exportaciones, combinados con las inversiones extranjeras, dieron lugar a una emisión excesiva de divisas en China. Posteriormente, el dinero se inyectó por primera vez en proyectos de infraestructura, seguido por el mercado de valores en la bolsa, el mercado de bienes raíces y, en la actualidad, en un mercado de capitales altamente distorsionado, como sucede en la industria de TI (Tecnología de la Información). A cada paso, seguían surgiendo oportunidades de corrupción masiva. Las “familias rojas” del PCCh se habían convertido en multimillonarias.

El modelo de desarrollo económico copiado de los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’ demostró ser realmente eficaz. El PCCh también lanzó enormes subsidios a la exportación, amplió la capacidad de producción e impulsó las exportaciones mediante el dumping, con la esperanza de que haya un flujo continuo de dólares estadounidenses en sus arcas.

En 2018, el volumen total de importaciones y exportaciones de China alcanzó los 4,5 billones de dólares, lo que representa un tercio de su PIB. Mientras tanto, el superávit comercial fue de 419.200 millones de dólares con Estados Unidos y de 184.000 millones de euros con la UE. Esta situación hizo que le subiera el humo a la cabeza al PCCh, y pensó que el modelo económico de los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’ podía sostenerse durante mucho tiempo.

El sueño del PCCh de ser la ‘superpotencia número dos’ 

Con la llegada a China de enormes cantidades de dólares estadounidenses, el PCCh comenzó a soñar con ser la ‘superpotencia número dos’ del mundo.

Comenzó a invertir fuertemente en armamento militar. Cualquier arma que se pudiera comprar, el PCCh la compraría. Si ningún país está dispuesto a vender una determinada arma o equipo, el PCCh trataría de robar la tecnología. Comenzó a copiar el modelo militar de Estados Unidos, tratando de convertirse primero en la potencia militar número uno en Asia, y luego en un gigante militar mundial, con la esperanza de algún día poder derrotar a Estados Unidos.

Políticamente, el PCCh sigue gastando dinero para ganar votos de los países en desarrollo en las Naciones Unidas. Al mismo tiempo, se infiltra en Estados Unidos y en los países europeos a través de sus grandes redes de propaganda y espionaje en el extranjero, y trata de seducir a los políticos occidentales con dinero y diversos tipos de beneficios.

Desde el punto de vista económico, el PCCh lanzó su iniciativa de alto perfil ‘La Franja y La Ruta’ (OBOR por sus siglas en inglés), que en esencia es la ambición del PCCh de crear un nuevo tipo de colonialismo y de brindar una solución a su problema de sobrecapacidad productiva. Además, el PCCh mantiene el estandarte de la globalización, con la esperanza de mantener su economía orientada a la exportación.

En el campo de la tecnología, el PCCh lanzó el plan ‘Made in 2025’, desplegando todo tipo de tácticas de robo comercial en diversas industrias. Los gigantes tecnológicos chinos ZTE y Huawei, ambos disfrazados de ser empresas privadas, intentan derrotar a sus competidores a través de precios súper bajos. Y pueden hacerlo porque reciben todos los años enormes subsidios del régimen chino. Su objetivo es convertirse en los líderes del mercado internacional y, a su vez, tomar un mayor control de la industria de las telecomunicaciones en los países occidentales.

El representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer (2º Der.), el secretario de Comercio, Wilbur Ross (Der.), el director del Consejo Económico Nacional, Larry Kudlow y otros funcionarios de la Administración Trump se sientan con el viceprimer ministro chino Liu He (Izq.), el gobernador del Banco Central Yi Gang (2º Izq.) y otros viceministros y altos funcionarios chinos para negociar en la Sala Diplomática del Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower en Washington, el 30 de enero de 2019. (Chip Somodevilla/Getty Images)

Justo cuando el PCCh estaba inmerso en su sueño de ser la ‘superpotencia número dos’, Estados Unidos le asestó un repentino golpe con una guerra arancelaria. Tanto los políticos estadounidenses como los ciudadanos de a pie empezaron a darse cuenta de que conceder a China el estatus de NMF y permitirle reproducir el éxito económico de los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’ no ayudó a lograr un cambio del país asiático hacia la democracia y los derechos humanos.

Por el contrario, al PCCh su estatus de NMF le hizo obtener una gran fortuna, sin embargo se negó a cumplir con ninguna de las promesas que hizo al ingresar en la OMC. Por ejemplo, cuando China abre su mercado a un país desarrollado, no debería ser bajo la condición de entregar la tecnología. Además, según los términos de la OMC, China debe poner fin a las infracciones de la propiedad intelectual, reducir las subvenciones a la exportación, reducir la cuota de mercado de las empresas de propiedad estatal y abrir su mercado de telecomunicaciones.

Para decirlo claramente, los países occidentales fueron totalmente engañados por el PCCh.

Estados Unidos comenzó a corregir sus errores en marzo de 2018. La administración Trump esperaba rectificar el desequilibrio comercial con China a través de negociaciones. El PCCh, por supuesto, ignoró las peticiones de realizar una reforma estructural. Como resultado, estalló una guerra arancelaria que se hizo cada vez más intensa. La economía de China está sufriendo un golpe severo.

Fue solo en ese momento cuando el PCCh se dio cuenta de que su camino de replicar el modelo económico de los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’ había llegado a su fin. La era de embolsarse enormes sumas de dólares había desaparecido. Las cadenas de suministro están abandonando China. El sueño de ser la ‘superpotencia número dos’ del PCCh se terminó.

Ahora el pueblo chino descubrió que los logros económicos de la era de la ‘Reforma y Apertura’ eran simplemente que el PCCh había imitado el modelo de los ‘Cuatro Tigres Asiáticos’. Los cuatro países asiáticos, después de la rápida etapa de crecimiento, salieron gradualmente del modelo de desarrollo orientado a la exportación y lograron la modernización industrial, lo que les ayudó a ser más competitivos en el mercado internacional. Ahora se encuentran en una nueva etapa de desarrollo al ser un miembro responsable de la comunidad internacional.

¿Está dispuesto el PCCh a integrarse en el orden económico internacional? Obviamente no. La reforma económica estructural es la única solución para el desarrollo futuro de China, y se convirtió en una cuestión urgente. Pero el PCCh, temeroso de perder el poder, solo espera seguir por la misma senda, no respeta los principios del desarrollo económico y hace caso omiso de las normas éticas del comercio internacional. Por este camino, el PCCh no solo perderá la oportunidad de convertirse en la ‘superpotencia número dos’, sino que también está arruinando la oportunidad de que China continúe su crecimiento mediante la implementación de reformas económicas. ¿El pueblo chino lo soportará?

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

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