El PCCh enfrenta los mayores desafíos económicos en años

Por Fan Yu
13 de Enero de 2022
Actualizado: 13 de Enero de 2022

Opinión

El año nuevo tiene menos de un mes y los desafíos económicos ya se están acumulando para Beijing.

Es un año crucial para el Partido Comunista Chino (PCCh), el cual se espera que anuncie una nueva lista de líderes (además de Xi Jinping) al final del año. Qué tan bien (o mal) el Partido gestione la economía y la salud del país será fundamental en el futuro.

Los riesgos inmobiliarios continúan estando en primera línea. A pesar de pasar página de un nuevo año, los problemas del sector inmobiliario del año pasado persisten.

El asediado desarrollador inmobiliario China Evergrande sigue en apuros. Luego de no pagar los intereses de un bono denominado en dólares en diciembre, las acciones de Evergrande fueron suspendidas temporalmente de la cotización en Hong Kong luego de que las autoridades de la provincia de Hainan ordenaran a que la empresa demoliera 39 edificios en construcción. Otro desarrollador, Shimao, no habría pagado los intereses de un producto de préstamo fiduciario.

El sector inmobiliario continua siendo un tema urgente para Beijing. La empresa de calificación crediticia S&P Global dijo este mes que los impagos de los promotores inmobiliarios se acelerarán este año si la política del gobierno del PCCh no se “flexibiliza significativamente”.

Y la flexibilización no es lo que quiere Beijing, aunque haya aflojado ligeramente las riendas este mes. Después de poner límites el año pasado a la cantidad de préstamos que los promotores pueden pedir en un esfuerzo por reducir el apalancamiento del sector, es poco probable que el PCCh abra las puertas.

El dilema para el PCCh es que, si no se resuelve, un mercado inmobiliario sin liquidez provocará problemas más amplios, especialmente en los gobiernos locales y municipales.

No estamos hablando de gobiernos de ciudades costeras de primer nivel como Shanghái o Hangzhou. Sino de ciudades y municipios más pequeños del interior y del noreste de China. En muchas ciudades, las ventas de terrenos a promotores inmobiliarios constituyen una fuente de ingresos fundamental, hasta un tercio de todos los ingresos fiscales.

Esto crearía una escasez de fondos para los municipios, que utilizan los ingresos de la venta de terrenos para las obras públicas y los proyectos de infraestructura, que tanto generan empleos como futuras fuentes de ingresos. Entonces, si los desarrolladores detienen nuevos proyectos inmobiliarios, los gobiernos locales podrían ver como se paralizan rápidamente sus proyectos. Muchos de esos proyectos tienen su propia deuda. Muy bien podríamos ver una crisis de impago de los gobiernos locales como siguiente etapa de la crisis inmobiliaria.

La política contra el COVID-19 de China también supone un desafío. La política de larga duración del país “Cero-COVID” ha significado cierres draconianos a cambio de combatir el virus. Y frente a la variante altamente contagiosa de ómicron, las autoridades han mostrado poca disposición a flexibilizar la política.

El PCCh ha cerrado tres ciudades desde diciembre, incluidas Xi’an, Anyang y Yuzhou, durante semanas. Y recientemente, la ciudad costera de Tianjin comenzó a realizar pruebas a todos los residentes para acabar con el COVID-19.

Económicamente, los cierres de China son bastante destructivos no solo para China sino también en el extranjero. Las actividades comerciales se detienen, el transporte se detiene y las fábricas están cerradas. China, como centro mundial de fabricación, podría empeorar la actual crisis de la cadena de suministro si los cierres se extendiesen.

Los economistas están observando de cerca cómo responde el PCCh ante la variante ómicron durante las próximas semanas.

El Año Nuevo chino comienza a principios de este año, el 1 de febrero, y los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 en Beijing comienzan el 4 de febrero y durarán tres semanas. Estos dos grandes eventos impulsarán un importante movimiento de personas y productos. Los brotes de COVID-19 durante estas actividades podrían provocar el cierre del país y causarle problemas a Beijing.

Estos son algunos de los problemas más inmediatos que enfrenta el PCCh en enero. Y esto no incluye problemas más macro, como el esperado aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal de EE. UU. a fines de este año, lo que podría perjudicar las inversiones extranjeras en China, o el aumento de la inflación mundial, que afectaría a la demanda de productos chinos.

Estos desafíos, junto con un año político crucial para el PCCh—reorganización del liderazgo, dilema de Taiwán y el rechazo mundial de la agenda de Beijing—garantizarán un año lleno de acontecimientos para la economía china.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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