El primer año de Alberto Fernández, nefasto para la economía argentina y mundial

Por Noticia de agencia
07 de diciembre de 2020 5:17 PM Actualizado: 07 de diciembre de 2020 5:18 PM

El primer año de la Presidencia de Alberto Fernández será recordado como uno de los peores de la historia económica de Argentina, marcado por una pesada herencia de recesión, inflación y endeudamiento que, como un lastre, se hundió aún más por el golpe de gracia de la pandemia del virus del PCCh (Partido Comunista Chino), también conocido como nuevo coronavirus.

El 10 de diciembre de 2019 Fernández tomó las riendas de una economía que arrastraba casi una década de estancamiento convertido en recesión desde 2018.

El «escenario base» también incluía los mayores niveles de inflación de los últimos 28 años, fuertes tensiones cambiarias, una deuda de 323,065 millones de dólares -equivalente al 89.4 % del producto interno bruto (PIB)-, desempleo en alza y cerca del 40 % de la población bajo la línea de pobreza.

El nuevo Ejecutivo, con un equipo económico integrado por expertos cercanos a Fernández y el académico Martín Guzmán, discípulo de Joseph Stiglitz, como ministro de Economía, había comenzado a tomar medidas de «emergencia» para contener la crisis cuando el covid-19 irrumpió.

Vista de un centro comercial de tres niveles en Buenos Aires (Argentina), el 14 de octubre de 2020 en su reapertura en medio de la nueva pandemia de covid-19. Los centros comerciales cerraron casi siete meses después de que el presidente de Argentina, Alberto Fernández, decretara un cierre total para combatir la propagación del virus. (Foto de JUAN MABROMATA / AFP a través de Getty Images)
Vista de un centro comercial de tres niveles en Buenos Aires (Argentina), el 14 de octubre de 2020 en su reapertura en medio de la nueva pandemia de covid-19. Los centros comerciales cerraron casi siete meses después de que el presidente de Argentina, Alberto Fernández, decretara un cierre total para combatir la propagación del virus. (Foto de JUAN MABROMATA / AFP a través de Getty Images)

Las estrictas medidas de aislamiento sanitarias decretadas por el Gobierno a finales de marzo prácticamente paralizaron la economía, dando paso a niveles estrepitosos e inéditos de caída en la industria y la construcción, desplome en el consumo, cierre de empresas y comercios, pérdida de empleos y aumento de la pobreza.

Según proyecciones del propio Ejecutivo, Argentina culminará este año con un derrumbe del 12.1 % en su PIB, un desempeño que, de concretarse, será el peor de los registros estadísticos del país.

«Ha sido un año crítico, nefasto para la historia económica de Argentina, pero se debe analizar en el contexto global, donde ninguna economía tuvo resultados positivos», dijo a Efe el economista Ignacio Carballo, investigador y profesor de la Universidad Católica Argentina y la Universidad de Buenos Aires.

De acuerdo con datos de la consultora Analytica, este año se perdieron en Argentina 22,000 empresas y 3.7 millones de empleos registrados e informales.

«No solo hay que ver la cantidad de empresas que la covid-19 cerró sino además que el contexto macroeconómico generó que multinacionales se fueran de Argentina. Que las multinacionales abandonen el país cuando el mundo está en crisis quiere decir que el país está mal dentro de esta crisis global. Esa es una de las señales más críticas», observó Carballo.

Números rojos, fiebre verde

La emergencia sanitaria y económica llevaron al Gobierno a incrementar fuertemente el gasto público, lo que se tradujo en un notable deterioro de las cuentas públicas: Argentina cerrará 2020 con un déficit fiscal primario cercano al 8 % del PIB.

Un repartidor de alimentos espera a los clientes frente a los restaurantes en el barrio de Palermo, Buenos Aires (Argentina), el 17 de junio de 2020, en medio de la nueva pandemia de covid-19. (Foto de RONALDO SCHEMIDT / AFP a través de Getty Images)
Un repartidor de alimentos espera a los clientes frente a los restaurantes en el barrio de Palermo, Buenos Aires (Argentina), el 17 de junio de 2020, en medio de la nueva pandemia de covid-19. (Foto de RONALDO SCHEMIDT / AFP a través de Getty Images)

Para financiar el déficit, se recurrió a la emisión monetaria, lo que, sumado a la desconfianza inversora y la necesidad de cobertura ante la alta inflación -del 37.2 % interanual en octubre último-, incentivó la demanda de dólares estadounidenses en la plaza cambiaria doméstica.

La avidez por dólares obligó al Banco Central a destinar buena parte de sus reservas a tratar de sostener el tipo de cambio oficial, pero en esta dinámica perdió en lo que va del año unos 6228 millones de dólares.

Para frenar la sangría de reservas, a mediados de septiembre las autoridades impusieron fuertes restricciones a empresas e individuos para el acceso al mercado oficial de divisas, pero el refuerzo del denominado «cepo cambiario» se tradujo rápidamente en una escalada del precio del dólar en los mercados alternativos, con valores que llegaron a más que duplicar el tipo de cambio oficial.

Aunque las tensiones cambiarias cedieron en las últimas semanas, permanecen latentes, como un fantasma al acecho de la golpeada economía argentina.

La gente participa en una protesta contra el gobierno del presidente de Argentina, Alberto Fernández, en la Plaza de la República en Buenos Aires el 12 de octubre de 2020, en medio de un bloqueo contra la propagación del COVID-19. (Foto de JUAN MABROMATA / AFP a través de Getty Images)
La gente participa en una protesta contra el gobierno del presidente de Argentina, Alberto Fernández, en la Plaza de la República en Buenos Aires el 12 de octubre de 2020, en medio de un bloqueo contra la propagación del COVID-19. (Foto de JUAN MABROMATA / AFP a través de Getty Images)

Para Gabriel Torres, vicepresidente senior de Moody’s y analista principal de la calificadora para Argentina, hay una «falta de credibilidad» de la población en su propia moneda y el país tiene una «larga historia» en la que, ante cualquier crisis, individuos y empresas buscan protegerse a través de la compra de dólares.

«La volatilidad del tipo de cambio hace que constantemente haya shocks de inflación y shocks de crecimiento», advirtió.

La saga de la deuda

El primer año de gestión de Fernández será también recordado por la millonaria reestructuración de la deuda con acreedores privados y el inicio de negociaciones para refinanciar los pesados vencimientos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Tras casi cinco meses de duras negociaciones con poderosos fondos de inversión, Argentina logró en septiembre una adhesión del 93.55 % a su oferta de canje, lo que le permitió reestructurar bonos de ley extranjera por 63,375 millones de dólares.

Adicionalmente, logró un aval del 99.49 % a su oferta para reestructurar bonos en moneda extranjera pero de ley local por 41,714 millones de dólares.

Una mujer fue registrada el 17 de septiembre de 2020 al caminar frente a un local cerrado de la aerolínea chilena Latam, en Buenos Aires (Argentina). EFE/Juan Ignacio Roncoroni

Con ambas operaciones, Argentina no logró un recorte sustancial de su deuda, pero sí extender los vencimientos y reducir fuertemente la tasa de interés.

«Lo que queda en duda es que el mercado esté dispuesto a prestarle a Argentina cuando llegue el momento en que el país tenga que pagar. Argentina logró darse más tiempo, pero todavía no está claro que va a tener acceso al mercado para poder pagar la deuda», observó Torres.

El otro desafío pendiente es cerrar un acuerdo con el FMI para refinanciar deudas con ese organismo por unos 44,000 millones de dólares, mediante un nuevo programa que empresas e inversionistas financieros esperan que otorgue una «hoja de ruta» para saber qué rumbo tomará la segunda mayor economía suramericana.


Únase a nuestro canal de Telegram para recibir las últimas noticias al instante haciendo click aquí

Descubra

EEUU restringe visas al PCCh

Cómo puede usted ayudarnos a seguir informando

¿Por qué necesitamos su ayuda para financiar nuestra cobertura informativa en Estados Unidos y en todo el mundo? Porque somos una organización de noticias independiente, libre de la influencia de cualquier gobierno, corporación o partido político. Desde el día que empezamos, hemos enfrentado presiones para silenciarnos, sobre todo del Partido Comunista Chino. Pero no nos doblegaremos. Dependemos de su generosa contribución para seguir ejerciendo un periodismo tradicional. Juntos, podemos seguir difundiendo la verdad.